Tecos vuela directo a la Final

La maldición del líder general alcanzó el Clausura 2005. Morelia luchó incansablemente por fulminar las esperanzas universitarias, revivió tras el magistral golpe  de Carlos María Morales, pero el...
La maldición del líder general alcanzó el Clausura 2005. Morelia luchó incansablemente por fulminar las esperanzas universitarias, revivió tras el magistral golpe  de Carlos María Morales, pero el futbol, la suerte y el poste derecho de Corona impidi
 La maldición del líder general alcanzó el Clausura 2005. Morelia luchó incansablemente por fulminar las esperanzas universitarias, revivió tras el magistral golpe  de Carlos María Morales, pero el futbol, la suerte y el poste derecho de Corona impidi

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Morelos. Sábado 21 de mayo de 2005

La maldición del líder general alcanzó el Clausura 2005. Morelia luchó incansablemente por fulminar las esperanzas universitarias, revivió tras el magistral golpe  de Carlos María Morales, pero el futbol, la suerte y el poste derecho de Corona impidieron que el equipo de Ricardo Ferreti pudiera seguir soñando con la consecución del título del futbol mexicano.

Tecos no se cansa de sorprender. Sin hacer ruido y soportando la indiferencia del medio futbolístico, el cuadro de Zapopan fue escalando peldaños hasta asegurar cuando menos el subcampeonato del balompié azteca. Es tiempo de festejar para los de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Ya mañana conocerán si el destino los enfrenta a la Máquina Celeste del Cruz Azul o a las Águilas del América.

PRIMER TIEMPO

Las tribunas del Morelos estaban listas para festejar el acceso del cuadro de casa a la gran final del Clausura 2005. Los aficionados michoacanos recompensaron la destacada actuación de su escuadra a lo largo de la competencia con una entrada espectacular, de esas que rara vez se presentan en tierra purépecha. El color amarillo apareció por doquier en el templo del llamado “Equipo de la Fuerza”. No todos los días se tiene la oportunidad de presenciar una semifinal del balompié azteca. A Morelia le resultaba suficiente con el triunfo por cualquier marcador para entrar a la batalla definitiva por la corona. Con esa encomienda en la mente y en el corazón saltaron al terreno de juego los once guerreros elegidos por Ricardo Ferreti.

La escuadra del Cerro del Quinceo amenazó desde el primer minuto. Damián Álvarez, habilitado como extremo por el sector izquierdo, irrumpió por dicha zona y embistió con disparo cruzado. La zaga universitaria se interpuso entre la puerta y el balón para mandar la de gajos a tiro de esquina. Ni hablar, los de casa tendrían que luchar con mayor vehemencia si es que soñaban con ingresar a la disputa por el título. A los once minutos llegó el segundo intento michoacano. Pase filtrado de Mariano Trujillo; Rafael Márquez entra solo al costado izquierdo del área estudiantil y equivoca su remate al cruzar  demasiado el esférico.

Monarcas siguió con la pelota en los pies. La ofensiva purépecha hallaba en Damián Álvarez a su principal vía de acceso para ofender a los emplumados. Fue el delantero argentino el que envío un centro medido para Mariano Trujillo, quien empalmó con la diestra el esférico para exigir la atinada intervención de Jesús Corona. Diecisiete minutos de infructuoso esfuerzo michoacano y los cartones seguían sin registrar movimiento.

La sequía de anotaciones en el Morelos se rompió intempestivamente. El portero de los Tecos aún no terminaba de sacudirse tras haber atajado el peligroso disparo de Trujillo, cuando su homólogo michoacano quedaba tan impávido como una estatua. ¿La razón? Un deficiente rechace de Carlos Humberto González que fue capitalizado soberbiamente por  Carlos María Morales. De aire, sin dejarla caer, el “Tanque” prendió la de gajos y la incrustó en el ángulo derecho de Muñoz. Acciones como esas merecen reconocimiento hasta de los desafortunados contrincantes.

El tanto visitante golpeó notablemente el estado anímico de los jugadores purépechas. El hecho de que al término de la parte inicial los cartones registraran la mínima ventaja para los universitarios resultó una bendición para los de Ferreti, pues el propio Carlos María Morales y Eliomar Marcón estuvieron muy cerca de matar definitivamente la eliminatoria.  “Mientras haya vida, hay esperanza”, se animaron los Monarcas camino a los vestidores.

SEGUNDO TIEMPO

Morelia supo asimilar que su vida pendía de un hilo. Era ganar o morir. Así lo entendió  y se lanzó con decisión y gallardía hacia el frente. Su rival quiso sentirse en la final desde el comienzo del periodo complementario, se echó para atrás y facilitó el renacimiento de las ilusiones michoacanas.

Héctor Castro amenazó a los cincuenta y cumplió tres minutos más tarde. Fueron dos embates similares entre sí. Ambos realizados desde las cercanías de la medialuna; el del gol un poco más atrás. Si el primero voló a centímetros del poste izquierdo de Corona, el segundo impactó en el travesaño para después entrar en contacto con las redes. El golero de los emplumados tuvo su grado de participación en el tanto purépecha al reaccionar tardíamente. El “Pirata” no se robó ningún tesoro, pero sí la tranquilidad de Guzmán y sus pupilos. El show de nervios culminó hasta el último suspiro de la confrontación...

Los Monarcas fueron con todo en la búsqueda del tanto que les diera el boleto a la gran final del balompié azteca. En circunstancias como las que vivían, pensar en atacar ordenadamente resultaba absurdo. Así, con enjundia y pasión, ofendieron y acariciaron el tanto de la gloria. Pero no, la suerte también juega un papel fundamental en este apasionado deporte. Restando cuatro minutos para la culminación del tiempo reglamentario, Mariano Trujillo picó hacia el centro y disparo con pierna zurda. La pelota llevaba destino de gol; parecía que las redes se movían aún antes de que la de gajos ingresara. Sin embargo, el poste apareció como un santo milagroso para los de Zapopan y evaporó la última gran oportunidad michoacana. Tecos, a la final; Morelia, a sentirse orgulloso por haber dejado la piel y el orgullo sobre la cancha.

GOLES

0-1 Carlos María Morales prende de volea el esférico en tres cuartos de terreno de juego e incrusta el balón en el ángulo derecho de la puerta michoacana. El remate se da gracias a un defectuoso despeje de Carlos Humberto González.  (18´)

1-1 Héctor Castro dispara con la pierna derecha desde tres cuartos de cancha. La pelota impacta en la parte inferior del travesaño, ante la tardía reacción de Corona, y termina  besando las redes. (53´)  EL ARBITRAJE

Excelente de Gilberto Alcalá. Siempre atento a las jugadas y entendiendo la efusividad y vehemencia de los jugadores en una instancia tan importante como las semifinales del futbol mexicano. [mt][foto: Mexsport]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×