¿Y a dónde ascienden?

Queda claro que el nombre de la División que le sigue a la Primera en nuestro balompié ya no puede seguir llevando el nombre de "Circuito de Ascenso".

Queda claro que el nombre de la División que le sigue a la Primera en nuestro balompié ya no puede seguir llevando el nombre de “Circuito de Ascenso”. Antes era la Segunda y lo cambiaron a Primera A, después le pusieron Ascenso pero por respeto a los involucrados tendría que cambiar otra vez. Después de la sacudida en las últimas semanas, los cambios de franquicias, el plantón y traición a las aficiones, tengo una sugerencia para mejorar el amargo sabor de boca que ha dejado este “licuado futbolero” (y que en décadas anteriores se suponía debía servir para desarrollar talento juvenil en nuestro futbol). En esa División (no quiero volver a llamarla Circuito de Ascenso cuando el equipo que gana tiende a desaparecer) hay un nivel verdaderamente peleado, sumamente competitivo (no necesariamente sinónimo de altísima calidad pero que -creo- reflejo de un fuerte trabajo en la cancha y conexión sincera con la tribuna) y quizás por lo mismo los equipos se rehúsan pagar en ese purgatorio (y mejor compran franquicias o inventan promociones y reglamentos). Fíjense y revisen lo que -por ejemplo- el vecino país del norte ha conseguido en 18 años con una Liga a la que todavía muchos le hacen el feo y que aún dista de un nivel top en el planeta futbolero pero que sigue fortaleciéndose según su planteamiento. La MLS avanza acorde a su objetivo y proyección inicial. Todavía como una Liga de desarrollo y un  escaparate profesional para jóvenes futbolistas locales, continúa contratando extranjeros que en su mayoría aportan: europeos veteranos, africanos físicamente bien dotados y latinoamericanos que dan el gusto técnico a la afición.  Parece que la MLS sí pudo cumplir con ese proyecto de desarrollo para después hacer emigrar a algunos de sus egresados a distintos clubes de mejor nivel. Como sabemos en la MLS no existe ni descenso ni ascenso y por el contrario cada vez suman más equipos. Hoy se puede decir que es la única Liga en el mundo que involucra a jugadores de todos lados y directivos de 4 diferentes países. La nueva franquicia de Nueva York (ciudad que ahora tendrá 2 equipos) llama la atención porque pertenece a un club importante del Viejo Continente. El Manchester City le entró al toro y ahora tendrá su equipo a la “americana”. Antes, involucraron a los canadienses para que en Montreal, Toronto y Vancouver participaran en esta MLS a la vez de jugar también torneos de su propio territorio.   Como sabemos, el experimento de Chivas USA no tuvo pegue. Nueve años después de esa primera inversión mexicana se han dado cuenta que la gente no les hizo mucho caso porque lo vieron más como un producto que como un equipo y que quisieron meter con calzador (aun así me parece que ahora la llegada del Güero Real ha sido la mejor decisión entendiendo sus características como formador de jóvenes y vaya que tendrá tela entre la comunidad mexicana de la Unión Americana). Por eso se me ocurrió una idea que ustedes ya dirán que tan descabellada suena. Ya vimos que los equipos y aficiones de la otrora “Primera A” despertaron en nuestro país con la Copa MX, dejando en claro que jugar por algo más que ese “inexistente ascenso” les viene muy bien en el ánimo, llenando además sus propios escenarios y entonces ¿por qué no intentar una participación en ese escaparate MLS con los beneficios deportivos, mercadológicos y culturales que pudieran representar en la Unión Americana? Yo creo que varios de los equipos de ese Circuito tienen nivel para pelear con equipos estadounidenses o canadienses y medirse a diferentes adversidades físicas, tácticas y climáticas ante jóvenes bien preparados, jugadores de otra talla, rapidez y mentalidad (además si revisamos a las 5 selecciones de la CONCACAF que disputan con México el Hexagonal Final de la eliminatoria todas tienen a sus figuras ahí en la MLS).    Al parecer, dinero sí hay en esa división de nuestro balompié como para planear viajes y estancias. Por lo menos así lo hemos visto después de jugosos contratos a estrellas en la cancha y en la banca como “Chelis”, Sánchez Sola o Cuauhtémoc Blanco por ejemplo (en Correcaminos, Irapuato y Sinaloa). O tras el  billete soltado para comprar desesperadamente franquicias que los salven con tal de ascender -a fuerza- o no descender –a la “malagueña” (como Veracruz o Querétaro). A mí me parecería interesante y hasta leal ver a equipos como Necaxa, Neza, Tecos, Lobos o los ya citados Freseros, Dorados o Correcaminos entro otros, jugar por algo más que un ascenso que quizás nunca llegue (porque igual si ganan se los podrían quitar de las manos). O a aficiones ávidas como las de Oaxaca, Yucatán o Quintana Roo experimentar una emoción distinta y vivir un verdadero roce internacional. Una oportunidad de nuevas experiencias en la cancha y en las tribunas que los desarrolle mejor como futbolistas y que les dé alegrías a los que más importan -sin traiciones- que siempre serán los aficionados. Les recuerdo que si tienen algún comentario o queja, si están de acuerdo o en desacuerdo, los espero en twitter @guzmanjuegue

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