Llegar a la Ciudad de México, me cambió la vida: Denis Caniza

Vestido con pantalones vaqueros rotos a la moda, el defensa Denis Caniza no parece ser uno de los mejores extranjeros del fútbol mexicano; se reconoce como un hombre del campo y dice que aceptó...
Vestido con pantalones vaqueros rotos a la moda, el defensa Denis Caniza no parece ser uno de los mejores extranjeros del fútbol mexicano; se reconoce como un hombre del campo y dice que aceptó jugar en la ruidosa Ciudad de México sólo para plantearse un
 Vestido con pantalones vaqueros rotos a la moda, el defensa Denis Caniza no parece ser uno de los mejores extranjeros del fútbol mexicano; se reconoce como un hombre del campo y dice que aceptó jugar en la ruidosa Ciudad de México sólo para plantearse un

MEDIOTIEMPO | Agencias2 de Julio de 2005

Vestido con pantalones vaqueros rotos a la moda, el defensa Denis Caniza no parece ser uno de los mejores extranjeros del fútbol mexicano; se reconoce como un hombre del campo y dice que aceptó jugar en la ruidosa Ciudad de México sólo para plantearse un reto alto.

"La vida me ha cambiado, jugaba en Torreón, un sitio tranquilo en el norte mexicano; en la capital hay tráfico y contaminación, pero lo tomo como una meta personal", dijo a EFE.

Caniza llegó a inicios de junio al Cruz Azul, uno de los clubes más emblemáticos de la liga. Le habían prevenido sobre la delincuencia en la capital mexicana; nunca imaginó un impacto tan brutal a los pocos días de su arribo, el secuestro de su entrenador, el argentino Rubén Omar Romano.

"Después de ese suceso uno tiene temor, hasta pensé en mandar a la familia de regreso a Torreón. Después decidí que no, no se puede vivir con miedo", señaló.

En la Ciudad de México, los cambios han sido serios, aunque asegura haberse adaptado rápido a la elevada altitud de 2.240 metros, a la contaminación, al ruido y al tráfico. "En Torreón me tardaba cinco minutos para ir de la casa al estadio, ahora no bajo de 40", confesó.

Reconocido como un zaguero de buena técnica, dominio del juego aéreo y con mucho carácter, Caniza ha llegado al Cruz Azul con la encomienda de liderar la defensa. El acepta las reglas y se pone una adicional, la de seguir disfrutando el juego.

"Cuando voy a Paraguay le rezo a la virgen de Caá Cupé, la patrona de los paraguayos, y le agradezco por haber logrado las cosas que soñaba cuando jugaba descalzo en Bella Vista, el pueblo de campo donde crecí", explicó.

Respetuoso, sobrio y con un andar sin prisas, no se parece a los futbolistas famosos de ahora y asegura no estar mareado por ganar más dinero que un gerente de banco.

"El dinero no me hace la felicidad, hace falta, pero para mí la diferencia está en mi familia, si están bien juego contento, si no, no", afirmó.

El torneo Apertura 2005 del fútbol mexicano es especial para Caniza porque si hace lo esperado, será llamado para representar a Paraguay, que mantiene posibilidades de clasificarse al Mundial de Alemania 2006.

"Me ilusiona jugar por mi país, falta más de un mes para el partido siguiente y estoy concentrado en rendir para Cruz Azul, creo que vamos a disputar con Colombia la plaza para el Mundial y confío en estar en Alemania 2006", señaló.

Sería el segundo Mundial para el paraguayo, titular en el equipo paraguayo en el 2002, en el que jugó los tres partidos de la Primera Fase y los Octavos de Final contra Alemania.

"Soy defensa central, pero en la Selección me suelen poner de lateral por izquierda. Está bien porque yo por Paraguay jugaría hasta de portero".

El tema de su país lo obsesiona, en México trata de espantar la melancolía en reuniones familiares con compatriotas como el defensa Darío Verón, de los Pumas de la UNAM, y con estudiantes paraguayos.

"Estoy contento, pero siempre se extraña, a veces me da ganas de tener cerca una sopa paraguaya, un plato a base de maíz y leche, que me gusta mucho", confesó.

No sabe cocinar, pero en su casa del sur de la capital mexicana lleva una vida familiar con su esposa Ana Angélica y su hijo Renato. "Cuando empiecen las clases, espero llevarlo a la escuela, en Torreón siempre me daba tiempo, ahora quién sabe", afirmó.

A los 25 años tiene un montón de planes, no descarta irse un día a Europa, lo cual estuvo cerca de lograr cuando tenía 21 años y el Villarreal del fútbol español le hizo un precontrato por tres años.

"El Olimpia subió mucho el valor de mi carta y se frustró todo, entonces me enojé y salí del equipo, al Lanús de Argentina, de donde salté para México", recordó.

No se lamenta por no estar en las mejores ligar del planeta y elogia a la mexicana porque en ella ha crecido sin perder el piso. Y lo mejor, sigue viendo al fútbol como un juego.

"Pienso mucho a la hora de pelear un contrato, pero después de la firma para mí el fútbol sigue siendo una diversión, entonces me entrego tanto que en la cancha ni siento al público", concluyó.

[efe][foto: Mexsport]

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