El indicado

Al "Vasco" lo conocí cuando yo era niño. Él era instructor en el América y al paso de los meses se consolidó y se volvió figura en México.

Al "Vasco" lo conocí cuando yo era niño. Él era instructor en la escuelita del América a la par de ser jugador de la reserva especial. Al paso de los meses se consolidó como jugador del primer equipo y tiempo después se volvió toda una figura en el futbol mexicano. Supongo que muchos de los jóvenes que visitan Medio Tiempo no lo habrán visto jugar y no recordarán como cuando el América iba perdiendo, él corría a recoger los balones que salían de la cancha por la línea de meta y se los acomodaba a los porteros rivales para que despejaran en una muestra de competitividad, (imagínense que en ese entonces no había 6 balones como ahora y cada que el balón salía el tiempo que se perdía era una eternidad). También era común ver a Javier dándole la mano a los rivales caídos para ayudarlos a levantarse, aunque cuando me tocó jugar contra él y me ofreció ayuda después de un patadón que me dio, entendí porqué lo hacía cuando me dijo de todo al mismo tiempo que me extendía la mano, más bien buscando desconcentrarme o a lo mejor hasta intimidarme. Y mientras en la tele se veía como un caballero del deporte, en la cancha era más bien como un guerrero disfrazado que contagiaba de esa intensidad a todos sus compañeros. Sus declaraciones siempre muy bien pensadas y con intenciones específicas, desde entonces le gustaban y embonaban con lo que todos querían escuchar, como cuando decía que él simplemente era un jugador de lucha porque sabía muy bien que era muy tronco. Supongo que el “Vasco” se reía cuando veía sus propias palabras en los diarios y de cómo alababan su honestidad, porque si bien es cierto que era más un jugador de lucha, si hubiera tenido la falta de técnica de la que él se jactaba, no hubiera podido lograr todo lo que consiguió como jugador y él lo sabe de sobra. He tenido también la fortuna de escucharlo hablar de futbol sin cámaras y micrófonos de por medio sin que haya sido ni mi compañero ni mi entrenador como cuando Silvia, su esposa, tramitaba papeles en la universidad y me salía yo de clases para acompañarlo. Alguna vez siendo rivales me pidió un aventón de regreso a la Ciudad de México cuando él jugaba en Chivas y yo en Querétaro y las casi tres horas de camino me contó de sus experiencias y su análisis de lo que realmente pasó en el Mundial de México 86. Compartimos mesa en varios eventos futbolístico-sociales como en bodas de algunos jugadores y hasta cenamos juntos en España cuando en México se creía que estaba estudiando con el Real Madrid y él en realidad estaba aprendiendo a jugar tenis y creo que también inglés, porque los Merengues al estar en plena Champions y Liga regular simplemente trotaban y hacían tenis-balón durante la semana, algo que a Javier ya lo había saturado. Ya sé que muchos se estarán preguntando porqué les cuento esto. El motivo principal es que me crean un poco cuando les digo que creo conocerlo un poco más allá de la cancha y que según yo, la mezcla de su personalidad  y su carácter es la fórmula que el futbolista mexicano necesita para sobresalir y que su inteligencia va mucho más lejos de su honestidad y su humildad en sus declaraciones. Quiero contar también que no todo lo que sé del “Vasco” es bueno, ya que en pleno Mundial del 2002 después del partido contra Italia, no me pregunten cómo ni por qué, terminé cenando dentro del hotel de la Selección en Japón y muchos de los jugadores de jerarquía con los que me llevaba en ese entonces, me manifestaron no estar contentos con la manera de manejarse de Javier durante el Mundial. Muchos de ellos después ya con más calma me lo reconfirmaron y eso hizo que quizás analizara yo con más objetividad su paso por la Selección y que no lo absuelva tan fácil de aquel partido contra Estados Unidos como muchos lo hicieron después de que empezó a triunfar en España.  Aun así, creo que nadie mejor que él para tomar las riendas de la Selección en estos momentos. Supongo que con tanta inteligencia, encontrará muy pronto la falla actual del futbolista mexicano. Cuando lo haga espero poder preguntarle y seguir aprendiendo de él como lo he hecho cada que he podido. Yo, personalmente tengo la entera confianza en que México retomará el rumbo correcto con él al frente. Así que hoy que lo presentan, le deseo la mejor de las suertes y el éxito que se merece. Ya es tiempo de que la curva de rendimiento del futbol nacional empiece de nuevo con el ascenso.

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