Luis García

De Luis como futbolista podría decir muchas cosas... podría hablar de sus tres campeonatos de goleo que ganó en nuestra tierra.

De Luis como futbolista podría decir muchas cosas... podría hablar de los tres campeonatos de goleo que ganó en nuestra tierra, de aquel inolvidable equipo de Pumas Campeón en el 90-01, de su buena experiencia colchonera, y su misteriosa participación donostiarra, de su inexplicable paso por el América, de su glorioso Mundial del 94, de su injusta permanente banca en el 98, de su prematuro retiro de las canchas… pero bueno, a final de cuentas, esta columna habla de los medios de comunicación que tienen la temática central del futbol, así que me concentraré en escribir de ello. Además de haber tenido una por demás desastrosa participación en una telenovela de Televisa al lado de Angélica Vale, García empezó su carrera mediática mientras seguía participando en las canchas de futbol profesionales en el ya lejano 1997, en un programa que se transmitía en la hoy extinta estación VOX FM 101.7, de la Ciudad de México, con su entonces queridísimo amigo Ramón Raya (hoy no se hablan). Desde aquellos días, "el Niño Artillero” demostró tener chispa, simpatía, facilidad de palabra, y una velocidad para poder pronunciar un sin número de palabras a una velocidad espectacular… por supuesto que los conocimientos futboleros los tenía muy bien estructurados, su exitosa carrera como futbolista así lo acreditaba. Un día, sabrá Dios las razones, pero de manera que yo considero muy repentina, decidió colgar los botines y de inmediato enrolarse en las filas de Televisión Azteca, apadrinado por uno de sus más fieles seguidores de todos los tiempos: José Ramón Fernández. Luis empezó a sobresalir, ya en televisión daba comentarios serios, bien sustentados y muy amables. Al igual que llegó, de manera muy repentina para el público, Luis abandonó a Televisión Azteca, ¿el motivo?, se haría cargo de la Dirección Deportiva de los Monarcas del Morelia, equipo propiedad de la televisora y presidido por el siempre amable Álvaro Dávila. Esa decisión también lo llevó a dejar sus columna en el Diario Deportivo Récord, en el que ya empezaba a tener un importante número de seguidores. Su andar por el Morelia como Directivo, me parece que resultó una experiencia tibia, podría asegurar que tanto para él como para quienes lo contrataron, y al final no quedaron satisfechos. Adiós a los Monarcas, hola de nuevo a TV Azteca y a el periódico de sus amores.

Las cosas empezaron a cambiar para el de Ciudad Satélite. Dejó de llevarse, con su antes inseparable compañero, André Marín, se dio cuenta que era bastante simpático, y conjuntó una de las parejas que más han dado de qué hablar en el mundo de los comentaristas deportivos en México junto a Cristian Martinolli. Tal para cual, los dos encontraron un estilo muy gustado para el público mexicano, tanto, que por primera vez en la historia de la televisión nacional, Televisa ha sentido una verdadera competencia en las transmisiones de los partidos de el llamado Tri... antes barrían de calle, ya no más.

A Martinolli y a Luis, en ocasiones se les une Jorge Campos, las transmisiones se convierten en un bacanal que le cae muy en gracia a una importantísima cantidad de aficionados al futbol mexicano.

A mí me da la impresión de que Luis tiene algo de genio, y por lo tanto, algo de loco. Es completamente impredecible, no sabes a ciencia cierta cómo va a reaccionar, qué va a comentar. Lo indudable es que tiene un estilo auténtico, propio, e interesante para comentar el futbol, que lo "desnuda" totalmente, así, como él habla en los micrófonos de TV Azteca o de las estaciones de radio de MVS, –en las que actualmente transmite día con día-, es en la vida real.

Luis es explosivo, risueño, alburero, llevado, molestón, de ánimo cambiante, sincero, frontal, con poco tacto, inteligente, culto… es, a final de cuentas, todo un personaje. En verdad me parece una fortuna contar en los medios de comunicación con una persona tan "rica" e interesante como Luis. No tiene poses, no tiene motivos para tenerlas, con su extraña personalidad le basta.

Definitivamente, Luis García, a pesar de tantas cosas tan inexplicables que tiene su manera de expresarse detrás de un micrófono, que incluso rayan en una especie de bipolaridad comunicativa, es un fregón, uno de los comunicadores más destacados de la crónica - análisis deportivo en el país, tiene personalidad, y la explota al máximo, así como hace ya algunos años explotaba con un espacio mínimo para rematar rodeado de rivales en el área contraria.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas