Previo Monterrey-Pumas...Y la corona es para...

Noventa minutos sobre el rectángulo verde serán suficientes para conocer la identidad del campeón del Apertura 2004, del equipo que alcanzará la cúspide y que se deleitará con el inigualable sabor...

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Tecnológico. Sábado 11 de diciembre de 2004 a las 19:00 hrs.

Noventa minutos sobre el rectángulo verde serán suficientes para conocer la identidad del campeón del Apertura 2004, del equipo que alcanzará la cúspide y que se deleitará con el inigualable sabor de la gloria, esa que está reservada para los más grandes del firmamento. En el norte, fueron capaces de soportar kilométricas filas para adquirir el boleto de acceso a la gran final del futbol mexicano. Dicen por ahí que la afición no se equivoca, en este caso, tampoco lo hace, pues la mesa está puesta para que la culminación de un certamen irregular y poco atractivo para los amantes del balompié resulte espectacular, apasionante y digna de ser recordada en el futuro. Hugo y los Pumas desean inscribirse en la historia como los primeros monarcas consecutivos en torneos cortos; Miguel y los Rayados luchan por vencer el estigma que ha afectado a aquellos seguidores de la filosofía lavolpista, además, intentan consolidarse como la institución más importante a nivel regional, en detrimento directo de los Tigres, que miran con envidia los éxitos obtenidos por el odiado rival en tiempos recientes. No hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se venza; el sábado por la noche, lágrimas de alegría y tristeza rodarán por el rostro de los valerosos gladiadores, la pregunta consiste en saber quiénes llorarán por la derrota y quiénes se dejarán llevar por el éxtasis de la victoria. 

Monterrey cerca estuvo de salir vivo de Ciudad Universitaria, realizó una excelente primera mitad, se puso en ventaja en el marcador y le dio toque a un cuadro que lució sorprendido por la aplicación norteña, sin embargo, los amos del estadio Olímpico reaccionaron, saltaron  con una actitud radicalmente opuesta para los cuarenta y cinco minutos complementarios y voltearon los cartones, dejando que el suspenso y la incertidumbre se extiendan hasta el segundo y último episodio de la confrontación. En la teoría, la entidad dirigida por Miguel Herrera no debe preocuparse, ya que la desventaja es mínima, no obstante, a lo largo de la corriente liguilla ha sido prácticamente una norma que el conjunto que toma ventaja en el cotejo inicial termina imponiéndose. Lo anterior no deja de ser un simple antecedente, como muchos que se presentan día a día con la finalidad de predecir determinado resultado.  El cuadro regiomontano tendrá que encarar el compromiso con tranquilidad, estando siempre consciente de la necesidad de imponerse pero entendiendo que cuenta con noventa minutos para ello, de lo contrario, las imprecisiones en el sector bajo aparecerían y el riesgo de recibir otro golpe estaría latente.

El orgullo y el coraje son los principales revulsivos cuando el futbol no alcanza el nivel al que se está acostumbrado, tal y como lo demostraron los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México, que tuvieron que hablar fuerte en los vestidores para revertir una situación que, de haber continuado, pudiera haber definido el rumbo de la confrontación, pues en el primer tiempo no fueron ni siquiera un tímido reflejo de lo que suelen presentar sobre la cancha; lucieron lentos, con poca reacción, e incluso, apáticos. Al regreso, y utilizando el amor propio como principal estandarte, la entidad estudiantil fue tomando forma, recuperó la dinámica de anteriores ocasiones y encendió el ánimo de los fanáticos que se hicieron presentes en Ciudad Universitaria, consiguiendo darle la vuelta a la tortilla y acariciar el bicampeonato.

Si el duelo de ida se mantuvo equilibrado a lo largo de los noventa minutos, es de esperar que el de vuelta resulte aún más disputado. Un error puede marcar la diferencia entre ser o no ser, entre ganarse un lugar dentro de los  archivos del balompié azteca o caer inevitablemente al rincón de los olvidados, que incluye a todos menos al campeón.  ¡Que la pelota se ponga en juego y que gane el mejor!

[mt][foto: mexsport]

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