El hambre del futbol

¿Qué es lo que motiva a una persona a enfocar el 100 por ciento de su vida a un deporte? ¿Qué lo convierte en profesional y qué lo deja verdaderamente satisfecho?

¿Qué es lo que motiva a una persona a enfocar el 100 por ciento de su vida a un deporte? ¿Qué lo convierte en profesional y qué lo deja verdaderamente satisfecho?

Hace unos días, el entrenador de los Medias Blancas de Chicago, Ozzie Guillén, volvió a lanzar un dardo a los reporteros estadounidenses. En medio de la controversia extradeportiva en el tema migratorio de la Unión Americana, este popular y ganador personaje (ex pelotero venezolano y único mánager latinoamericano Campeón en una Serie Mundial) fue tajante al asegurar que los inmigrantes hispanos llegan a Estados Unidos con el único objetivo de ganar dinero porque en sus países (nuestros países) no tienen para comer.

Ozzie, abrió la Caja de Pandora al suponer además en términos beisboleros, que los jugadores de habla hispana aguantan adversidades extra-cancha que otros no, con tal de concretar su paso por la Gran Carpa, ya que son recibidos sin honores y cierta incredulidad, mientras los peloteros asiáticos reciben toda la atención, traductores permanentes y salarios millonarios desde un principio.

Esto me hizo reflexionar sobre los anhelos y motivaciones que convierten a una persona en ganadora. Y es que además del gusto por jugar y el anhelo por triunfar en el campo, los deportistas tienen necesidades que cubrir y que muchas veces no satisfacen del todo.

Para nadie es un secreto que el deporte resulta el puente para salir de la pobreza (sobre todo en países como los nuestros). El camino perfecto para alcanzar esos sueños (dinero y fama). Particularmente hablando de boxeo, futbol y béisbol, aunque no todos lo asimilen de la misma manera.

Esta semana, volví a saludar al máximo medallista ecuatoriano de la historia. Jefferson Pérez, ganador del Oro en los 20 kilómetros de marcha en Atlanta '96 y Plata en Beijing 2008, quien ahora retirado se entregó a la labor social en su país.

Jefferson, me volvió a platicar la historia por la que se vio motivado a triunfar y que está relacionada a su madre, mujer invidente y ejemplar que pudo sacar a sus 3 hijos adelante pese a sus limitaciones y a las largas jornadas laborales (por las que ganaba el equivalente a 2 dólares diarios) ya que a los 45 años de edad quedó viuda viviendo en de una de las zonas más pobres y conflictivas de Cuenca.

Es un  hecho que la fama y el dinero se pueden terminar, pero si son bien utilizados, el beneficio es más duradero, por eso pregunto:

¿Cuál crees que sea el mejor alimento que sacia el hambre del deportista? ¿Crees que en el futbol nuestros hombres consiguen sus anhelos? ¿A quién conoces sin frustraciones después de su retiro y a quién con satisfacciones utilizando las ganancias en ayuda a los propios y los ajenos?

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas