Generation next

Antes de hablar del futuro, quiero agradecer profundamente a dos guerreros que han dejado huella y probablemente libran sus últimas batallas en la cancha con la misma intensidad...

Antes de hablar del futuro, quiero agradecer profundamente a dos guerreros que han dejado huella y probablemente libran sus últimas batallas en la cancha con la misma intensidad y lealtad que en sus primeros años: Jugadores como Cuauhtémoc Blanco y Paco Palencia no se aparecen todos los días. Vienen los 2 torneos más importantes de nuestra Selección Nacional en este año y afortunada -o desafortunadamente-, uno viene detrás del otro. En la Copa de Oro, México contará con todas sus figuras, esperando repetir el título que consiguió en el 2009 de la mano de Javier Aguirre y los “chavos” que ahí se consolidaron, aunque hoy será más complicado.  Estados Unidos goza de continuidad, Costa Rica de revulsivo, Honduras busca revancha y Guatemala y El Salvador intentarán volver a “pintar”. Aún así, estoy convencido de que por calidad individual ninguna Selección supera a la nuestra. Del otro lado en la Copa América, el Tri volverá a experimentar como hace 14 años. En 1997, Bora Milutinovic llevó a Bolivia a un equipo alternativo, lleno de jóvenes y uno que otro “desconocido”. Basándose en el equipo olímpico que un año antes Carlos de los Cobos había dirigido en Atlanta 96. Para esa Copa América de Bolivia 97 muchos aseguraban que lo que Bora pretendía era “lavarse las manos” con inexpertos por si las cosas no resultaban (antes en el 93 México había sorprendido con el subcampeonato y en Uruguay 95 el no llegar a Semifinales le había costado la cabeza a Mejía Barón). Ese equipo llegaba con pocas expectativas del medio futbolísticoen nuestro país aunque lleno de calidad y hambre de triunfo. Cuauhtémoc Blanco, Juan Francisco Palencia, Duilio Davino, Raúl Rodrigo Lara, Pavel Pardo eran algunos de los “chavos” apuntalados por otros que no habían recibido antes la gran oportunidad como ahora: Luis Hernández (que terminó siendo Campeón de Goleo) y Adolfo Ríos (siendo reconocido mejor arquero del certamen). El resultado ya lo conocemos, un valioso tercer lugar y la confianza para que ese cuadro fuera la base del equipo mayor al siguiente año en Francia 98 (ya dirigido por Manuel Lapuente). Hoy por la regla de CONCACAF, nuestra Selección (y también la costarricense) deberán participar con un equipo de jóvenes, y a mi en lo particular esto me entusiasma aún con mayor fuerza, ya que otra vez nadie espera nada de este cuadro y podría nuevamente dar una grata sorpresa. El jovencito de moda es Javier Cortés por lo que brilló en la temporada con los Pumas y el golazo de la Final, aunque hay muchos más que cuentan con cualidades para manifestar en la justa continental: yo también confío en lo que puedan demostrar Hiram Mier, Israel Jiménez, David Cabrera, Marco Fabián, Diego Reyes, Edgar Pacheco, Erick Torres, Néstor Calderón y Jonathan dos Santos, más los que se acumulen en este último mes (porque tampoco veo a jugadores que podrían aportar como Antonio Pedroza, por ejemplo). Y así como Luis Hernández o Adolfo Ríos brillaron hace 14 años, yo esperaría que el “Cepillo” Peralta, Rafa Márquez Lugo, Paul Aguilar, Luis Michel o Jonny Magallón puedan dar el “Do de pecho” también. Calidad dentro y fuera de la cancha sobra en nuestro país y los ejemplos de los últimos 12 meses lo han hecho más que evidente, en nuestra Liga y en el plano internacional. No olvidemos que en tres semanas arranca el Mundial Infantil, y ahí reitero mi buen augurio para que el “Potro” demuestre que está lleno de futbol, sacándole jugo a las virtudes de los Espericueta, Fierro, Tostado, Casillas y Celada entre otros. México tiene sangre nueva para poder soñar con mejores cosas, ojala que la dejemos fluir y el colesterol no la estanque como a otras buenas “camadas”. Por lo pronto yo le aplaudo de pie, a dos guerreros que siempre han cumplido con eso que tanto se promete y que a la hora de la verdad no se hace tan fácilmente: “Buscar ganar siempre y en cualquier cancha”. Gracias a Cuauhtémoc por “rajarse” en el Circuito de ascenso como si fuera su mejor Mundial, y a Palencia por seguir siendo el “Gatillero” en los momentos importantes. Y como todo mexicano, esta semana enfocaré mi atención en lo que suceda en Wembely, esperando también que el “Chicharito” se consolide como figura internacional para que sirva de estímulo desde Inglaterra a toda nuestra ávida “Siguiente Generación”.

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