Un cambio en las reglas del juego para encaminar al balompié nacional

Que las Chivas de Guadalajara paguen su derrota ante los Pumas en el Torneo Apertura con la donación de las ganancias por un partido a niños con SIDA puede dar un indicio de como podrían...
Que las Chivas de Guadalajara paguen su derrota ante los Pumas en el Torneo Apertura con la donación de las ganancias por un partido a niños con SIDA puede dar un indicio de como podrían encaminarse mejor las guerras apasionadas en el futbol mexicano.
 Que las Chivas de Guadalajara paguen su derrota ante los Pumas en el Torneo Apertura con la donación de las ganancias por un partido a niños con SIDA puede dar un indicio de como podrían encaminarse mejor las guerras apasionadas en el futbol mexicano.

MEDIOTIEMPO | Agencias8 de Agosto de 2005

Que las Chivas de Guadalajara paguen su derrota ante los Pumas en el Torneo Apertura con la donación de las ganancias por un partido a niños con SIDA puede dar un indicio de como podrían encaminarse mejor las guerras apasionadas en el futbol mexicano.

Antes del partido Pumas-Guadalajara, el grupo de rock Molotov, hincha de los universitarios, divulgó una canción de burla al Presidente de las Chivas, Jorge Vergara, quien en respuesta apostó con los músicos aportar dinero a una casa de beneficiencia.

Otras veces las rivalidades en el fútbol han terminado con heridos, destrozos y desmanes por parte de delincuentes vestidos de aficionados.

Llama la atención el giro de las cosas esta vez, aun cuando tanto Molotov como Vergara mantienen un lenguaje agresivo, los primeros en sus canciones, el directivo en sus discursos.

El encuentro fue ríspido como debe ser el de 2 de los clubes que más se "odian" en el circuito, pero al terminar cada uno se fue a su casa, los universitarios felices por el triunfo 1-0 que los puso en el primer lugar del campeonato y los seguidores de las Chivas con la frustración por el revés.

Las diferencias entre Pumas y Guadalajara tienen que ver con una rivalidad añeja entre ambos, pero ha sido alimentada por los egos del técnico de Pumas, Hugo Sánchez, y el Presidente Vergara, de las Chivas, quienes ven el futbol de manera diferente y a menudo se ofenden, además de atacar a terceros.

Lo malo es que a veces las ofensas también tocan a las instituciones y sobresalen los intereses personales, por encima de los del futbol nacional.

Hugo Sánchez, por ejemplo, ha sido una piedra en el zapato del Técnico de la Selección Nacional Ricardo Lavolpe, a quien califica de inepto cuando no gana, pero quita mérito o ignora, si cumple un buen trabajo como el de la pasada Copa FIFA Confederaciones, en la que México venció a Brasil y empató con Argentina (perdió en penales) y Alemania (perdió en tiempo extra).

Lavolpe ha trabajado con una carga extra, la de la presión de Sánchez, quien no oculta su deseo de ser el Técnico de la Selección y apuesta a derribar al actual manejador, al parecer, sin importarle los medios.

La Federación ha apoyado a Lavolpe, y Hugo Sánchez no se ha ocultado para exigir la renuncia de su Presidente Alberto de la Torre, quien a su vez, suele ofender al Técnico de Pumas.

El duelo Lavolpe-Hugo Sánchez es tal vez el más enconado, pero hay otros entre los directivos que no aceptan críticas y están listos para ejercer el poder sin considerar mucho a los jugadores. También Jorge Vergara la lleva mal con la Federación y los directivos de otros clubes suelen criticar mucho a De la Torre.

Los recientes elogios a la Selección Mexicana del brasileño Pelé, uno de los 2 mejores futbolistas de la historia, confirman que México es cada vez más reconocido por su buen fútbol, sin embargo los escándalos y las divisiones entre los dirigentes quitan brillo.

En los últimos días se ha apagado la polémica por el dopaje de los jugadores Aarón Galindo y Salvador Carmona, pero aún persiste la idea de que hay algo detrás del castigo de un año a ambos jugadores por una falta que la FIFA suele sancionar por 3 o 6 meses.

El turbio proceso de aclaración fue contradictorio y lo único que dejó claro es que los hombres de pantalón largo estuvieron más interesados en echar la culpa al de al lado que en proteger a 2 jugadores.

Si bien la liga no es un caos, en ella hay muchas indisciplinas que no se juzgan. Son cotidianas las imágenes de los equipos que no provocan retrasos en el inicio de los segundos tiempos, así como la de jugadores con ofensas a árbitros, u oficiales empeñados en ser el centro de atención.

El futbol es pasión y las diferencias se valen. Lo que no es limpio es anteponer intereses personales al beneficio de todos. Por eso ha caído tan bien la interpretación que Molotov y el empresario Vergara han dado a su guerra personal.

Por lo menos es mejor que las burlas que lejos de exaltar el orgullo por una camiseta, azuzan la violencia en el futbol, esa que México no necesita porque ya tiene mucha en sus calles.

[EFE][foto: Mexsport]

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