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oguzman

Qué bonita pachanga

Martes 12 de Febrero del 2013



Ni siquiera la Metamorfosis de Kafka resulta tan sorprendente como lo que sucede en el futbol mexicano.

La multipropiedad, el “pacto de caballeros”, el Draft, la nula unión de jugadores, entre otros muchos detalles curiosos. Y ahora una noticia aislada que me hace nuevamente “pelar los ojos”.

La supuesta llegada de Sergio Bueno como Vicepresidente del San Luis me confirma la “vacilada” en la que muchos quieren seguir sumidos, a pesar de dar pasos firmes en otros sentidos en el deporte que más nos gusta. 

Sergio no es tan malo pero siendo sinceros tampoco tan “bueno” como entrenador, o por lo menos para ser contratado cada seis meses. Es un hombre de futbol y posee una idea propia de lo que puede hacer en la cancha, misma que no hemos podido ver consolidada porque siempre dura muy poco. Ha sido el Claudinho del banquillo, el “Loco” Abreu o el Pedro Pineda de la dirección técnica. En poco más de una década como estratega casi doblega el número de clubes en los que pasó como jugador y ahora -de la noche a la mañana- se puede convertir en directivo, apenas a dos semanas de haber sido cesado como Director Técnico Gallo.

Sobra decir que no tengo nada absolutamente en su contra, simplemente que me ayuda a ejemplificar nuestra industria futbolera.

Hemos visto cómo cuando descansan los “gallones” regresan con bríos y buenas ideas: Hoy, Manuel Lapuente trae bien al Puebla, Tomás Boy lo hizo bien con Monarcas y ahora con el Atlas después de estar “congelado” un ratito. Y ni qué decir de la pausa que hizo Víctor Manuel Vucetich antes de agarrar las riendas del Monterrey con el que ya ganó dos títulos de Liga, dos de CONCACAF y un tercer lugar en el Mundial de Clubes.

Yo me pregunto: ¿Y si les dieran un buen proyecto con buenas condiciones a gente como Miguel Mejía Barón, Carlos de los Cobos o Alfredo Tena, no podrían hacer una mejor luchita?

Digo, estos tres (sólo por mencionarlos como ejemplo) han hecho cosas interesantes cuando han recibido confianza: El primero con los Pumas y el Tricolor, el segundo con una selección extranjera -El Salvador- y el tercero con equipos a los que ya coronó -Santos y Pachuca-, sin reiterar que a los tres les sienta bien trabajar con nuevas generaciones (el primero salió de la máxima cantera de nuestro balompié, y los otros dos dirigieron ya a las fuerzas básicas del equipo de sus amores -América- que también trabajan de forma seria).

Antes, había directivos, entrenadores, jugadores y comentaristas. Todos se diferenciaban entre sí aunque estuvieran en la “misma sopa”. Hoy, uno puede realizar todas las funciones -o por lo menos tres- con muy poco tiempo de diferencia.

Siempre que puedo hago referencia a la necesidad imperiosa y “evadida históricamente” de los aspirantes a futbolistas por prepararse académicamente. Les puede ir mejor (a los que llegan y a los que no llegan a serlo). Aunque esto desde luego podría ayudar a todos los demás involucrados. Nos falta preparación.

Si Bueno quiere dirigir con disfraz de Vicepresidente para evitar el obstáculo que se impuso cuando José Luis Trejo se pasó del Pachuca a los Tigres en sólo unos días, será problema del San Luis, ya que no tendrán ni a un dirigente capaz y experimentado en la oficina ni a un entrenador tranquilo concentrado en la cancha.

Suerte al Bueno, al malo y al feo, pero sobre todo suerte a nuestro futbol mexicano tan aporreado, porque nomás nos sale un gol bonito y descuidamos de inmediato la retaguardia. “Qué bonita pachanga”.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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