América 3 - 1 Cruz Azul

DOS ILUSIONES, UN SOLO LUGAR

DOS ILUSIONES, UN SOLO LUGARMauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Azteca. Jueves 19 de mayo de 2005 a las 20:30 hrs. El enfrentamiento en sí mismo da para el comentario. La rivalidad entre América y Cruz Azul siempre ha  motivado pasión y polémica en los aficionados. Así sucede cuando la historia y la tradición exigen supremacía sobre uno de los más enconados antagonistas. La Máquina, con el espíritu combativo y enjundioso de la cementera, frente a las Águilas, tan soberbias y presuntuosas como la televisora que les dio vida. Los impredecibles caprichos del balompié decidieron que celestes y azulcremas se disputen uno de los ansiados lugares a la batalla por el título del Clausura 2005. Para muchos, se trata de una final adelantada, sin que importe la falta de respeto hacia Tecos y Monarcas que va implícita en dicha afirmación. Ambas entidades son grandes a su manera, pero en el certamen que discurre sólo una podrá presumir de haber llegado al último escalón previo a la consecución de la corona. América alcanzó su esplendor futbolístico en el instante requerido. Tras superar una etapa en la que su actuación dentro del rectángulo verde lejos estaba de convencer, la escuadra de Mario Carrillo adquirió el ritmo y la forma que necesitaba para ser considerado como uno de los contendientes más serios a la cúspide del balompié azteca. Ya no sólo cumple en la estadística, rubro en el que permanentemente aprobaba, sino también en la práctica, donde el tridente ofensivo conformado por Cuauhtémoc Blanco, Kléber y Claudio López se ratificó como uno de los más productivos de la temporada. El vuelo americanista fue de menos a más. Un comienzo titubeante y una sólida actualidad califican objetivamente al cuadro capitalino. El manejo de partidos se ha convertido en una de las principales debilidades de los de Coapa. Carrillo y sus pupilos no pueden seguir permitiendo que la ventaja alcanzada en el marcador se vea reducida a ceros. En los cuartos de final, las Águilas tuvieron la mesa puesta para amarrar su boleto a las semifinales desde el juego de ida, pero fueron incapaces de mantener la distancia en los cartones. Este tipo de historias han sido una constante. Repetir el guión ante los cruzazulinos entrañaría un alto riesgo de muerte para la causa emplumada. Cruz Azul se negó a morir en la primera ronda de la liguilla. El empate que obtuvo en el estadio Tecnológico inundó de optimismo y confianza el corazón de sus fanáticos; sin embargo, estuvo  a un paso de ser sorprendido sobre la grama del estadio Azul. Una heroica y oportuna reacción fue necesaria para evitar que los Rayados se robaran un boleto que debió hallarse sin mayores contratiempos en manos celestes. Las distracciones, por mínimas que sean, tienen un costo elevado en extremo dentro de las instancias definitivas. El cuerpo técnico azul lo entendió y ya trabaja en ello para evitar el indeseable tropiezo con la misma piedra. La seguridad en torno a la capacidad del sector ofensivo del cuadro de la Noria está fuera de cualquier duda. Delgado, Fonseca y compañía tienen argumentos de sobra para generar daño en la puerta rival. La verdadera interrogante radica en el sector bajo, donde los zagueros tendrán que estar sumamente atentos para congelar la explosividad y el ímpetu del ataque enemigo. Si logra congelar las agresivas intenciones del rival, la Máquina estará muy cerca de la gran final. La eliminatoria es de pronóstico reservado. En ambos casos, la delantera es mucho más confiable que la retaguardia, por lo que no sería raro que los goles se presenten a raudales tanto en el compromiso de ida como en el de vuelta. La actuación de los arqueros puede bastar para inclinar la balanza de manera definitiva. [mt]

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