Historia con sabor continental (Primera parte)

La Copa América, el torneo a nivel selecciones más antiguo del mundo, nace en 1916 cuando, con motivo de la celebración de independencia de su país, la Asociación Argentina de Futbol organizó una...
La Copa América, el torneo a nivel selecciones más antiguo del mundo, nace en 1916 cuando, con motivo de la celebración de independencia de su país, la Asociación Argentina de Futbol organizó una competición en la que tomaron parte las selecciones de Chil
 La Copa América, el torneo a nivel selecciones más antiguo del mundo, nace en 1916 cuando, con motivo de la celebración de independencia de su país, la Asociación Argentina de Futbol organizó una competición en la que tomaron parte las selecciones de Chil

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPO10 de julio de 2004Los inicios

La Copa América, el torneo a nivel selecciones más antiguo del mundo, nace en 1916 cuando, con motivo de la celebración de independencia de su país, la Asociación Argentina de Futbol organizó una competición en la que tomaron parte las selecciones de Chile, Brasil y Uruguay. De manera curiosa, la primera edición de este certamen se efectuó justo en el momento en el que se fundó la Confederación Sudamericana; el evento se llevó a cabo del 2 al 17 de julio mientras que la entidad rectora de la región inició actividades el 9 del mismo mes. En dicha oportunidad, la representación uruguaya impuso condiciones y se convirtió en el primer campeón continental, aunque para ese entonces aún no estaba en disputa el trofeo de la Copa América por lo que se le cataloga como un evento “Extraordinario”.

De 1916 a 1967 la mecánica de la competencia consistía en enfrentamientos directos entre todos los contendientes, jugándose un cotejo de desempate en caso de igualada en puntos obtenidos.

La organización de la segunda edición del también conocido como Torneo Sudamericano correspondió a Uruguay. La principal novedad de esta justa fue la puesta en disputa de la Copa América, comprada en una joyería de Buenos Aires por tres mil francos suizos. Los participantes fueron exactamente los mismos que en la versión anterior y fue el cuadro local el que, de nueva cuenta, se llevó la gloria. La inmortalidad le correspondió a Gatica, zaguero de la selección chilena, quien patentó la jugada que es universalmente identificada con su nacionalidad.

Debido a una fuerte epidemia de gripe que afectó a Brasil, sede de la tercera edición, el torneo tuvo que ser aplazado para 1919. En el aspecto de los participantes no se presentó variante alguna, sin embargo, Uruguay fue relegado al subcampeonato tras haber disputado un apasionante cotejo de desempate ante la escuadra carioca, que comenzaba a dar visos de su futura grandeza.  El tanto de la victoria lo realizó el legendario Arthur Friedenreich, quien anotó más de 1300 goles a lo largo de su trayectoria futbolística.

El afianzamiento

La década de los 20´s estuvo marcada por una clara rivalidad entre Argentina y Uruguay, representativos que pelearon por la supremacía en la región. En la primera edición del naciente decenio, los charrúas recuperaron el campeonato y dieron muestras de su ya característica solidez defensiva. El país organizador fue Chile, cuya representación vistió por primera vez la camiseta roja que la ha acompañado a lo largo de su historia.

La Copa América regresó a su lugar natal en 1921. La selección chilena se retiró de la justa continental por problemas internos, abriendo el paso para la aparición de Paraguay, que sorprendió a propios y extraños al derrotar a Uruguay. Los demás participantes son exactamente los mismos. En el aspecto futbolístico, la representación argentina se alzó con la gloria que únicamente le es otorgada al campeón. Después de cinco años de intensa batalla, los albicelestes fueron los dueños del torneo que ellos mismos crearon.

Buscando que la Copa América sirviera como marca de la celebración del centenario de su independencia, Brasil solicitó la organización del certamen, la cual le fue concedida. El estadio de Fluminense fue el escenario de las hostilidades. La fiesta fue redonda para los cariocas, pues sus representantes se alzaron con la victoria y consiguieron el segundo cetro continental para dicha nación.

En 1923, Uruguay es el encargado de albergar la justa continental, siendo el Parque Central el sitio en el que se libraron las batallas. Heridos en su orgullo, y tras haber soportado los triunfos de Argentina y Brasil, los charrúas no dejaron escapar la oportunidad y retomaron el título que dos antes les habían quitado de las manos.

Al año siguiente, la organización de la competencia le correspondía a Paraguay, pero a falta de una infraestructura adecuada se decide que la justa se lleve a cabo por segundo año consecutivo en Uruguay, específicamente en Montevideo. Todas estas condiciones obraron a favor de los locales, que terminaron por obtener su quinto cetro en el Sudamericano.

La Copa América sufrió un severo revés en 1925 al contar con la participación de únicamente tres selecciones: Argentina, equipo local, Brasil y Paraguay, Ante estas dificultades se decide modificar la mecánica de competencia y confrontar a los contendientes en dos ruedas. Paraguay acabó como comparsa de cariocas y guaraníes, por lo que los cotejos entre ambos fueron definitorios. Argentina volvió a ser el conjunto campeón.

En 1926 se presenta un progreso notable con respecto a ediciones anteriores. De los cuatro contendientes acostumbrados se pasó a seis, fungiendo Bolivia como la principal novedad. El Campo de Sport, en Chile, fue el escenario de las hostilidades. Una vez más, y como ya era costumbre, Uruguay fue el gran protagonista de la competencia al obtener el campeonato y al darle cabida al estelar delantero Héctor Castro, “El Manco”, quien perdió una mano en un lamentable accidente.

Perú se incorporó a la organización del torneo y se convirtió en el séptimo país afiliado. Sin embargo, fueron solo cuatro las naciones que accedieron a participar en dicha edición. Los argentinos acapararon los reflectores al vencer a sus rivales con elementos estelares de San Lorenzo, Independiente y Gimnasia y Esgrima La Plata.

Ante la participación de Argentina y Uruguay en los Juegos Olímpicos Ámsterdam 1928, la Copa América fue aplazada para el año siguiente, siendo Argentina la elegida para albergar la competencia continental. Para ese entonces, ya existían nuevos estadios y mayores comodidades para los participantes. Los locales volvieron a imponerse y sellaron el primer bicampeonato de su historia.

La ruptura entre Uruguay y Argentina

La final de la Copa del Mundo Uruguay 1930, disputada entre pamperos y charrúas, trajo serias consecuencias para la Copa América, entonces conocida simplemente como “Sudamericano”. Los argentinos, dolidos por la derrota, se quejaron de presiones sufridas en aquel entonces y rompieron todo tipo de relaciones futbolísticas con su similar de Uruguay. Y no sería sino hasta 1935 cuando el certamen continental volvió a ver la luz. El hospedaje del evento correspondió a Perú. Para mala fortuna de la albiceleste, los charrúas volvieron a alzarse con el triunfo, relegando a los pamperos al subcampeonato. 

La siguiente versión de la Copa América tuvo la particularidad de haber comenzado en diciembre de 1936 y culminado en febrero de 1937. La competencia fue efectuada en Argentina, que aprovechó dicha condición para volver a la senda del triunfo, recuperando, de dicha forma, un poco del orgullo perdido en el pasado.

Con motivo de la celebración de la Copa del Mundo, la Copa América se efectuó hasta 1939 en tierra inca. Los peruanos dieron cátedra de clase y buen futbol, destacando siempre el poderío de Teodoro Fernández, “Lolo”, y la prodigiosa técnica y contundencia de Jorge Alcalde. Por fin se presentaba campeón un equipo que no fuera ni Uruguay, ni Argentina, ni Brasil.

La consolidación pampera

La Asociación Chilena de Futbol, motivada por la celebración del cuarto centenario de la fundación de Santiago, solicitó y obtuvo la organización de una edición “Extraordinaria” del Sudamericano. Las autoridades sorprendieron al presentar el estadio Nacional, completamente construido con cemento y con amplio aforo. Sobre la cancha los argentinos saborearon las mieles del triunfo y siguieron marcando la pauta a nivel regional. Cabe mencionar que en este tipo de eventos, catalogados como “Extraordinarios”, el vencedor no se hacía acreedor al trofeo de la Copa América.

El futbol sudamericano, contrario a lo que sucedía en Europa por la dolorosa guerra que se estaba librando, cada vez se mostraba más organizado. Razón por la que no resultó extraño el hecho consistente en que, para 1942, se haya presentado el mayor número de participantes hasta ese momento, alcanzando la cifra de siete. El anfitrión Uruguay se llevó la gloria del campeonato.

En 1945 se volvió a presentar una versión “Extraordinaria” de este certamen. A la competencia no asistieron Perú y Paraguay, que tenían ciertos conflictos y diferencias con la Federación Chilena, organizadora del certamen. Tomaron parte de la contienda Brasil, Argentina, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Chile y la novata Colombia. Los argentinos retomaron la corona, mientras que los cariocas tuvieron que conformase con la segunda plaza.

En lo que fue una nueva versión “Extraordinaria” de la máxima justa continental a nivel de selecciones, Argentina volvió a hacer de las suyas, imponiéndose a sus rivales y confirmando una jerarquía que la mantiene como una potencia mundial. Los pamperos contaron con la ventaja de encontrarse en casa.

 El Torneo Sudamericano llegó por primera vez a Ecuador en 1947, específicamente a la ciudad de Guayaquil. La fiesta fue puesta por la hinchada local, pero el triunfo correspondió, para no variar, a la representación argentina, que continuaba demostrando pleno dominio en la región.

La espera fue larga para los brasileños. Tuvieron que pasar veintisiete años para que volvieran a tener la oportunidad de organizar una Copa América, que, además, serviría como preámbulo de la Copa del Mundo, de triste recuerdo en el corazón carioca. El torneo sirvió como preparación para los cinco equipos que más adelante participarían en el Mundial de 1950 y fue el conjunto local el que se alzó con la victoria definitiva, generando ilusiones que un año más tarde serían pulverizadas con el histórico “Maracanazo”.

(Continuará)

[mt][foto: Mexsport]

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