Temporada 1973-74...AMÉRICA VS UNAM

"Archivo Futbol" se complace en presentar la séptima entrega del apasionante viaje por la historia del balompié nacional e internacional. En esta ocasión, nos trasladaremos a la jornada nueve de...
 "Archivo Futbol" se complace en presentar la séptima entrega del apasionante viaje por la historia del balompié nacional e internacional. En esta ocasión, nos trasladaremos a la jornada nueve de la temporada 1973-74, fecha en la que se enfrentaron el Amér

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPO16 de enero del 2004

"Archivo Futbol" se complace en presentar la séptima entrega del apasionante viaje por la historia del balompié nacional e internacional. En esta ocasión, nos trasladaremos a la jornada nueve de la temporada 1973-74, fecha en la que se enfrentaron el América y la Universidad Nacional Autónoma de México, en un encuentro que ya desde entonces se caracterizaba por la fuerza y el coraje con que los jugadores disputaban cada pelota en el terreno de juego, mostrando una actitud que hablaba por si misma. En aquellos tiempos, el cuadro crema se encontraba pasando por una época difícil; su defensa funcionaba a un nivel bastante aceptable, registrando ocho goles recibidos en siete encuentros, sin embargo, el sector ofensivo no mostraba la contundencia requerida, por lo que había sumado solamente seis unidades, producto de tres victorias y cuatro derrotas, que ubicaban a los "millonetas" en la cuarta posición del grupo de los "Pares", sector que era comandado por Puebla, líder general de la competencia. Los Pumas, por su parte, luchaban por los sitios de privilegio en los "Nones"; sus números no eran del todo malos, pues sólo tenían dos derrotas, a cambio de cuatro juegos ganados y un empatado, lo que hablaba de cierto grado de efectividad y de un rendimiento mejor que el de su rival en turno.

Las crónicas previas al encuentro coincidían en señalar que sería un partido plagado de entradas fuertes, de excesivo calor en el terreno de juego y de una explosiva rivalidad entre instituciones, fenómeno que se sigue viviendo aún en nuestros días.

El momento de revivir uno de los enfrentamientos más apasionantes que han existido en el mundo futbolístico nacional ha llegado. Esperamos que sea de su agrado y que por medio del presente reportaje usted logre reencontrarse con los bellos recuerdos del pasado.

6 de septiembre de 1973Estadio Azteca

Las tribunas del "Coloso de Santa Ùrsula" lucían una muy buena entrada; la rivalidad existente entre los dos contendientes era suficiente para atraer un número de espectadores bastante significativo, quienes decidían olvidarse de los errores cometidos por sus jugadores y apoyaban con todo en un encuentro de tanta importancia y en el que el orgullo estaba en juego. Sólo quedaba esperar que lo que iba a acontecer en la cancha no desentonara con la bella estampa que se veía a su alrededor.

José Antonio Roca, estratega del conjunto local, tuvo que hacer modificaciones en su cuadro titular, ya que ni Carlos Reinoso ni Enrique Borja se encontraban en condiciones de jugar, aunque el segundo lo haría en la parte complementaria. Prescindiendo de estos dos hombres, América salió con el siguiente once inicial: "Pajarito" Cortés; Trujillo, Barberena,"Campeón" Hernández, "Pichojos" Pérez; Narciso, Castro, León; Maciel, Ceballos y Borbolla.

Los universitarios, a su vez, iniciaron el encuentro con: Díaz; Bermúdez, Mejía Barón, Sanabría, Vázquez; De la Torre, Milutinovic, Velarde; Cottón, Ramírez y José Luis "Pareja " López.

En la primera parte, el América se paró de manera precavida y cautelosa. Los Pumas intentaban vencer la barrera impuesta por sus rivales, pero carecían de profundidad para crear jugadas de peligro. Ante la dificultad encontrada por los felinos para ingresar al área defendida por el "Pajarito " Cortés, los pupilos de Ángel Zubieta, técnico de la UNAM, recurrieron a la cómoda y poco efectiva herramienta de tirar el centro a la olla, que terminó por facilitar la labor de la retaguardia local. La desesperación del equipo representante de la universidad terminó por desordenarlo, generando espacios para la artillería del América, que encontraba en "Pata Bendita" y en Narciso Ramírez a las dos vías más importantes de ataque. La línea baja de los visitantes tenía la instrucción de utilizar un dispositivo personal y la cumplieron, sólo que terminó por revertirles el encuentro, ya que mientras se preocupaban por cubrir al hombre indicado, se abrían los espacios para que otros ingresaran e hicieron daño en la portería defendida por Sergio Díaz. Al minuto dieciocho, Vázquez Ayala le cedió la pelota a Hugo Maciel luego de cometerle una falta; éste, aprovecha que Ayala se encuentra desubicado para dar un buen pase a Ceballos, que disparó de zurda, ocasionando que el balón rebotara en el cuerpo de Mejía Barón y se incrustara al lado derecho del arquero rival. La reacción de la entidad estudiantil nunca se hizo patente, la tónica del partido no varió y, por el contrario, el peligro de los contragolpes del América era cada vez más constante. Cuando todo hacía indicar que el marcador se iría con la ventaja mínima para los azulcremas, "Bora" Milutinovic aprovechó un desvió y prendió el esférico de hermosa manera para incrustar el balón en el arco del "Pajarito", a quien dejo sin oportunidad de reaccionar. La respuesta de los locales no tardó en llegar; dos minutos después, a los cuarenta y cinco, un centro de Trujillo es peinado por Ceballos; Borbolla controla el balón con la pierna zurda y dispara con la diestra, generando un tiro cruzado y con gran colocación que fue directo a las redes. Alfonso González, árbitro del encuentro, determinó que era todo en el primer tiempo de hostilidades.

Para la segunda mitad,  los de Ángel Zubieta tuvieron la intención de oponer resistencia y alcanzar en el marcador, pero poco pudieron hacer ante la falta de imaginación y paciencia que demostraban sus atacantes. Las llegadas a la meta fueron escasas y las emociones se diluyeron irremediablemente. Enrique Borja, ingresado a los sesenta y seis minutos, a punto estuvo de conseguir su primer gol contra los Pumas, pero desaprovechó una oportunidad irrepetible, mandando la pelota a las tribunas. Al final, el marcador decretó la victoria del América, en un resultado que siempre significa mucho más que tres unidades.

"A mi parecer, la falla radicó en que perdimos distancia por querer hacer de más. Dejamos muy sueltos a los delanteros y no los presionamos sino hasta que se apoderaban de la pelota, ya con la acción controlada, siendo que lo nuestro es la anticipación".(Miguel Mejía Barón, dolido por la derrota.)

Es así como concluye el recuerdo de lo sucedido treinta años atrás, una época en la que ya se percibía un ambiente diferente y especial cada que estos dos equipos se encontraban en el rectángulo verde, una magia que sigue vigente…

Para cualquier comentario o sugerencia, favor de escribir a: mcabrera@mediotiempo.com (mt)

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×