Chiclayo alza la voz

Mauricio Cabrera Enviado Especial Chiclayo, Perú
 Mauricio Cabrera Enviado Especial Chiclayo, Perú

Mauricio Cabrera Enviado Especial Chiclayo, Perú14 de julio de 2004

La población de Chiclayo está cansada del desempleo y el hambre. Miles de  manifestantes se reunieron alrededor de las principales arterias de la capital del departamento de Lambayeque con la idea de expresar una enérgica protesta ante la falta de respuestas por parte del alcalde de la entidad, Arturo Castillo Chirinos, y el primer mandatario de la nación, Alejandro Toledo. El paro nacional durará solamente un día, pero los reclamos y las consignas en contra de las autoridades resonarán a nivel mundial a través de los medios de comunicación que asistieron a cubrir la Copa América 2004.

El desempleo en la “Capital de la Amistad” es alarmante. El porcentaje de personas sin un ingreso fijo ronda el cuarenta y cincuenta por ciento,  mientras que los afortunados perciben un salario que va de los quinientos a los setecientos soles, es decir, de ciento cincuenta a doscientos setenta dólares mensuales.

Una de las medidas desesperadas que la gente ha tomado para disminuir los efectos de la falta de empleo es la de trabajar como taxistas. La cifra de automóviles que prestan este servicio ronda los cinco mil taxis legales, que cuentan con toda su documentación e identidad acreditada, y alrededor de ocho mil piratas, que sin ningún tipo de autorización transitan por las calles y sorprenden a los extranjeros con un cobro exorbitante por viaje.

La manifestación no afecta la organización de la Copa América. Se trata de una marcha pacífica y sin la finalidad de afectar la fiesta continental.

La pobreza en esta apacible ciudad es una verdad imposible de esconder. Los habitantes sueñan con mejores tiempos y el gobierno se limita a promover una felicidad que, al menos en la mirada chiclayana, no existe. [mt]

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