El pecado de ESPN

ESPN está haciendo un trabajo completo e inteligente, pero me parece justo decir que tienen un negrito en el arroz, que ensucia la gran labor que están haciendo, se trata de "Sudáfrica al día".

Siempre lo he dicho y lo reitero, el mejor canal deportivo que se puede ver en México es ESPN, simplemente es sensacional. ¡Vaya comentaristas y analistas que tienen!, sencillamente los mejores: José Ramón Fernández, David Faitelson, El “Ruso” Brailovsky, Fernando Palomo, Kempes, El “Tato” Noriega, Carlos Albert, Heriberto Murrieta, Héctor Huerta… y un largo etcétera (perdón por la omisión de algunos nombres). ESPN está haciendo un trabajo valiente, completo (a pesar de las injustas limitaciones que tienen para transmitir imágenes de partidos), combativo e inteligente, en lo que se refiere a la Copa del Mundo. Son un grupo lleno de armonía, creatividad y fuerza periodística. Sin embargo, para cumplir con esta columna de análisis deportivo mediático, me parece justo decir que tienen un negrito en el arroz, que ensucia la gran labor que están haciendo, se trata de "Sudáfrica al día"… lamentable. Por una decisión extraña, que no entiendo, ESPN decidió lanzar un programa que rompe con la programación a la cual nos tiene acostumbrado el “Líder Mundial de Deportes”, uno hueco, simplón, y lo peor de todo, sin contenido. Contagiado quizá con una tendencia que hay en los medios de comunicación de lanzar espacios futboleros de chunga, decidieron subirse a este barco  y lo hicieron muy mal. Alejandro de la Rosa, un muchacho conocedor y con un futuro bárbaro, es el encargado de conducir de manera central este espacio, acompañado de tres muchachas, una mexicana, una brasileña y una argentina, que no son malas, sino lo que le sigue, ¡son terribles! No saben de futbol, no tienen simpatía, no tienen ninguna tabla para conducir. Habrá que responsabilizar al encargado de hacer el casting, probablemente se encontraba muy agotado por tanto trabajo y no supo lo que estaba haciendo. La combinación entre Alejandro y estas damas es verdaderamente desafortunada, ni una pincelada de armonía. En este programa no hay equipo, hay un conjunto de personas que sí le echan ganas, pero que no se entienden. No hay química. Respeto sinceramente a Alejandro, pero sus virtudes no son ni la simpatía, ni la chispa, ni la ocurrencia. El formato “relajado” del programa es lo que exige. No hay manera en que alguien con esa personalidad amable pero discreta pueda sacar a flote al programa. Espero que esta pifia comunicativa no le afecte a la carrera de este prometedor comunicador. Es un programa que pretende ser divertido, no lo es; intenta ser chistoso, es sangrón; intenta ser fresco, es trillado; procura ser dinámico, es lento. Quizá lo único rescatable de esta emisión es el apoyo de talentosos corresponsales que están en Sudáfrica de ESPN. De ahí en fuera, nada. Con esto no quiero demeritar el gran esfuerzo y calidad general que nos está brindando ESPN, pero me parecería injusto no destacar este gran error. Mal ESPN, la regaron. Un programa sin contenidos que valgan la pena, está condenado al fracaso.

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