oguzman

Generación dorada

Martes 22 de Enero del 2013



El retiro de Pável Pardo extingue la llama encendida que ha iluminado durante dos décadas las canchas del futbol mexicano.

Todos recordaremos siempre a nuestro equipo olímpico de Londres 2012. Fue el primero ganador. El de la gloria consagrada. El histórico, al que agradecemos estar en el mapa, aunque hay otro equipo Sub-23 que antes inició una etapa inolvidable del balompié azteca.

El Oro del Tri del “Flaco” no tiene comparación con ningún otro logro hasta el momento, sólo que algunos de nosotros -que no estamos tan veteranos pero que tampoco nos cocemos al primer hervor- destacamos a una Selección que cautivó y fue base de dos décadas muy importantes que nos siguen haciendo sonreír.

El adiós a las canchas de Pável Pardo empieza a consumir esa vela de la camada llena de calidad sobre el terreno de juego. El “Bebé” era el lateral punzante de ese equipo plagado de técnica, carácter y camaradería.

Yo no sé ustedes pero al repasar estos nombres a mí sí me emociona: Oswaldo Sánchez, Oscar Pérez y Cuauhtémoc Blanco, son los únicos protagonistas que continúan activos (curiosamente los dos primeros se han colocado entre los mejores porteros de nuestra baraja histórica pero no jugaron en esa experiencia en Atlanta ’96 ya que uno de los refuerzos mayores fue el “Brody”, Jorge Campos).

Juan Francisco Palencia, Jesús “Cabrito” Arellano, Manolo Sol, Duilio Davino, Raúl Rodrigo Lara, Germán Villa, Rafael “Chiquis” García, José Manuel Abundis (y claro Luis García y Claudio Suárez como los otros dos refuerzos mayores) dirigidos por Carlos de los Cobos. Esa Selección Mexicana de la victoria memorable sobre la Italia de Buffon, Cannavaro y Nesta, que no pudo llegar a semifinales y acceder a la disputa de medallas porque se le cruzó el que a la postre salió Campeón, la mejor Nigeria de todos los tiempos con Kanú, Okocha y Amokachi (y que despachó después al Brasil de Bebeto, Ronaldo y Roberto Carlos, además de la Argentina de Hernán Crespo, “Piojo”López y Javier Zanetti para colgarse el Oro).

Yo creo que el Tricolor del 2012 ganó por una mezcla perfecta de todos los elementos: calidad, experiencia, furia, unión y esa dosis positiva de fortuna que siempre se requiere. Vencieron y convencieron. Ojalá puedan “romperla” en otros terrenos, con la Selección Mayor y a nivel de clubes uno por uno, pero los nombres que acabo de mencionar -tanto de los nuestros como de los rivales que contendieron en Atlanta- se consolidaron en un lugar muy especial del futbol internacional.

Yo agradezco haber visto a Pável Pardo ganar dos Campeonatos con el América, coronarse en Alemania con el Stuttgart y defender como guerrero la casaca tricolor en 148 partidos oficiales. No podría asegurar que cualquier otro de los que ganaron el Oro hace seis meses en Londres pueda presumir algo similar cuando decida colgar los botines.

Yo también veo a una gran generación de jóvenes talentosos y con mentalidad ganadora hoy, pero dudo que alguno de ellos se convierta en un ídolo de la talla de Cuauhtémoc Blanco. Ojalá estos Campeones Olímpicos puedan ser símbolos de corazón y entrega en sus clubes como Palencia, Villa o Sol, o tengan carreras longevas y destacadas como Duilio, “Cabrito” y compañía. Tampoco veo fácil que los arqueros que quedaron fuera de escena en Londres por la llegada de José de Jesús Corona puedan igualar lo que Oswaldo Sánchez o el Conejo Pérez, subidos por méritos propios en un pedestal muy alto.

Que viva la nueva generación dorada y ojalá que continúe ganando. Pero yo doy gracias a esos guerreros aztecas que antes ya brillaron, defendieron con sudor y lágrimas nuestra camiseta nacional con momentos que difícilmente alguien borrará de su memoria. La generación única de Atlanta ’96.



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