Temporada 1964-65....Cruz Azul vs América, el inicio de una rivalidad

“Archivo Futbol” se complace en presentar la octava entrega del apasionante viaje por la historia del balompié nacional e internacional. En esta ocasión, nos trasladaremos a agosto de 1964, mes en...

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPO22 de enero del 2004

“Archivo Futbol” se complace en presentar la octava entrega del apasionante viaje por la historia del balompié nacional e internacional. En esta ocasión, nos trasladaremos a agosto de 1964, mes en el que se enfrentaron, por primera vez en la primera división, el Cruz Azul y el América, en un encuentro que marcó el inició de una historia que se fue haciendo grande, que terminó por atrapar el corazón de millones de seguidores y que es capaz de acaparar la atención de todo un país. En la actualidad, resulta difícil imaginar un partido de este tipo sin que sea la plana principal de los diarios en los días previos, sin que capture el interés de los aficionados y sin que exista una cobertura extraordinaria por parte de la radio y la televisión. Sin embargo, a mediados de la década de los 60´s, así ocurría, pues los cementeros apenas daban sus primeros pasos en el máximo circuito y el América aún no registraba ni un sólo título de liga en la era profesional, lo que explica a la perfección el que no se tratara un acontecimiento relevante.

A partir de este momento, recodaremos la obra de seres humanos que, sin saberlo, fincaron la base de una de las rivalidades más apasionantes del balompié nacional, de una batalla que casi cuarenta años después permanece más viva que nunca.

Esperamos que sea de su agrado.

Antecedentes.

La primera experiencia de los cementeros en la primera división había comenzado de manera satisfactoria, tres victorias y seis empates en doce juegos dan buena cuenta de ello. La escuadra cruzazulina basaba su fortaleza futbolística en la juventud de sus integrantes, en la capacidad y conocimiento de Jorge Marik, su director técnico, y en el insaciable deseo de triunfo que poseían. La etiqueta de “benjamines” no les pesaba; por el contrario, se encargaban de demostrar aptitudes futbolísticas y de oponer resistencia a los contrincantes, sin importar de quién se trataba. Con trece unidades, se ubicaban en la quinta posición de la tabla general, sitio nada despreciable para un conjunto novato en dicha instancia. Provisionalmente, se instalaron tribunas en una cancha de Jasso, Hidalgo, pues al Estadio Diez de Diciembre le faltaban unos cuantos meses para ser inaugurado. Fernando Bustos, con 18 años de edad, se encontraba convertido en el hombre del momento.

El América, por su parte, sumaba doce puntos, producto de cinco partidos ganados, tres empatados y cuatro perdidos, para ubicarse en la décima posición. En la temporada anterior (1963-64), los cremas, de la mano de Ignacio Trelles, estuvieron a un paso de llevarse el título, pero lo dejaron escapar en el último tramo de la competencia, permitiendo que el Guadalajara los rebasara. Diferencias entre “Don Nacho” y la dirigencia americanista ocasionaron que el singular estratega abandonara el timón, dejando el camino libre para Alejandro Scopelli. El funcionamiento de los capitalinos era bastante irregular, especialmente en la ofensiva, sector en el que carecían de contundencia, por lo que la posibilidad de repetir la reciente actuación lucía cada vez más lejana. Las mejores noticias en torno al equipo se daban en el área directiva, donde se anunciaban ambiciosos proyectos y se inauguraban algunos otros, entre los que se encontraba la Casa Club.

30 de Agosto de 1964Cancha de Jasso

Los cementeros salieron al terreno de juego con: García; Ibarra, Ilibarri y Padilla; Pulido y Pérez; Bustos, Aceves, Hilario, Lupe y Muciño. El América, a su vez, alineó a los siguientes hombres: Iniestra, De Sales, Bosco, Ibarreche y Portugal; Mendoza y Schadlein; Jasso, Del Águila, Sordo y José Alves.

El conjunto americanista, dirigido por Alejandro Scopelli, salió con la firme intención de demostrar que eran superiores a sus rivales y no tardaron en hacer daño, pues, a los cuatro minutos, un centro pasado de Alfredo Del Águila es tomado por Ibarreche, quien realiza un disparo cruzado que pega en el poste; la pelota rebota en el pié de Ilibarri y se introduce en la portería cementera. Pese a la ventaja en el marcador,los cremas no renunciaron al ataque; a los ocho minutos, Sordo pone un centro excelente para “Zague”, pero éste falla el remate y el balón se va demasiado elevado, dejando escapar la posibilidad de aumentar la distancia en el marcador. A los diez minutos, un error de Antonio Jasso lo lleva a perder el esférico en el mediocampo; los elementos del Cruz Azul no desaprovechan la oportunidad y tocan la pelota de primera intención, en una jugada que fue concluida de bella manera por Hilario Díaz, quien, con un remate al rincón izquierdo, dejó sin posibilidades a Iniestra. En los minutos siguientes, el juego perdió intensidad, aunque se siguieron produciendo acciones de peligro; especialmente a favor del América, que presionó con disparos de media y larga distancia, mismos que nunca alcanzaron su destino a causa de las atajadas del “Charro”. En los últimos sesenta segundos de la primera parte, un tiro de Zague fue desviado heroicamente por el arquero local, impidiendo que los capitalinos volvieran a irse arriba en el marcador.

En la segunda parte, la fuerza y la tensión creada por la necesidad de un resultado satisfactorio se impuso a la habilidad, situación que originó que, en perjuicio de los miles de asistentes, el nivel futbolístico decayera, sin que esto signifique que las aproximaciones a gol se evaporaran. A los catorce minutos, el América encontró el tanto de la victoria; el “Charro” García manda a corner un disparo de Del Águila, quien se encarga de ejecutarlo; el guardameta se equivoca en su despeje; Sordo aprovecha la pifia y realiza un remate con destino a gol, pero Ilibarri se interpone en el inminente trayecto de la pelota y mete la mano, ante el silbatazo inmediato de Abel Aguilar, decretando la pena máxima; Alfonso Portugal define sin mayores dificultades. El Cruz Azul se fue con todo hacia el frente, alcanzando incluso, a vencer a Iniestra, aunque, para mala fortuna de los locales, la anotación fue anulada por un fuera de lugar de Fernando Bustos. Los cremas respondían a base de contragolpes bien elaborados, pero carentes de contundencia. Cuando el partido agonizaba, un cabezazo de Lupe estuvo a punto de incrustarse en el arco visitante sin embargo, la horquilla se encargó de evaporar el peligro. Alfredo Del Águila salió expulsado en los instantes finales por agredir a dos rivales. Abel Aguilar decretó el final del encuentro, sentenciando la derrota de los pupilos de Jorge Marik.

Es así como culmina el capítulo inicial de una rivalidad que sigue escribiendo páginas de oro en la historia del futbol mexicano, un libro que comenzó a escribirse en la humilde cancha de Jasso y que terminó por alcanzar dimensiones nacionales.

Hasta la próxima.

Para cualquier comentario o sugerencia, favor de escribir a: mcabrera@mediotiempo.com

(mt) 

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