Errores y locuras

Hoy, antes de cualquier cosa, quisiera pedir una disculpa pública a nuestro estimado y valiosísimo colaborador, Antonio Rosique, de quien el pasado domingo publicamos adjetivos que no eran verdad.

SEMIFINALES DE LOCOS

Si alguien que no pudo ver los juegos de vuelta de Semis sólo conoce cómo quedó la Final, podría decir que todo pasó como se tenía contemplado. Pero para aquellos que vivieron los duelos en Ciudad Universitaria y el Estadio Hidalgo, realmente el regalo de dramatismo, angustia y emotividad fue algo inesperado. Debo destacar al Puebla, que ni siquiera le dio tiempo a Pumas de confiarse, pues gracias a un buen futbol y una gran actitud, se encontró con un penal y un gol de Osorno que lo pasaron de ser víctima a convertirse en el equipo que estuvo calificado durante 58 minutos. Un gol de Darío Verón les hizo pagar caro el no haber podido matar al local, pero lo vivido en el Estadio Olímpico de CU, fue apoteósico, con un marco excepcional. El entrañable abrazo entre el "Chelís" y el "Tuca" al silbatazo final, el consuelo y reconocimiento de Pablo Barrera, Francisco Palencia y gran parte de los jugadores de Pumas para con el "Cherokee" Pérez que era un mar de lágrimas después de dar un partidazo; el festejo de Ferretti (a quien es raro verlo exteriorizar así su alegría) en el momento que Verón empujó la pelota, y el tremendo grito de gol de los aficionados, fueron síntomas claros de que ahí se estaba viendo algo excepcional. El otro partido fue también emotivo a su manera. La diferencia fue que los Tuzos sí tuvieron tiempo de pecar de exceso de confianza, que el primer tiempo no parecía salirse del guión y que Indios nunca estuvo clasificado, sólo muy, pero muy cerca del milagro. Sin embargo, fue algo realmente extraño ver al Superlíder jugar desordenado, no saber lo que seguía y perder esa confianza, paciencia y elegancia a la que ya nos había acostumbrado.

Al final, a pesar de que Malagueño echó por un lado el milagro, Pachuca vivió sólo algunos minutos de presión, pero sin duda ese momento no deseado desnudó algunas de las carencias que no es común ver en el equipo hidalguese, que tuvo unos Cuartos de Final que no les exigieron nada, y pudiera ser que hayan perdido un poquito el ritmo, algo que les cobró factura en este juego de vuelta.

Todo lo vivido por Pachuca y Pumas, podría verse como eventos malignos o benéficos. Si Pumas fue más exigido, puede generarle un desgaste mayor, pero también un ritmo de competencia más intenso. Si Pachuca se confió, puede generarle inseguridad para la Final o puede ser aprovechado para evitar errores en los juegos por el título. Y así con la mayoría de los accidentes que se han vivido en este torneo.

Ahí es donde va a pesar la forma en que cada técnico y cada jugador asimile los eventos. Si los aprovechan para llegar mejor, o para ponerse nerviosos o inseguros en los dos duelos en que se pone en juego la Copa. De eso, saben mucho el "Tuca" y el "Ojitos"... Y a los aficionados del Puebla y de Indios, que nadie les impida disfrutar y sentirse orgullosos de lo que lograron sus equipos. No le busquen mucho a los factores extracancha, que si Verón, que si Acosta, que si el penal, que si Calero... Simplemente pónganse su playera, presúmanla y sientan cómo el pecho se les hincha del orgullo que sus jugadores les han provocado. Y por cierto, hay que tener mucho cuidado con hablar de "expulsión reglamentaria". Realmente se ha creado una confusión y una serie de mitos que dañan al aficionado, al jugador y a todo el medio. Si un portero mete la mano fuera de su área, en ninguna parte del reglamento dice que es roja automática. El color de la tarjeta depende simplemente de si era o no una oportunidad manifiesta de gol, y eso queda en el criterio del árbitro. Eso sí, se puede no estar de acuerdo con que Archundia no haya considerado esa jugada una opción manifiesta de gol, pero nadie puede cegarse ante el hecho de que el argumento de los tres defensas hidalguenses en el área, es válido para tomarse en cuenta por al juez Central. El chiste aquí no es defender o no una tarjeta, es tener los argumentos para criticar las decisiones. No se puede exigir una expulsión "por reglamento" por una mano de un portero fuera del área, sin embargo, sí se puede opinar que no se comparte el criterio de Armando Archunida, y ahí sí, la cosa cambia. Por hoy me despido, recuerden que mi correo wgonzalez@mediotiempo.com, está abierto para recibir todos sus comentarios con alegría y respeto. Nos vemos el próximo lunes, ya con nuevo Campeón, o antes si el futbol nos lo demanda. Muchas gracias a todos por hacernos grandes. Walter González Director Editorial

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QUERIDO Y ESTIMADO TOÑO, UNA SINCERA DISCULPA Hoy quisiera pedir una disculpa pública a nuestro estimado y valiosísimo colaborador, Antonio Rosique, de quien el pasado domingo publicamos adjetivos que no eran verdad. El responsable de esos comentarios, en un espacio de opinión, ya ha hecho la aclaración correspondiente y ha admitido su error, pero es mi deber como responsable de todos los contenidos de Medio Tiempo, pedirle a Toño una disculpa pública y sincera por las mentiras publicadas. Para Medio Tiempo, Antonio Rosique es fundamental y representa un pilar de gran valía dentro de nuestro espacio de opinión. Tengo que aclarar que consideramos a Toño, pese a su juventud, uno de los mejores comunicadores del país, que cuenta con un talento especial para escribir y contagiar su manera de ver el deporte. Además de ello, hemos encontrado en su persona, un amigo siempre dispuesto a apoyarnos sin condiciones, una gran persona que nos ha contagiado con esa pasión y gusto por su trabajo, por preparse y dedicarse en cuerpo y alma a su público. Estamos sumamente apenados, pues ni siquiera en nuestros más profundos errores, hemos dudado de la credibilidad, experiencia y profesionalismo de Antonio Rosique. Es imposible subsanar lo que fue publicado y no sirve decir que no hubo mala intención, pues eso no menguaría para nada el daño que los adjetivos no ciertos, pudieron hacer en su intachable persona. Lo único que puedo hacer es pedirle a nuestro querido y lastimado amigo Toño Rosique y a todos los lectores que fueron víctimas de nuestra publicación, una sincera disculpa y nuestro total compromiso para que nunca más, volvamos a publicar un texto que vaya en contra de nuestros principios, ideales y certezas. Gracias por su comprensión. 

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