El cielo se torna celeste

Eran las 3:30 pm. Faltaba una hora y media para el comienzo del partido entre Cruz Azul y Atlante sin embargo, desde el World Trade Center al estadio Azul ya se hacían notar los seguidores...
 Eran las 3:30 pm. Faltaba una hora y media para el comienzo del partido entre Cruz Azul y Atlante sin embargo, desde el World Trade Center al estadio Azul ya se hacían notar los seguidores cementeros. Las afueras del coloso de la colonia Noche Buena estab

Pablo Escobedo | MEDIOTIEMPOEstadio Azul. Jueves 30 de octubre de 2004

Eran las 3:30 pm. Faltaba una hora y media para el comienzo del partido entre Cruz Azul y Atlante sin embargo, desde el World Trade Center al estadio Azul ya se hacían notar los seguidores cementeros. Las afueras del coloso de la colonia Noche Buena estaban pintadas de azul. La victoria conseguida ante Pumas el fin de semana revivió la esperanza cementera.

Una hora antes del comienzo del encuentro, las llamadas “celestes” hacían su sesión de fotos, mientras que la mascota del equipo saludaba a los niños y daba uno que otro apretón de manos con los policías. Poco después apareció un pequeño grupo del Atlante para calentar. Paralelamente a su arribó a la cancha, la afición azulgrana apareció en las gradas del estadio, ambos fueron abucheados. La entrada era buena, curiosamente una secundaria de Guanajuato decidió asistir al encuentro como una atracción turística de nuestra ciudad.

En el estadio, el sonido local mencionaba; “hoy hay fútbol y una nueva máquina está en camino”. La afición celeste y el equipo por primera vez, desde hace mucho tiempo, estaban conectados. El cotejo inició tarde, como de costumbre, en nuestro balompié.

El partido avanzaba y las acciones de ambos equipos no eran claras. Atlante y Cruz Azul tenían la mira desviada hacia el marco. Pasaron treinta minutos del primer tiempo y un centro del “Chelito” que bajó espectacularmente Vilar encendió al público. El ánimo y la euforia en el estadio se vivían diferente. El apoyo no era el de jornadas pasadas, sin lugar a dudas aire distinto se respiraba en el recinto cementero. “Lucho” dejaba pasar un gol, a pesar de la falla, la porra celeste lo festejaba y el ánimo no caía. El primer tiempo terminó con incertidumbre en las gradas. Era un hecho que Cruz Azul había jugado bien, pero el marcador seguía empatado.

Transcurrían los primeros minutos del segundo tiempo, cuando se marcó un penal en contra de Atlante. La afición celeste celebró como hace mucho no lo hacia. En los pies del argentino Luciano Figueroa estaba la responsabilidad de hacer brincar a los aficionados cementeros. El gol llegó y los azules festejaron, al mismo tiempo que en el gris de las nubes, aparecían tonos celestes. A medida que el cielo se despejaba, el cuadro cementero jugaba mejor. “Chelito” era otro, todo se le festejaba. La gente no paraba de aplaudirle todo a los argentinos y es que la visión ha cambiado. Luciano y César han dejado de ser argentinos, ahora son ciudadanos celestes. Incluso Lussenhoff cambio los abucheos por aplausos. Emmanuel tenía un imán en el marco cementero, todos los balones con dirección a su portería eran detenidos por su figura. Entre aplausos y festejos, un contragolpe produjo la segunda anotación del cuadro cementero. Javier Restrepo fue el encargado de hacer brincar una vez más al pueblo azul. Cantos, risas, alegría y más era lo que se podía observar en las gradas del estadio. Atlante intento aparecer en el partido sin embargo, sus intentos fueron en vano. Hacia la recta final del encuentro un tiro al poste de Ugalde fue lo único que pudieron festejar los Potros. Los “oles” comenzaron en el estadio, los últimos minutos eran de completa felicidad pintada de azul. El partido concluyó, la victoria fue oficial.

Cruz Azul está una vez más en las principales páginas del fútbol nacional. Si bien es cierto que únicamente son dos victorias, para un equipo con la tradición y garra de los celestes, estos dos triunfos pueden significar más que seis puntos. Las típicas bolsas azules que se venden en el estadio, hoy no sirvieron para tapar la lluvia. En cambio, sirvieron para dar más colorida a la victoria celeste. El sonido del estadio tenía razón, hoy hubo fútbol y una Máquina nueva. [mt][foto: Mexsport]

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