Padre de Rubén Omar Romano sigue en Guadalajara

La noticia del secuestro de su hijo Rubén Omar, técnico del Cruz Azul, cayó en el restaurante del argentino José Romano, radicado en Guadalajara, como un golpe duro, bajo, que dolió en el alma.
 La noticia del secuestro de su hijo Rubén Omar, técnico del Cruz Azul, cayó en el restaurante del argentino José Romano, radicado en Guadalajara, como un golpe duro, bajo, que dolió en el alma.

MEDIOTIEMPO | Agencias20 de Julio de 2005

La noticia del secuestro de su hijo Rubén Omar, técnico del Cruz Azul, cayó en el restaurante del argentino José Romano, radicado en Guadalajara, como un golpe duro, bajo, que dolió en el alma.

Se rumoraba que saldría inmediatamente a la Ciudad de México para tener información de primera mano para interceder por su hijo, sin embargo, nada de eso ocurrió.

A cambio, prefirió quedarse en su restaurante de cortes típicos de su país, estar acompañado por sus hijos Ricardo y Patricia, esperar a que los medios de comunicación le dieran la buen nueva de la liberación de su hijo, o tener alguna comunicación desde el cautiverio con Rubén Omar.

El restaurante Fonda Argentina tuvo una afluencia casi normal de comensales, los parrilleros y meseros trabajaban como si nada estuviese ocurriendo, salvo que cuando en los 4 televisores mencionaban algo acerca del secuestro, todo se detenía para saber si había algo nuevo.

Amigos como el ex técnico del Atlas, Sergio Bueno, y miembros de la comunidad argentina en Guadalajara llegaron al lugar para darle apoyo moral al señor de 70 años, quien firme como roble aguantaba las marejadas de información y rumores.

Cerca de la hora de cerrar el restaurante había alrededor de 20 clientes, algunos por medio de los televisores, se enteraban que el dueño del lugar estaba pasando por la pena de tener a un hijo secuestrado.

Otros asiduos comensales trataban de animar al señor con un buen pedido de cortes jugosos, otros ni por enterados estaban de lo que estaba ocurriendo, tanto en las inmediaciones de La Noria, como en la Perla Tapatía.

Sin embargo, don José prefirió permanecer en la fonda hasta que algo pasara, ya fuese que la incertidumbre acabara, que los nervios reventaran, o el cansancio lo venciera.

"Prefiero quedarme aquí, irme al departamento sería volverme loco", dijo a uno de los amigos que le acompañaban.

Y así fue, don José se quedó en su restaurante limpiando mesas revisando cuentas, pendiente de las noticias, mirando los recuerdos de su hijo colgados de una pared, pero sobre, todo con el alma en un hilo, esperando noticias sobre su querido Rubén Omar.  

[ntx][foto: Mexsport]

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