El color de la derrota celeste

Una hora antes del encuentro, las aspiraciones de los aficionados del Cruz Azul eran claras: este partido lo iban a ganar y poco a poco la gente se hacia presente en el estadio. En un esfuerzo de...
 Una hora antes del encuentro, las aspiraciones de los aficionados del Cruz Azul eran claras: este partido lo iban a ganar y poco a poco la gente se hacia presente en el estadio. En un esfuerzo de la directiva azul por crear mayor identificación entre

Pablo Escobedo | MEDIOTIEMPOEstadio Azul. Sábado 11 de septiembre de 2004

Una hora antes del encuentro, las aspiraciones de los aficionados del Cruz Azul eran claras: este partido lo iban a ganar y poco a poco la gente se hacia presente en el estadio. En un esfuerzo de la directiva azul por crear mayor identificación entre el equipo y la audiencia, se presentó al grupo de porristas “Las Celestes”,  las cuales apoyarán en esta temporada a los cementeros, sin embargo, su debut fue tan gris como el resultado de los cruzazulinos. La lluvia caía de manera esporádica, pero poco a poco aparecían las bolsas azules que sirven como resguardo a las inclemencias del tiempo.

Los aficionados cooperativistas comenzaron el partido animosos y entusiastas, el triunfo era posible según un grupo de fanáticos. En contraste, en la cancha la situación era otra, Cruz Azul no encontraba el ritmo y los Hidrorayos tenían el control del balón. Conforme el partido avanzaba la lluvia se incrementaba, lo cual no fue razón para que el ánimo en la tribuna disminuyera. Los de Aguascalientes aprovecharon y se fueron al frente, a pesar de eso, los aficionados locales no dejaron de apoyar, pero su rostro ya mostraba preocupación y tensión. Gritos al Chelito, a Tena, a Figueroa, pero nadie respondía en la cancha.

La lluvia ya era intensa y el descontento en el público azul empezaba a aflorar. Al medio tiempo las llamadas “Celestes” volvieron a aparecer y de alguna manera la tensión desapareció un momento, para ser sinceros, los aficionados estaban viendo lo mejor del partido hasta ese momento. Reinició el encuentro y paralelamente la lluvia volvió hacer su presencia, y ésta vez fue mas intensa. En el campo, Cruz Azul salió con una actitud diferente, se podía observar que iban en busca cuando menos del empate. A los 20 minutos de la parte complementaria, el público intensificó su apoyo y en la cancha los azules se acercaban al empate, sin embargo, los errores se volvieron a hacer presentes y el gol no llegaba. Pronto apareció la desesperación azul, conatos de bronca, gritos y quejas hacia el árbitro daban idea de la tensión con la que los celestes estaban jugando. Para estos momentos la lluvia se había convertido prácticamente en una tormenta, los aficionados tanto azules como hidroeléctricos no encontraban resguardo del agua, la señal de las televisiones en los palcos se perdía al igual que la ilusión azul.

 A pesar de todas las inclemencias que se vivían, un grupo de aproximadamente 100 aficionados cementeros jamás se dieron por vencidos y con cantos y gritos vivían la angustia de los últimos minutos del encuentro. Los hidrorayos mostraron la experiencia a lo largo del encuentro, y con múltiples interrupciones, cambios y supuestas lesiones, se comían el tiempo.

El final no pudo haber sido más dramático. A pesar de que la mayoría de los asistentes al encuentro se encontraban en los túneles del estadio y las gradas empezaban a observarse vacías, el ambiente era de esperanza, cuando menos por el empate. Llego el último tiro de esquina a favor del Cruz Azul, la lluvia no paraba y los gritos seguían, sin embargo jamás se reflejaron las ilusiones de la parcialidad en la cancha y el equipo cementero perdía una vez más de local. Los aficionados salieron tristes, enojados, y empapados, algo tendrá que hacer el equipo para devolverle la gloria a sus fanáticos. Así terminó el encuentro, y la odisea de muchos para soportar las inclemencias y la derrota.

El fútbol azul ésta tarde fue al igual que el clima, gris. [mt][foto: Mexsport]

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