¿La generación dorada?

Octubre 2005. Parecía que el día había llegado por fin, el momento de hacernos grandes. Un grupo de jovencitos irreverentes desafiaron nuestra historia y comandados por un líder hasta sin logros.

Octubre 2005. Parecía que el día había llegado por fin, el momento de hacernos grandes. Un grupo de jovencitos irreverentes desafiaron nuestra historia y comandados por un líder hasta ese entonces sin un logro palpable, decidieron ilusionar a todo un país bajo la consigna de que si era posible.

Los nombres de Giovanni Dos Santos, Carlos Vela, Patricio Araujo, César Villaluz y Sergio Arias entre otros comenzaron a hacerse más populares pues sobre las canchas de Perú, dieron una cátedra de personalidad, buen juego y sobretodo, de mentalidad para sobreponerse a todo.

Por fin la luz se parecía asomar al fondo del túnel llamado futbol mexicano y toda la esperanza de un pueblo se desbordó sobre un grupo de adolescentes tan llenos de energía como de temple para hacerse grandes en muy poco tiempo.

Sin embargo, a casi 4 años de ese logro ¿dónde han quedado todas esas expectativas? ¿A dónde se fue ese espíritu y ese temple que los hizo quitarse esa cultura derrotista para dar a México la primera corona en un torneo de menores?

De repente y como de la nada, Jesús Ramírez se transformó en el "mesías" que nuestro futbol estaba esperando y sus muchachos en las estrellas que habían llegado para aclarar los nubarrones que históricamente nos han invadido.

Existen tantas razones como queramos para argumentar por qué después de 4 años sólo ha habido chispazos de lo que prometía ser una nueva etapa para nuestro futbol sin embargo, aquí tres de las principales.

  • La Mentalidad: Esa misma que los hizo destacar se convirtió quizás en su peor enemigo. Estaban hechos para alcanzar el triunfo pero probablemente no para manejarlo y sostenerlo: Giovanni dando tumbos, Vela sin despuntar, Chucho Ramírez sin convencer e inclusive fracasando con la siguiente generación Sub-17 y no brillando con este mismo grupo de jugadores en el Mundial Sub-20.
  • Nuestra ansía por hacerlos referentes. A diferencia del resto de Selecciones que participaron en ese Mundial, a los seleccionados mexicanos se les ha querido poner la etiqueta de salvadores de nuestro futbol y como consecuencia, se les han dado responsabilidades anticipadas a su tiempo y donde simplemente han corroborado que no es lo mismo hacerse cargo de un equipo Sub-17 que de una Selección Mayor.
  • Los medios y el entorno: Una brutal exageración del logro obtenido que ha hecho que no dimensionemos realmente la magnitud de lo alcanzado haciendo que hayamos caído en triunfalismos que quizás nos llevaron a la zona de confort y la soberbia para no continuar trabajando para que al día de hoy estemos en la peor situación de nuestro futbol en los últimos 25 años.

Si a esto le agregamos todo el contexto natural de nuestro futbol, es decir, la sobre saturación de extranjeros, las pocas oportunidades que algunos entrenadores dan a los jóvenes, etcétera, tenemos como consecuencia una nula exposición al talento generado en esa generación.

A mi juicio, esa generación ni fue tan excelsa como en su momento pensamos, ni ahora son tan incompetentes como nos hacen creer. En este país tendemos a caer en los extremos y radicalizar posiciones sin encontrar los puntos medios. Lo que es una realidad es que sobre ellos se plasmaron gran cantidad de nuestras esperanzas acelerando sus procesos y lo peor, que ellos mismos se la creyeron.

Esta, entre otras causas son la explicación del bache tan profundo en el que hoy nuestra Industria está sumergida.

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