Toma chocolate...

Pocos son los que entienden las bondades deportivas que se supone traerá la nueva liga mexicana. La "mexican premier league", por eso antes de criticar algo que no conozco...

Pocos son los que entienden las bondades deportivas que se supone traerá la nueva liga mexicana. La “mexican premier league”, por eso antes de criticar algo que no conozco me gustaría hablar de lo que sí conozco y cruzar los dedos esperando que todo mejore. Apriori, me suena a un movimiento sólo de negocio, algo que se intenta mejorar desde la oficina para que el producto se venda mejor. Si así resulta, tampoco necesariamente me parece tan dramático ya que hoy en día el pánico empresarial provoca que todo lo que no sea un negocio redondo se mal vende (con todas sus consecuencias negativas). Separar a la Liga de la Federación no me presenta ningún beneficio por sí mismo. Sólo podría aumentar la nómina y la burocracia, tal como reza el dicho popular: “Muchos jefes para tan pocos indios (y sin flechas, añadiría yo)”, a menos que los “nuevos” nos sorprendan. Pero en fin, dije que no iba a criticar algo que no conozco en su totalidad. Durante muchos años el problema de nuestro balompié ha estado basado en algunas costumbres nada virtuosas como la desorganización, la improvisación, la comodidad y la conveniencia (solo de algunas partes). Yo espero que esta nueva liga esté basada en lo más básico, el elemento cada vez más olvidado: El futbolista. Transas, abusos y frustraciones. Los que están dispuestos a jugar profesionalmente en el deporte que más los llena en nuestro país deben estar sujetos (por no decir resignados) a sufrir cualquier tipo de atropello. En la cancha manda el árbitro y en las reuniones de pantalón largo hablan todos, menos ellos (directivos, propietarios, patrocinadores, empresarios). En la mesa de negociaciones no los escuchan (ni siquiera sus propios promotores o representantes) y a la hora de cobrar dependen de lo que otros les quieran dar. Sigue sin existir una figura que los haga fuertes (provocado por la ignorancia y apatía propia de su mayoría). Cada vez más partidos y cada vez menos derechos. Total que cuando llegue el momento del retiro se podrían ir casi que como llegaron, con las manos vacías, aunque con algunos sentimientos añadidos ¿yo quisiera preguntar cuantos son los ex futbolistas que se acercan a un Club para interactuar o compartir, o los que visitan la Federación viéndola como un lugar en el que se sienten bienvenidos? Adeudarle hoy a un futbolista que se retiró hace dos años (como a Claudio Suarez) o negarle el apoyo al que se acerca pidiendo un trámite federativo para desarrollarse en otro país (como a Adrián Camacho) me deja en claro que si los futbolistas en activo no pesan, los jugadores en retiro “no existen”, en nuestro país. A mí me encantaría ver a una nueva liga, poderosa, que produzca, que gane (en todos los sentidos), pero también que reparta a los que la hacen fuerte. Un poco de justicia para los que decidieron que su vida sería solamente el futbol, y aunque estén llenos de buenos recuerdos, que esta industria les pague lo que también a ellos les debe.

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