Estrellas de 'contentillo'

Ahora resulta que un aficionado no le puede reclamar a un futbolista y un reportero no debe cuestionar a un entrenador.

Ahora resulta que un aficionado no le puede reclamar a un futbolista y un reportero no debe cuestionar a un entrenador. Los incidentes que han sucedido a últimas fechas en nuestro escenario futbolero nos dejan en claro que las posturas van cambiando con el paso del tiempo y la presión. La falta de cabeza y humildad puede iniciar un declive inminente. No creo que la señal con la que fue captado Francisco Javier Rodríguez al finalizar el insípido empate de México ante Jamaica amerite un “fusilamiento” en el paredón, pero disculparlo resulta equivocado y torpe. Literalmente lo agarraron con las manos (o el dedo) en la masa. No queda más que aceptar el error (como ya lo hizo el propio involucrado, aunque haya sido obligado) y entender que un enfrentamiento –por mínimo que sea- con la tribuna lo puede llevar al hoyo más profundo. Seguir escuchando otras voces, darle vuelta al tema e incluso atacar a los aficionados que no apoyan a su Selección, me hace recordar un término empresarial que es completamente cierto: “El cliente siempre tiene la razón”. Los que se dedican a cualquier actividad pública, espectáculo o de entretenimiento, deben recordar que sin ellos -la gente, la afición, el público, la audiencia o como le prefieran llamar- su labor no tendría la más mínima trascendencia. Son los que los ven jugar, los que los siguen. El público da y quita. Y aunque el comportamiento de las multitudes no sea el que algunos esperan, ellos  mandan. Así de claro. Yo no conozco a ningún jovencito novato que al momento de debutar profesionalmente haya saltado a la cancha haciéndole un corte de manga a la tribuna o insultando a cualquier persona en las gradas para demostrar que sí pudo conseguir su sueño. Todo lo contrario, son dóciles y agradecidos. Entonces, ¿por qué cuando son consolidados o incluso famosos tienen que cambiar esa actitud? Sin ser el mismo caso (porque sólo el público es indispensable en un espectáculo) veo con tristeza que algunos personajes del escenario deportivo le gruñen de pronto a cualquier miembro de los medios de comunicación. Como que de pronto ven Moros con Tranchetes y piensan que todos están en su contra (insisto que no se trata del mismo ejemplo al de “voltearse” a su afición, por el simple hecho de que un reportero sólo es un comunicador y no debiera nunca involucrarse el show ni robar cámara). Ver a Miguel Herrera bravucón y altanero en las conferencias de prensa o ver a Pedro Caixinha encarar a un reportero por un cuestionamiento que no le gustó (o no entendió) me hace ver en esos personajes un declive inminente. Esas faltas de respeto no se aguantan por mucho tiempo y denotan una actitud agrandada que no lleva a ningún buen puerto. Todos sabemos que Miguel Herrera siempre ha sido muy apasionado, pero nunca lo vi responder así a un reportero hace diez años cuando recibió la oportunidad de dirigir por primera vez al Atlante -en el momento en que Carlos Reinoso se hizo a un lado y el “Piojo” por ser su Auxiliar tuvo que entrarle al ruedo, aunque algunos dudaron que pudiera con el paquete-. O bien, haber visto al propio entrenador portugués del Santos -que hace algunas semanas llegó muy amable siguiendo el plan muy profesional de relaciones públicas que el propio equipo lagunero le planteó- ponerse al brinco a los periodistas en su conferencia de presentación. Yo no soy de los que piensan que los futbolistas necesitan de los reporteros (eso me suena a favoritismos o en el peor de los casos a corrupción) pero no tengo duda en que los Medios de Comunicación les sirven –por lógica- de altavoz y escaparate. El futbolista busca aparecer en los medios hasta que él mismo cree no necesitarlos. Yo sé que Miguel Herrera es un hombre 100 por ciento de futbol y sabe a la perfección cuál es su labor (que realiza de manera muy  seria y apasionada). Ojalá no mezcle posturas que de poco aportan. Veremos si el señor Caixinha puede sacudirse la presión que lo agobia y demostrar la calidad que dicen él posee, y por la cual supuestamente lo trajeron desde tan lejos hasta La Comarca. A medida que los personajes de nuestro balompié recuerden las bases con las que iniciaron y respeten a todos los involucrados me parece que les irá mejor, pero eso sí, no intenten morder la mano que sí necesitan. La que da y quita. La que debiera ser incondicional, porque no hay vuelta de hoja: Al público siempre lo que pida (y no sólo cuando necesiten algún favor).

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas