América 1 - 1 Tigres

FELINOS RONDAN EL AZTECA

FELINOS RONDAN EL AZTECAMauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Azteca. Domingo 24 de abril a las 12:00 hrs.Sus garras están ansiosas por desplumar a las Águilas. Una vez que consiguieron su clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores de América, los Tigres de San Nicolás de los Garza arriban a suelo capitalino para buscar un triunfo que los  acerque a las posiciones de privilegio dentro de su sector. Su rival, el cuadro de Coapa, no debe seguir sumando de igualada en igualada. Su plantel e historia le exigen un mejor rendimiento. Sólo resta que Carrillo y Lapuente, para no variar, entiendan la filosofía americanista. Los felinos están obligados a sumar para mantener esperanzas de ingresar a la fiesta grande de nuestro balompié; el cuadro azulcrema requiere la victoria; no tanto por el valor estadístico, sino por la ansiedad que comienza a percibirse en sus aficionados. La escuadra dirigida por Mario Carrillo lejos está de su mejor nivel. Esa obsesiva tendencia a echarse para atrás en cuanto goza de la ventaja en el marcador ha tenido un costo sumamente elevado. Dejarse empatar por el contrincante en una oportunidad aislada forma parte del proceso lógico de este deporte, pero convertir ese defecto en una costumbre enfermiza no sólo daña la cosecha matemático, sino que merma considerablemente el ánimo de los jugadores y enerva el corazón de sus fanáticos.  La historia se ha repetido en numerosas ocasiones. América comienza ganando, en ocasiones más por carencias del rival que por argumentos propios, y termina rezando por la culminación del encuentro. Cuando la figura del arquero deja de ser importante para convertirse en fundamental significa que el trabajo colectivo funciona de manera deficiente. Ante semejante evidencia, poco importa lo que diga el cuerpo técnico, que, de acuerdo a sus palabras, siempre sale satisfecho con la raquítica unidad. En la búsqueda de triunfos por parte del batallón americanista desempeña una función primordial lo que realice el aparato ofensivo. Desde hace algunas jornadas, el tridente conformado por Kléber, Cuauhtémoc y Claudio López ha disminuido su efectividad. Las Águilas aún están a tiempo de corregir errores y encaminarse rumbo a las instancias finales del Clausura 2005. Mientras tanto, tendrán que luchar a muerte por la consecución de los tres puntos. La situación en su grupo es cada vez más cerrada, y un tropiezo podría marcar la diferencia entre la esperanza y el adiós definitivo. Tigres enfrenta sus compromisos en el torneo casero con la mente puesta en un objetivo completamente distinto. La posibilidad de brillar en el plano internacional seduce a cualquiera; en especial, cuando se tienen las armas requeridas para combatir dignamente, con plena conciencia de lo que entraña participar en la máxima justa continental a nivel de clubes. Los norteños, sin emplearse a fondo, pueden entrar a la batalla final por el título de la competencia local; sin embargo, las miradas y las obligaciones están centradas más allá de nuestras fronteras. A fin de cuentas, ¿qué tanto les convendría saturarse con mayor actividad en nuestro país? Leonardo Álvarez y sus pupilos tienen la respuesta. La contienda no presenta un claro favorito. El equipo anfitrión carga con mayor responsabilidad. De seguir alimentando las dudas y la incertidumbre, la presión aumentará y el nerviosismo podría hacer su nunca agradable aparición. Tigres, en cambio, llega relajado y sin presiones de consideración. Si falla en el Clausura, tiene la Libertadores como respaldo, o como pretexto, según el cristal con que se mire. [mt] 

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×