Del dicho al hecho

Una cosa es lo que se espera, otra lo que sucede y otra lo que el clamor y la memoria termina por reconocer.

Una cosa es lo que se espera, otra lo que sucede y otra lo que el clamor y la memoria termina por reconocer.   Me gusta que Miguel Herrera no se conforme con aspirar al mentado quinto partido. ¿A qué aspiran las 32 selecciones en la próxima Copa del Mundo? ¿Qué busca cada uno de los futbolistas en este verano brasileiro? Por supuesto que al acercarse la fecha muchos son los deseos, los sueños y los pronósticos que empezamos a compartir. Hablando de las selecciones. Se antoja ya ver a las potencias para saber cuál se hará más fuerte y conseguirá salir Campeón.  Si Brasil puede con la presión. Si Argentina aprovecha la cercanía de su casa. Si Uruguay logrará volver a sorprender como antaño. Si España repite la hazaña y aprovecha el último estirón de su mejor época. O si los grandulones europeos pueden romper con la historia para coronarse por primera vez en el nuevo continente (Italia o Alemania). ¿Será que Francia deshaga las quinielas, que Inglaterra ya no tire la toalla o que Holanda por fin se la crea? El futbol es asociación y sólo se triunfa en conjunto pero en los éxitos siempre hay grandes estrellas que logran cargar con sus equipos para llevarse toda la gloria. El planeta futbolero sufrió hace algunas semanas una terrible pérdida con la muerte de Eusebio. La “Pantera Negra” que tanto brilló en los años sesenta. El mismo que con técnica, calidad y personalidad destacó por encima de los demás  para convertirse en el Rey de Inglaterra hace ya 5 décadas. Eusebio no ganó el título colectivo pero brilló con luz propia guiando a Portugal al honrosísimo tercer lugar, ese que algunos ven con desdén y al que peyorativamente catalogan como el partido que nadie quiere jugar. Esos noventa minutos que terminan por premiar a cualquier mortal que busca codearse con los celestiales, los de sangre azul, con las máximas potencias. Y seamos sinceros, sólo Francia, Uruguay y España han podido colarse entre los 4 jinetes dueños del balón (Brasil, Argentina, Italia y Alemania). Y todos los demás juegan otra competencia. Desde que Portugal festejó en 1966, esos partidos por el tercer lugar cobraron trascendencia. En el ’70 fue la Alemania de Beckenbauer que con ello tomaría impulso para cuatro años más tarde alzarse con el título mundial. Después, la Polonia de Lato que apareció en el mapa universal tras agenciarse el  tercer puesto en el  ’74 y repetido en el ’82. De ahí, esos partidos que derramaban calidad entre la Bélgica de Jean Marie Pfaff y Enzo Scifo que pelearon hasta el último instante frente a la ya veterana Francia de Platini y compañía en 1986. O la Suecia de Brolin, Dahlin y Larsson ante la Bulgaria de Stoichkov y Balakov (mismo equipo que eliminó a las Selección Mexicana en 1994).     Turquía y Corea en el 2002, nos demostraron hace no mucho que sí se puede acceder a las Semifinales sin ser una superpotencia. Siempre en los mundiales habrá distintas cosas en juego y no sólo el título de Campeón. Por ejemplo, a nivel individual esta será la última prueba para las estrellas mediáticas que los mundiales aclaman (Cristiano Ronaldo y Lionel Messi) y a otras que sin los mismos reflectores podrían cautivar igual (Ribery, Robben, Sneider, Suárez, Cavani, Rooney, Di María, Moutinho, Müller o Gotze) o la oportunidad de consolidarse a los que  prometen arrancarnos suspiros (Neymar, Rooney o Hazard) En fin que las estrellas inolvidables no se dan todos los años: Pelé en el ’70. Beckenbauer en el ’74. Maradona en el 86. Romario en el 94, Zidane en el ‘98. Ronaldo en el 2002 o Xavi en el 2010. Aunque otras que no ganaron se mantienen por siempre clavadas en la memoria:  Johan Cruyff en el ’74, Zico en el ’82, Stoichkov en el 94, o el mismo Forlán en el 2010. A mí me gusta oir al “Piojo” negarse a poner límites. Esa inexplicable irreverencia que hace que en la cancha todos sean iguales y que ayuda a borrar el trecho con las potencias. @guzmanjuegue

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