Cruz Azul 2 - 3 América

LA PASIÓN EXPLOTA EN EL HOGAR CELESTE

LA PASIÓN EXPLOTA EN EL HOGAR CELESTEMauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Azul. Sábado 30 de abril de 2005 a las 17:00 hrs. La contienda ya era esperada desde hace mucho tiempo; en el calendario futbolístico, la fecha del siempre seductor duelo entre la Máquina Celeste del Cruz Azul y las Águilas del América se resalta con marcador rojo, se escribe con mayúsculas y se palpita como si de una final se tratara. Antes de la fecha trece cualquiera se hubiera atrevido a inclinar la balanza a favor de los cruzazulinos, que triunfaban en donde fuera y arrollaban al más osado de los rivales. Sin embargo, tras el empate ante los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, el ferrocarril celeste sufrió un bache futbolístico que sembró ciertas dudas y reavivó viejos temores. América tampoco llega a la confrontación en la mejor de las condiciones. Su deprimente racha de empates en forma consecutiva fastidia a los aficionados y genera desconfianza en torno a la gestión de Mario Carrillo. Curiosamente, la principal ventaja del cuadro azulcrema no se halla en sus propias capacidades, sino en la obligada ausencia del “Kikín” Fonseca, quien se pintó de rojo en la última presentación cementera. América y Cruz Azul; dos ideologías diferentes, un objetivo común: la victoria. En la entidad de la Noria se respira una extraña mezcla de preocupación y optimismo. La emoción experimentada durante la mayor parte del Clausura 2005 se ha visto un tanto opacada por la falta de triunfos en cotejos recientes. Rubén Omar Romano y su cuerpo técnico deben trabajar arduamente para conseguir que los resultados satisfactorios regresen y que la racha adversa en la que está inmersa la escuadra celeste no sea más que una parte entendible del proceso rumbo a la consecución del título. Los partidos pasan y el América no convence. Mario Carrillo podrá esgrimir cualquier argumento para explicar que su equipo funciona como él lo desea; sin embargo, está obligado a entender que una institución de historia y abolengo no puede conformarse con empates que sólo benefician a quienes consideran que las Águilas lejos están de la grandeza que por nómina y tradición le corresponde. De seguir por el mismo sendero, es muy probable que logren la clasificación; no obstante, muy difícilmente volarán a grandes alturas. Para soñar con la cúspide es necesario tener ambición y hambre. El duelo es de pronóstico reservado. Las individualidades de ambas instituciones tienen argumentos de sobra para marcar la diferencia. La pregunta radica en saber cuál de los contendientes será más efectivo frente a la puerta rival. Muy pronto sabremos la respuesta… [mt]

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