Dorados 0 - 1 América

INICIA LA ÚLTIMA LLAMADA PARA LOS DORADOS

INICIA LA ÚLTIMA LLAMADA PARA LOS DORADOSMauricio Cabrera  MEDIOTIEMPOEstadio Carlos González y González. Sábado 15 de enero de 2004 a las 19:00 hrs. Sinaloa está por comenzar el reto más importante a lo largo de su breve mas no insignificante existencia. A partir de este sábado, cuando se mida a las devaluadas Águilas del América, estará comenzando un episodio trascendental no sólo para el presente, sino también para su futuro dentro del máximo circuito, mismo que podría abandonar con la misma celeridad con la que irrumpió en la elite del balompié nacional. Iniciar un certamen frente a un rival de abolengo siempre resulta complicado para una escuadra con problemas de descenso, sin embargo, gozará del apoyo de su ansiosa afición y, de ser inteligente, aprovechará la desesperación que aún antes de comenzar la competencia se respira en el entorno americanista. Suele mencionarse que lo que se alcanza a apreciar en las jornadas inaugurales es insuficiente para emitir un juicio, no obstante, para ambos contendientes será fundamental la obtención de un dividendo satisfactorio, de lo contrario, la presión aparecerá y el trabajo tendrá que ejecutarse a marchas forzadas. Los Dorados cambiaron su estrategia para el Clausura 2005. Prescindieron de los costosos servicios de Jared Borgetti y decidieron apostarlo todo a la juventud, que buscará compensar con deseos de triunfo y entusiasmo la inexperiencia de algunos. La principal incógnita en la entidad sinaloense radica en la capacidad de sus integrantes para soportar los contratiempos que pudieran presentarse, pues el panorama podría tornarse extremadamente complicado, especialmente si los triunfos no aparecen en el primer tramo de la competencia, siendo este el rubro en el que José Luis Real deberá mostrar su valía como estratega, manejándose con prudencia y evitando que la preocupación aparezca en la esfera directiva, donde, con la amenaza del descenso, podrían tomarse decisiones apuradas y que darían al traste con el esfuerzo del conjunto. El benjamín de la Primera División del futbol mexicano fundamentará sus aspiraciones de éxito en el trabajo colectivo, pues al carecer de un soporte económico importante no pudo darse el lujo de contratar figuras de renombre, esas que al menos en la teoría son capaces de marcar la diferencia sobre el terreno de juego. Lo anterior no significa que elementos tan importantes como Pedro Iarley puedan olvidarse de sus responsabilidades y limitarse a cumplir, ya que su presencia está llamada a servir como un impulso y soporte para sus compañeros. La atmósfera del América está impregnada de escepticismo. La interminable colección de fracasos y desilusiones que se ha venido juntando a lo largo de los últimos años genera que la llegada de una nueva competencia sea tomada con temor y recelo, dando la impresión de que sus propios aficionados saben que, como de costumbre, el equipo de sus amores terminará en la medianía de la tabla y sin realmente luchar por la cúspide del balompié azteca. El sentimiento de derrota anticipada no es obra de la casualidad; los tropiezos han sido numerosos y las promesas tan repetitivas como incumplidas. En el 2005, el prólogo del nuevo libro americanista presentó un contenido tan gris como el de sus antecesores; la eliminación en el Interliga no es más que el reflejo de una escuadra inoperante y que depende completamente de Cuauhtémoc Blanco. La dirigencia encabezada por Guillermo Cañedo White apostó por la continuidad para buscar corregir algunos de los males que han estado aquejando a la institución, mantuvo a Manuel Lapuente en la dirección deportiva y a Mario Carrillo como estratega, aunque constantemente el primero parece apoderarse del puesto del segundo, rompiendo la delgada línea que se presenta. Sea como sea, el cuadro azulcrema no convence y siembra más dudas que certezas de cara a su participación en el Clausura 2005, torneo en el que supuestamente aspira al título, y decimos supuestamente porque esa etiqueta de “favorito” la ha ostentado durante años, sin que posteriormente se confirme sobre el rectángulo verde. De acuerdo a lo visto en días recientes, las Águilas volverán a fincar todas sus esperanzas en lo que haga o deje de hacer Cuauhtémoc Blanco, quien carga con una responsabilidad exagerada si se toma en cuenta que se trata de un conjunto que posee figuras de renombre en la mayor parte de las posiciones. Lamentablemente, ni el “Piojo” López ni Kléber tienen argumentos para valerse por sí mismos; Francisco Torres se comprometió frente a los micrófonos a ser el diez que el equipo de Coapa necesita y no lo confirma en la cancha; José Antonio Castro sigue sin saber mandar un centro y Rodrigo Valenzuela da la impresión de rechazar el protagonismo que podría gozar, pues prefiere estar cómodamente sentado en el banquillo. Así, con futbolistas que aceptan ser relegados a segundo plano y con un líder que pierde la cabeza en el instante menos oportuno, América quiere y está obligado a resucitar.La contienda luce pareja. Sobre la grama del Carlos González y González se verán las caras dos equipos radicalmente opuestos; en primer plano encontramos a los Dorados, que  privilegian la unión entre cada una de sus líneas; en segundo, a las Águilas, que esperan los destellos individuales para sacar el mayor de los provechos.

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