Cantera del futbol mundial

En el año 2004 exportó 857 jugadores
 En el año 2004 exportó 857 jugadores

En el año 2004 exportó 857 jugadores

MEDIOTIEMPO | Redacción17 de Enero de 2005

Al 20 de diciembre del año anteriror, el departamento de registros y transferencias de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) auguraba un nuevo récord en la exportación de jugadores cariocas. Hasta aquella fecha la CBF había otorgado 857 pases internacionales y estaba a la espera de que se hicieran realidad algunas negociaciones para superar los 858 pases al extranjero que se produjeron en 2003.

Se estima que el mercado brasileño mueve al año 15,000 millones de dólares, lo que supone un 3 por ciento del producto interior bruto (PIB) del país y un importante factor de corrección en su balanza comercial. Indonesia, Gabón, Rusia, Sudán, Bahrein, Azerbaijan... Apenas quedan rincones del planeta en el que no haya presencia brasileña. Un total de 82 países importaron futbolistas nacidos allí. El éxodo es tal, que la fiebre del fútbol mundial por lo brasileño ha hecho crecer un 600 por ciento las ventas desde 1990, año en el que se registraron 136 traspasos. Se calcula que son 5000 los futbolistas brasileños que juegan por el mundo.

Los tres íconos por los que sigue siendo reconocido Brasil en el exterior, según un estudio, son el carnaval, el café y el fútbol. Y otro rasgo de identidad por el que también es reconocido el país en el exterior alimenta esas espectaculares cifras de transacciones a los cinco continentes: la miseria en la que viven sus estratos sociales más bajos. Ese icono, además, moldea el perfil de futbolista tan atractivo para el mercado: para abandonar la dura vida de la favela hay que ser un virtuoso, estar entre los mejores de la muchachada. En cada pelada (pachanga), de los más de cinco millones de potreros que existen, siempre habrá un menino con los ojos abiertos para aprender los secretos del juego que le conviertan en un futbolista objeto de deseo y que, cuando menos, le garanticen una vida digna.

El listado de transferencias está plagada de nombres anónimos, jugadores que optan por abandonar el país para jugar en lugares donde el fútbol aún vive en el semi amateurismo. Comida, alojamiento y un sueldo para cubrir gastos suele ser la nómina de los que emigran a las ligas menores. La opulencia está en España, Italia, Inglaterra, Alemania, algunos clubes de Portugal, Holanda, Francia y, últimamente, Rusia.

Las inversiones de los magnates de la industria y el petróleo, tipo Roman Abramovich, están convirtiendo a Rusia en el nuevo El Dorado. El sueldo medio es de entre 15000 y 40000 mensuales a los jugadores con menos nombre y de un millón de dólares para estrellas como Wagner Love (CSKA Moscú). En 2004 nueve futbolistas llegaron a un país tan antagónico cultural y climatogicamente para elevar hasta treinta y uno la colonia brasileña en Rusia.

Cambio de perfil. Tradicionalmente, la atracción por el futbolista brasileño venía dada por su capacidad para la filigrana. El repertorio de sus virtudes lo encabezaba la técnica y el de sus defectos la anarquía táctica y el escaso sacrificio defensivo. Obligado por los 24 años que estuvo sin ganar un Mundial de 1970 a 1994, Brasil tuvo que aceptar la importancia de lo físico y lo táctico y recuperó el trono con futbolistas como Dunga o Mauro Silva.

[mt][foto: Mexsport]

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