Atlas 2 - 3 Dorados

A UN PASO DEL SUEÑO DORADO

A UN PASO DEL SUEÑO DORADO Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Jalisco. Sábado 30 de abril de 2005 a las 19:00 hrs.La hazaña está a punto de cumplirse. Los Dorados de Sinaloa, como en los típicos guiones cinematográficos, no pudieron asegurar su permanencia frente a la Máquina Celeste del Cruz Azul y provocaron que la desgastante batalla por el descenso se mantenga viva. En manos de los sinaloenses está la posibilidad de liquidar las escasas ilusiones del Puebla, que requiere un auténtico milagro para escapar de las manos letales del amenazante fantasma del descenso. Bracamontes y sus pupilos pueden escribir el epílogo de una historia que al parecer tendrá un desenlace feliz para su causa. La afición del cuadro pesquero así lo exige. Mientas tanto, en la Angelópolis, no se encomiendan a los santos, sino a los Zorros jaliscienses.  Atlas enfrenta la penúltima jornada del Clausura 2005 con el poco atractivo consuelo de haber enviado al sótano de la tabla general a los Tiburones Rojos del Veracruz. Como “premio” de consolación, los rojinegros pueden presumir de no ser los peores del certamen que discurre, aunque sea únicamente por una mejor diferencia de goles. El arribo de Jorge Torres al timón trajo consigo mejores noticias de las que se esperaban. El equipo lejos está de funcionar en el aspecto meramente deportivo, pero la mejoría anímica ha sido en verdad notable.  Sumar cuatro puntos de seis disputados es un dividendo más que satisfactorio para un estratega que ingresó con muy poco terreno que perder y mucho que ganar. Considerando la modesta plantilla con la que cuenta el cuadro atlista, cualquier logro, por mínimo que sea, debe ser digno de reconocimiento. Los rojinegros, completamente fuera de la fiesta grande del balompié azteca, han mostrado disposición y entrega para cerrar de forma decorosa un torneo que de una breve crisis futbolística terminó en una pesadilla lamentable. El tiempo de analizar las innumerables equivocaciones cometidas a lo largo del semestre que discurre está por llegar; entretanto, los Zorros luchan por colocar una dulce cereza sobre el amargo pastel cocinado en tiempos recientes. Dorados tiene la salvación a la vuelta de la esquina. Al benjamín del máximo circuito le basta con la igualada en el estadio Jalisco para obligar a la Franja a ganar sus dos compromisos restantes. Si obtiene el triunfo, no habrá posibles alteraciones al veredicto: Puebla se irá a la usualmente ignorada división de ascenso y Sinaloa tendrá asegurada la oportunidad de afianzarse como una plaza de respeto en la máxima categoría del futbol mexicano. A simple vista, el último paso no entraña mayor dificultad; sin embargo, habría que estar en dichas circunstancias para entender cómo se vive este deporte cuando un punto marca la diferencia entre vivir o morir. El trabajo colectivo fue la base de la resurrección pesquera, ni duda cabe. El trabajo del cuerpo técnico, sea cual sea el colofón de la obra que están presentando, no puede calificarse más que de extraordinario. La forma es lo de menos. Resucitar a un equipo que parecía muerto es tarea exclusiva de quienes tienen la tranquilidad e inteligencia requeridas para solventar cualquier tipo de obstáculos. Carlos Bracamontes ha cumplido con creces. El duelo luce sumamente parejo. La ilusión y deseos del conjunto visitante contrasta con la tristeza en la que está inmerso el equipo anfitrión, que, no obstante, atraviesa una breve racha de resultados satisfactorios. Dorados quiere y debe ganar como sea; Atlas, simplemente está obligado a luchar con dignidad. Creemos en el triunfo de Dorados. [mt]

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