Albeiro "Palomo" Usuriaga, emblemático delantero colombiano, fue acribillado...

El asesinato la noche del miércoles del ex futbolista colombiano Albeiro "Palomo" Usuriaga es otro eslabón en la cadena de tragedias que envuelven a muchos deportistas de la nación andina...
El asesinato la noche del miércoles del ex futbolista colombiano Albeiro "Palomo" Usuriaga es otro eslabón en la cadena de tragedias que envuelven a muchos deportistas de la nación andina agobiados por la fama.
 El asesinato la noche del miércoles del ex futbolista colombiano Albeiro "Palomo" Usuriaga es otro eslabón en la cadena de tragedias que envuelven a muchos deportistas de la nación andina agobiados por la fama.

MEDIOTIEMPO | AgenciasBogotá, Colombia. 12 de Febrero de 2004

El asesinato la noche del miércoles del ex futbolista colombiano Albeiro "Palomo" Usuriaga es otro eslabón en la cadena de tragedias que envuelven a muchos deportistas de la nación andina agobiados por la fama.

Usuriaga fue acribillado por hombres que ingresaron al establecimiento público del barrio 12 de octubre, de la suroeste ciudad de Cali, su lugar natal. El "Palomo" llamado así por que casi siempre vestía de blanco, se encontraba jugando cartas con unos amigos a unos metros de su casa cuando los pistoleros entraron al local y lo asesinaron.

Con este trágico desenlace se puso fin a una vida llena de éxitos, fama y dinero, pero también de drogas, problemas judiciales, dos matrimonios y una esperanza fallida de volver a ser contratado por algún equipo que le permitiera reverdecer laureles.

Usuriaga, de 37 años, fue considerado uno de los mejores delanteros de Colombia en la década de los años ochenta y noventa, pero su carrera tuvo altibajos debido a frecuentes problemas disciplinarios, incluidos escándalos públicos.

La gloria la vivió desde 1989, cuando conquistó con Atlético Nacional el título de la Copa Libertadores, y en 1990 cuando hizo parte de la selección Colombia que clasificó al Mundial de Italia, a la que clasificó con uno de sus goles, en un repechaje ante Israel.

De allí saltó al futbol del exterior donde se llenó de fama con el Independiente de Avellaneda de Argentina, pasó por el Málaga de España, Necaxa de México, Sportivo Luqueño de Paraguay, Santos de Brasil, Barcelona de Ecuador, Revolution de Estados Unidos y el Carabobo de Venezuela.

Pero en la medida en que la fama y el dinero llegaban también aparecieron los malos amigos, la droga, el alcohol las fiestas desenfrenadas y hasta los líos judiciales.

El gran "Palomo" se vio envuelto en la compra de una motocicleta robada, lo que lo llevó a la cárcel, luego dio escándalos por dopaje y se descubrió sus problemas de adicción.

Esa vida disipada se había silenciado en los últimos meses, pues Usuriaga regresó a su barrio natal a esperar que algún equipo de la Segunda División de su país se fijara en sus disminuidas condiciones futbolísticas.

Su historia terminó ayer bajo las balas de un grupo de pistoleros, sin que las autoridades sepan los motivos del asesinato o en qué estaba involucrado recientemente.

La muerte de Usuriaga revivió en la memoria de otros colombianos tragedias similares de deportistas de origen humilde, de poca educación que de repente se ven rodeados de micrófonos y con las manos llenas de dinero.

Quizá el caso más triste es el del ex boxeador Antonio Cervantes "Pambelé", quien salió de un pequeño poblado cerca de Cartagena de Indias y se convirtió en campeón mundial de la división welter junior en 1972.

Luego de defender 19 veces su corona se retiro en medio de la gloria, pero las fiestas constantes lo llevaron al cocaína, y luego a deambular por las calles de Cartagena provocando escándalos por su manía de golpear a la gente.

Ahora trata de recuperarse con un trabajo humilde y sumergido en la pobreza.

Situaciones similares vivieron ex boxeadores como Thomás Molinares, quien debido a las secuelas que le dejó el consumo de droga, es llamado loco en las calles de la caribeña ciudad de Barranquilla.

La tragedia también ha tocado deportes como el ciclismo donde varios pedalistas han sido capturados y enjuiciados al intentar sacar cocaína de país, inclusive, en sus bicicletas.

Es el caso de Rafael Tolosa, y Juan Carlos Castillo, asesinado luego en la cárcel La Picota de la capital colombiana, ambos por el intento de llevar droga al exterior.

Otro ciclista, Omar Hernández, campeón de la regularidad en la Vuelta a España en la década del 90, años más tarde confesó su adicción a la droga, hoy se cambió de religión y trabaja para sobrevivir.

En ese mundo donde se reúnen la fama y el narcotráfico fueron asesinados, en extrañas circunstancias, los pedalistas Alfonso Florez y Gonzalo Marín, así como los futbolistas Omar Cañas y Libardo Vélez, ambos jugadores vinculados a los equipos Atlético Nacional e Independiente Medellín.

En la cárcel por nexos con el narcotráfico también han estado "Huracán" Palacios, campeón mundial de boxeo, Gustavo Wilches, campeón de la Vuelta a Colombia, Carlos Julio Siachoque, campeón de La Vuelta al Táchira, Diego Osorio, que jugó para el Atlético Nacional.

A ellos se sumó Wilson Pérez, defensa de la selección colombiana de futbol que participó en el Mundial de Estados Unidos en 1994 y quien fue hallado con droga en su poder.

La década del 90 fue particularmente peligrosa por la vinculación de carteles de drogas al deporte y se recuerdan hechos como el secuestro del árbitro Armando Pérez, el asesinato del juez Alvaro Ortega y la masacre de Candelaria, en el sur departamento de Valle de Cauca.

Allí, en septiembre de 1990, fueron acribilladas 22 personas, durante un partido "amistoso", que involucraba a jugadores del América de la ciudad de Cali.

De esa misma época datan las relaciones sobre las que se habló mucho entre los reconocidos futbolistas René Higuita y Leonel Alvarez con el abatido capo de la droga Pablo Escobar, a quien visitaron en varias oportunidades cuando estuvo preso.

Finalmente, de ese oscuro momento del deporte profesional colombiano se recuerda la triste muerte del central de la selección nacional de futbol Andrés Escobar.

Escobar fue asesinado en la madrugada del 2 de julio de 1994, luego del fracaso del combinado colombiano en el Mundial de Estados Unidos, donde el espigado defensa hizo un autogol.

Años más tarde, el padre de Andrés Escobar, en declaraciones a la revista Semana, señaló que el asesinato de su hijo había sido ordenado por los apostadores.

Son numerosas las caídas de los deportistas que suben por sus condiciones y talento, sumando al papel y los micrófonos, pero que son abandonados en medio de la fama para luego ser golpeados por la vida y sus propios errores.

Esa fue la historia del "Palomo" Usuriaga, quien es un eslabón en la lista negra que produce la unión entre el deporte y la presión que hay a su alrededor. [mt]

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