TUNEZ 1977, LOS MEXICANOS TAMBIÉN SABEMOS GANAR (1a y 2a parte)

“Archivo Futbol” se complace en presentar la  tercera entrega del apasionante viaje por la historia del futbol nacional e internacional. En esta ocasión, nos trasladaremos al primer mundial...

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPODiciembre 2003

“Archivo Futbol” se complace en presentar la  tercera entrega del apasionante viaje por la historia del futbol nacional e internacional. En esta ocasión, nos trasladaremos al primer mundial juvenil de la historia, un torneo de gratos recuerdos para todos los viejos aficionados a este deporte, una competencia en la que nuestra representación brilló con luz propia y realizó uno de los papeles más memorables en los anales del balompié azteca.

En un lugar donde los triunfos escasean y los éxitos se dan a cuentagotas, recordar es vivir, por lo que los invitamos a sumergirse en la profundidad de su mente y a dejarse llevar por un pasado de gloria y emoción, por un antecedente que motiva a pensar que no existen más limites que los que uno mismo se impone.

Queda bajo advertencia: si usted continua leyendo, estará dando su autorización para ser transportado al norte de África, en el año de 1977. Mediotiempo no se hace responsable de la fascinación exagerada que pudiera presentarse a raíz del increíble golpe que supondrá el saber que el futbol mexicano también ha saboreado las mieles de la victoria.

Antecedentes.

La representación nacional, dirigida por Alfonso Portugal y Horacio Casarin, obtuvo su boleto al primer mundial para selecciones menores de la historia al imponerse en el Centroamericano, el cual se celebró en Puerto Rico. En ella, los tricolores se enfrentaron a rivales de la Concacaf, como Estados Unidos, El Salvador y Honduras. Como preparación para el mundial, los dirigentes organizaron una gira de diez partidos en Centroamérica, arrojando cinco victorias, tres empates y tan sólo dos derrotas, un saldo más que promisorio para el futuro. El tricolor salió rumbo al país africano el 23 de junio en el vuelo 686 de KLM; la lista la integraban los siguientes elementos: Marco Antonio Paredes, Francisco Javier Mora, Leonardo Álvarez, José Flores, Guillermo Cosío, Carlos García, Humberto Lucano, Eduardo Moses, Hugo Rodríguez, Luís Plascencia, Eulogio Mena, Eduardo Rergis, Enrique López, Fernando Garduño, Agustín Manzo, Jacinto Ambriz y Jorge Dávalos. El cuerpo técnico, por su parte era conformado por: Harold Gabriel, miembro de la federación y presidente de la comitiva; Horacio Casarín, director técnico; Alfonso Portugal, entrenador; Roberto Carrillo, utilero; Ricardo Sierra. Masajista y el Dr. Francisco J. Lozano.

Sistema de competencia.

El Mundial de Túnez 1977, efectuado del 27 de junio al 10 de julio, constaba de 16 selecciones nacionales, repartidas de la siguiente forma:

Grupo A: Túnez, España, Francia y México.Grupo B: Marruecos, Hungría, Uruguay y Honduras.Grupo C: Costa de Marfil, Italia, Brasil e Irán.Grupo D: Austria, URSS, Paraguay e Irak.

La mejor representación de cada sector lograría su calificación a las semifinales del torneo; el primer lugar del grupo A iría contra el primer lugar del grupo C y el primer lugar del grupo B se enfrentaría al primer lugar del grupo D.

Los encuentros eran divididos en dos tiempos de 40 minutos.Organización:

La Federación Internacional de Futbol Asociado decidió que Túnez fuera la sede de este certamen pensando en la necesidad de difundir el deporte en los países que más lo necesitan. Sin embargo, la decisión no fue bien acogida por los participantes, ya que, durante todo el torneo, se quejaron de la falta de salubridad y de la deficiente alimentación de la que eran objeto.

27 de junio de 1977Estadio  “El Menzah”

La selección mexicana de futbol enfrentaba a su similar de Túnez, en el partido estelar de la primera jornada de actividades. En el papel, los tricolores no debían tener mayor problema para imponerse a los elementos africanos, pero su condición de local y la fortaleza física de sus jugadores podían complicar seriamente a los juveniles mexicanos.

Para este encuentro, Alfonso Portugal envió a Paredes, en la portería; Mora, Rubio, Álvarez y Flores (Manzo, segundo tiempo), en la defensa; Hugo Rodríguez, Luís Plascencia y Cosío, en la mediacancha; Moses, Garduño y López Zarza, en la delantera. Los tunecinos, por su parte, alinearon con Rahji, a quien se le acusaba de ser mayor de diecinueve años, Chriti, Chargi (Jlassi, 55), Nabli, Aloulcu; Fattoum, Delhoula, Zarrouk, Dakhli, Diab y Lakhal.

La primera parte inició y, con ella, el desconcierto de los jugadores mexicanos se hizo más que evidente. La impresición en los pases, la falta de coordinación al momento de pararse en el terreno de juego y la incesante presión del público, ocasionó que los tunecinos fueran quienes tuvieran las mejores llegadas de gol en este lapso. Afortunadamente, los africanos no pudieron abrir el marcador y se conformaron con culminar los cuarenta minutos iniciales con un empate a cero goles.

En el segundo tiempo todo cambió. El equipo mostró rapidez y unión entre sus líneas,  toques de balón a primera intención y una intensidad que no se había visto en la primera parte. Gracias al buen futbol desplegado, tuvieron que pasar únicamente cinco minutos para que los nuestros abrieran el marcador por conducto de Agustín Manzo, quien venció a la zaga tunecina con un excelente remate de cabeza. Dos minutos después, Hugo Rodríguez entra por la derecha y le cede el balón a Manzo que, a pesar de lo defectuoso de su disparo, envía el balón al fondo de las redes, para marcar la segunda anotación en su cuenta personal. El espectáculo parecía no tener fin, a los cuarenta y ocho minutos, Plascencia entra sólo y su alma para vencer al arquero africano. Tres minutos después, el mismo Plascencia se encarga de poner el cuarto en la cuenta al rematar un centro enviado por Eduardo Moses. No conformes con esto, los jugadores tricolores aumentaron a seis el número de goles marcados, ambos fueron obra de la figura del encuentro, Luís Plascencia.

(“Voy a hablar con ellos. Hay que poner los pies en la tierra y no entusiasmarnos demasiado con esta goleada”)(Alfonso Portugal, lanzando un llamado de alerta a sus jugadores)

30 de junio de 1977Estadio “El Menzah”

España, equipo que venía de derrotar a Francia por un gol a cero, era el siguiente rival del cuadro tricolor. Este encuentro, podía significar la calificación o, en su defecto, la eliminación para cualquiera de las dos escuadras. Una victoria de México contra los españoles, obligaba a los ibéricos a derrotar a Túnez por una buena cantidad de goles y a rezar por una derrota de los mexicanos ante Francia, en lo que sería el último cotejo de la primera fase.

El cuadro mexicano saltó al terreno de juego con Marco Antonio Paredes, en el arco; Mora, Rubio, Álvarez y López Zarza en la retaguardia; Rodríguez, Cosío y Plascencia (Ambriz, 58), en la zona de creatividad; Moses, Manzo y Garduño, en el sector de definición. Los españoles, a su vez, salieron con Francisco Buyo, en la meta; Urquiaga, Navajas, Benede y Cortés; Casas (Lafuente, 65), Gallego y Escobar; Gembe, Mayayo y Pellegrin.

Alfonso Portugal, sabedor de la capacidad y velocidad de los ibéricos, ordenó una presión de dos a tres elementos sobre todo rival que tuviera el balón. El planteamiento dio resultado, los europeos no tuvieron opciones de gol y, por el contrario, se limitaron a destruir lo que llegaba a su territorio. Los aztecas, pese a sus números llegadas, fueron incapaces de reflejar en el marcador la superioridad que se palpaba en el terreno de juego. La contundente victoria obtenida frente a Túnez ocasionó que la “Furia roja” tomara precauciones excesivas y se preocupará más por defender que por atacar. Así se fueron los primeros cuarenta minutos, el marcador seguía sin moverse.

Franz Wohrer, arbitró del encuentro, pitó el inicio de la segunda parte. La tónica del partido se mantuvo exactamente igual hasta que, en el minuto cuarenta y cinco, Gallego aprovechó una pelota parada para centrar el balón y ponerlo en la cabeza de Ricardo Escobar, quien, con  un excelente remate, venció a Paredes por la diestra. En esos momentos, México se estaba despidiendo del mundial, tenía que lograr el empate para tener ciertas posibilidades de obtener el boleto en el siguiente partido. La desesperación comenzaba a hacerse presente en los corazones mexicanos, la respiración era cada vez más agitada y el sueño de seguir con vida se consumía gradual e irreversiblemente. Sin embargo, un bello disparo de aire por parte de Hugo Rodríguez, a tan sólo siete minutos del final, se incrustó en el ángulo superior derecho del arco defendido por Francisco Buyo. Al final, ambas escuadras tuvieron que conformarse con la repartición de unidades. México decidiría su futuro contra Francia.

3 de julio de 1977

Última jornada para los participantes de los  grupos A y C. Para sentir cerca la calificación, México debía obtener el triunfo ante Francia, que, con dos unidades, se encontraba con muy pocas posibilidades de lograr su pase a la siguiente ronda. De acuerdo a la lógica, los españoles se impondrían a Túnez, razón por la que los aztecas necesitaban la victoria para obligar a los ibéricos a golear a la escuadra local.

Para este encuentro, Alfonso Portugal envió a sus mejores hombres y alineó con Paredes; Mora, Rubio, Álvarez y López Zarza; Cosío, García (Plascencia, 70) y Hugo Rodríguez; Moses, Manzo y Ambriz (Garduño, 2T). Francia, por su parte, brincó a la cancha con Fisiot; Mastoiani (Talieneau, 72), Desboullions, Creingou y Bacconier; Piette, Jeannol y Godel; Brisson, Francoise (Wiss, 25) y Meyer.

El encuentro inició. Como ya se había hecho costumbre, la escuadra tricolor dominaba el encuentro y creaba jugadas de peligro, pero la falta de contundencia les impedía irse al frente en el marcador. A los dieciséis minutos de juego, Agustín Manzo, saltando hacia atrás, anotó un gol de cabeza, el cual fue anulado de manera injusta por el árbitro del encuentro, el italiano Gianfranco Menegali. A raíz de esto, el silbante se mostró tendencioso y con dolo hacia los mexicanos. El resto de la primera parte ocurrió sin mayores contratiempos. Una vez más, el destino se aclararía en el segundo periodo.

En la parte complementaria, los jóvenes aztecas comenzaban a mostrar rasgos de nerviosismo y ansiedad por su incapacidad para abrir el  marcador y acercarse a la calificación. A los sesenta minutos de juego, Gianfranco Menegali volvió a hacer de las suyas y expulsó, por una queja masiva a Ricardo Sierra, masajista del equipo, ocasionando que la tensión aumentará al máximo. Cuatro minutos después, Brisson se escapa por toda la banda izquierda y centra a Wiss, quien, de “Palomita”, remata, el balón pega en el larguero y pica dentro del marco de Paredes. En dicha instancia, México se encontraba completamente fuera del mundial juvenil, por lo que las caras largas no se hicieron esperar. A nueve minutos del final, y cuando ya se daba por muerto al equipo mexicano, Cosío ejecuta un tiro de esquina; la defensa rechaza y el esférico le vuelve a caer al elemento azteca; éste,  realiza un buen cambio de frente y habilita a Eduardo Rergis, quien se quita a tres hombres y dispara cruzado, abajo y hacia la derecha para vencer a Fisiot. Los pupilos de Portugal intentaron anotar el gol de la victoria en el tiempo restante,  pero no contaron con la efectividad necesaria. El cotejo culminó, la suerte de la escuadra tricolor dependía de lo que pudiera hacer el débil equipo local ante la escuadra de España.

Unos instantes más tarde, dio inicio el encuentro entre africanos e ibéricos. Mientras tanto, la delegación mexicana se encontraba en las tribunas, esperando un resultado que para muchos parecía fuera de la realidad. En el primer tiempo, la “Furia Roja” no pudo hacerse presente en el marcador, por lo que, para la hora del descanso, la situación se encontraba exactamente igual: una victoria le bastaba a la escuadra europea para asegurar su sitio en las semifinales. Al iniciar la parte complementaria, los españoles se fueron hacia el frente y  lucharon a muerte por la anotación que los hiciera soñar con el pase a la siguiente ronda sin embargo, fueron los tunecinos los que movieron el tanteador cuando Ben Fattoum, a los cincuenta y dos minutos de juego, venció la portería de Francisco Buyo. La celebración mexicana desde las gradas no se hizo esperar, lo que antes lucía como una mera ilusión se convertía, de golpe, en una realidad a punto de consumarse, en una meta que era factible. A tan sólo diez minutos del final, los corazones aztecas se paralizaron; el árbitro señalaba hacia el punto penal del área tunecina y decretaba la pena máxima a favor de los rojos, pero el milagro sucedió: Patricio Pellegrin realizó un pésimo cobro y echó el balón por fuera del arco. Golpeados anímicamente por la lamentable equivocación, los de la península ibérica carecieron de fortaleza para cumplir su objetivo en los minutos restantes, por lo que la fiesta en las gradas parecía no tener fin. No cabe duda, al menos en aquel día, Dios fue mexicano.

6 de julio de 1977Estadio “El Menzah”

La hora de la verdad había llegado, las semifinales del primer campeonato juvenil de futbol tocaban a la puerta y México, contrario a lo que se hubiera pensado, estaba entre los cuatro elegidos, en los sitios de gloria y prestigio. Para que el sueño siguiera su curso, los aztecas tendrían que pasar por encima de la siempre peligrosa selección de Brasil, la cual ganó su boleto al quedar como líder invicto en el Grupo C, pasando por encima de Irán, Costa de Marfil e Italia. El panorama no lucía nada halagador, para derrotar a los cariocas se requería una combinación de suerte y fortuna.

En este cotejo, el estratega mexicano envió a Paredes; Mora, Rubio, Álvarez y López Zarza; Cosío, Rergis y Rodríguez; Moses, Garduño y Plascencia. Los amazónicos, por su parte, saltaron al campo con Joao Roberto; Edvaldo, Juninho, Heraldo y Paulo Roberto; Cléber, Jorge Luiz y Paulinho; Junior, Quina y Baroni. Las fichas estaban dispuestas sobre el tablero de ajedrez, ya serían los movimientos y acciones de cada una de ellas las que darían al vencedor definitivo.

Francisco Martínez, árbitro del encuentro, señaló el inicio del partido. Durante los primeros minutos, los brasileños dominaban a placer, hacían pedazos a la zaga mexicana y masacraban a Marco Antonio Paredes con disparos a boca de jarro. El cuadro verde tuvo que limitarse a defender con uñas y dientes y a morder cada rincón del terreno de juego, dejando a Moses y Garduño completamente solos en el ataque. A los dieciséis minutos, Paulinho falla una oportunidad inmejorable de abrir el marcador y manda el esférico directo a los aficionados. La tónica del partido no se modificó en lo más mínimo, fue un tiempo de presión constante y abrumadora por parte de la poderosa selección carioca, pero, afortunadamente, la diferencia en el terreno de juego no se hizo palpable en el resultado. El momento de ir a los vestidores fue lo mejor que le pudo pasar a la escuadra tricolor en este periodo.

La parte complementaria trajo consigo el juego brusco de los mexicanos y un aumento en la movilidad del conjunto amazónico. Alfonso Portugal, al percatarse de la superioridad brasileña, hizo ingresar al rectángulo verde a Dávalos y a Lucano sin embargo, nada lograba contener la avalancha amarilla que amenazaba con derrumbar la muralla en la que estaba convertido Marco Antonio Paredes. A los cincuenta y tres minutos, en lo que fue la única llegada del cuadra azteca en el partido, López Zarza envía un centro alto y provoca el desvió de Heraldo, quien cede tiro de esquina a los verdes; Moses desde el rincón derecho manda el esférico al corazón del área, Eduardo Rergis se anticipa de manera correcta y, con un estupendo remate de cabeza, vence a Joao Roberto. El placer de la victoria no tardó en esfumarse, pues, a los cincuenta y ocho minutos, Junior se escapa por el carril derecho, envía un centro alto a Jorge Luiz, quien anota cruzado a la izquierda, decretando el empate parcial. En la parte final del cotejo, los brasileños se vieron más insistentes y con mayor fortaleza física, pero siguieron cometiendo errores en el último toque. Francisco Martínez silbó el fin de las hostilidades, para definir al primer equipo que pelearía por el Primer Campeonato Mundial Juvenil se tendría que llevar a cabo una serie de tiros penales, los cuales recordamos a continuación:

• Sergio Rubio ejecuta mal su disparo, Sihuva, arquero que mide más de 1.90 de estatura, rechaza el balón. Parecía el fin de los aztecas. (2-2)• Baltacha, sereno y tranquilo, dispara a la derecha y vence a Marco Antonio Paredes. (2-3)• Cosio equivoca el cobro. Sin embargo, el arquero se movió antes por lo que el árbitro ordena la repetición del mismo. En su segunda oportunidad, el elemento mexicano envía el esférico a las redes por el sector derecho. (3-3)• Bessonov dispara fuerte y arriba, dejando sin posibilidades al arquero azteca.       (3-4)• García empata momentáneamente el  marcador al acertar en el cobro. (4-4)• Bal deja ir la gloria para los brasileños y estrella la pelota en el poste izquierdo. (4-4)• Manzo manda el balón a la tribuna, pero, una vez más, el árbitro ordena la repetición del cobro debido a que el Sihuva se movió antes de tiempo. Manzo no desaprovecha la oportunidad de enmendar su error y dispara alto y a la derecha. México tomaba ventaja. (5-4)• Iljin empata la contienda al vencer a Paredes con tiro a la derecha. (5-5)• Mora falla el cobro. Sin embargo, el árbitro ordena la repetición del cobro y amonesta a Sivuha. El defensor mexicano anota con tiro al ángulo superior izquierdo. (6-5)• Bodrov falló en su disparo. A juicio del silbante, Paredes se movió por lo que invalida la acción. El ruso aprovecha y marca, enviando el esférico a la derecha. (6-6)• Rodríguez anota con tiro a la izquierda. (7-6)• Sopko ejecuta el mismo disparo que Rodríguez y vence a Paredes. (7-7)• Lucano anota el octavo al vencer a Sihuva con tiro a la derecha. (8-7)• Bychikov mantiene con vida a los soviéticos, por medio de un disparo a la diestra. (8-8)• López Zarza no falla e introduce la pelota por la izquierda. (9-8)• Khidiatullin empata las hostilidades al vencer a Paredes con disparo a la izquierda. (9-9)• Marco Antonio Paredes doblega a su compañero de posición con tiro a la izquierda. (10-9)• Kriachko se muestra sereno y anota por el lado derecho. (10-10)• Sivuha se convierte en el héroe de los rusos al atajar el disparo de Garduño. (10-10)• Kaplun no desaprovecha la oportunidad de alzar un título u vence a Paredes con disparo a la derecha. (10-11). ¡Rusia, campeón!

“Faltó temple. En estos momentos es cuando debe mostrarse que se tiene carácter, que se tienen los tamaños necesarios para llegar a las máximas alturas, y nosotros no lo tuvimos.”(Alfonso Portugal, desconsolado por la derrota)  Por medio de este recuerdo, demostramos que los equipos juveniles del futbol mexicano no siempre se habían encontrado en una situación tan precaria como la que se está viviendo actualmente. Casualmente, en el equipo subcampeón de 1977 se encontraba Eduardo Rergis, el mismo que tiene una buena parte de culpa en los resultados obtenidos en el Mundial Juvenil de este año. En fin, es un tema que sirve para la reflexión.

Hasta la próxima.

[mt]

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