Salvadores de acero

¿Qué tendrá más mérito, salvar a un equipo 'moribundo' del descenso o salir Campeón? La gloria siempre se la llevan los que ganan, los que levantan la Copa. Y entonces ¿los otros no cuentan?

¿Qué tendrá más mérito, salvar a un equipo “moribundo” del descenso o salir Campeón? La gloria siempre se la llevan los que ganan, los que levantan la Copa. Y entonces ¿los otros no cuentan?

Para nadie es un secreto que emigrar siempre traerá mayores complicaciones (a pesar de que en nuestro país acostumbremos recibir bien al foráneo y exigir doble al nacional). Salir Campeón en otra liga –y sobre todo europea- es el sueño de cualquiera. Como jugadores a nivel individual ya hemos visto ejemplos que nos han llenado de orgullo: Hugo Sánchez, Rafa Márquez, Pável Pardo, Ricardo Osorio, Carlos Salcido, Maza Rodríguez, Héctor Moreno y Javier Hernández. Pero como entrenadores los anhelos quizás son diferentes. Yo hoy tengo que darle todo el reconocimiento a dos entrenadores (o tres) mexicanos que han conseguido un éxito que a mí en lo particular me deja un mucho mejor sabor de boca que algunos de los títulos que he visto coronarse en los últimos años (entre tantos torneos cortos y Copas inventadas). Lo que han logrado Tomás Boy y Javier Aguirre (junto con Alfredo tena) no es obra de la casualidad. Estos dos (o tres involucrados) fueron los “mandones” en sus etapas como jugadores. Dueños de gran calidad pero sobre todo mucho mayor carácter y personalidad. Hoy, cumplen con un objetivo que sólo los verdaderamente capacitados y valientes se echan a cuestas.

Uno, en nuestra liga y el otro en la española, por si fuera poco. Muchos colocaban a los Zorros como candidatos a bajar al Circuito de Ascenso (sobre todo por el fugaz buen arranque de los Gallos que eran dirigidos por Sergio Bueno arrancando este Clausura MX, y con los líos financieros por los que ha pasado el equipo del Paradero). Hoy, 13 jornadas después, la situación cambió totalmente. El Atlas es sublíder y ahora piensa en salir Campeón.

Del otro lado, al “Vasco”, ya lo daban por “borrado” tras su salida del banquillo del Zaragoza (en otro reto espinoso que antes asumió en el Continente Europeo). Cuando Javier Aguirre firmó como entrenador del Espanyol y se llevó a Alfredo Tena como su guardaespaldas (siempre el mariscal defensivo de un equipo es quien cubre la retaguardia), supuse que de nuevo completarían otra hazaña. Los “Periquitos” amarraron en la banca a dos tipos que los harían salvarse o sudar sangre (o ambas). Y hoy el otro equipo de Barcelona está salvado y con aspiraciones incluso –aunque lejanas- de buscar colarse en posiciones de competencias europeas al final de estas 38 jornadas. Me encantaría ver al Atlas Campeón, romper con la “maldición”, la sequía de tantas décadas y regresarle a su entregada afición algo que les faltaba. Ver a un equipo que durante muchos torneos jugó bonito y no ganó, aprovechar a un entrenador que “saca chispas”. Me gustaría de verdad ver a Tomás Boy levantar un trofeo como director técnico.  Y de Javier Aguirre, esperaría que se quede más tiempo en Barcelona y que junto al “Capitán Furia” armen un cuadro que pueda soñar con trascender, que “muerda” con la misma hambre, algo similar a lo que consiguió antes con el Osasuna (y en México con el Pachuca). Poder hacer soñar a un cuadro modesto con pelear de frente, de tú a tú con los más grandes.

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