Xavier Azkargorta regresó de su exilio y tendrá un gran reto con Chivas

A los 52 años, el vasco Xavier Azkargorta vuelve a sentir el vértigo del banquillo, como manejador de las Chivas.
A los 52 años, el vasco Xavier Azkargorta vuelve a sentir el vértigo del banquillo, como manejador de las Chivas.
 A los 52 años, el vasco Xavier Azkargorta vuelve a sentir el vértigo del banquillo, como manejador de las Chivas.

MEDIOTIEMPO | Agencias19 de Agosto de 2005

A los 52 años, el vasco Xavier Azkargorta vuelve a sentir el vértigo del banquillo, como manejador de las Chivas.

Azkargorta, nacido en el pueblo de Azpeitia, en la provincia de Guipúzcoa, norte de España, llega a las Chivas para sustituir a Benjamín Galindo, quien llevó el equipo a la Semifinal de la pasada Copa Libertadores, pero fue víctima de un arranque de Jorge Vergara, dueño del club, que lo echó sin explicar la causa.

Venerado como un Dios en Bolivia, país al que llevó en 1994 a la Copa Mundial por primera vez en su historia, Azkargorta ve los triunfos en el futbol como resultado del trabajo y no como un objetivo a toda costa.

Hay que ver si convence con eso al voluble Vergara, un millonario que habla del proyecto a largo plazo de las Chivas, sin embargo suele irritarse cuando su conjunto suma 2 reveses seguidos.

Xavier tuvo una fugaz carrera como futbolista; una lesión le impidió ser figura de la Liga de España y lo puso en el camino de ser entrenador, función en la que debutó a los 29 años, en la Temporada 1983-1984 con el Espanyol.

Entonces fue el manejador más joven de la Liga española, condición que perdió después al tomar el mando del Valladolid, el Sevilla y el Tenerife, sus clubes siguientes.

Defensor de la idea de armar el cuadro de atrás hacia adelante, con un futbol agradable, Azkargorta aceptó la aventura de su vida en 1993, cuando llegó a la Selección de Bolivia y la llevó a la Copa Mundial, algo sin precedentes en aquel país.

Ya en el certamen del mundo le fue mal, pero dejó una huella en el equipo y en una nación apenas mencionada cuando se habla del futbol sudamericano.

Encandilados por su éxito con los bolivianos, los chilenos lo llamaron para que se hiciera cargo de su equipo, pero no lo clasificó a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Su época de trotamundos la siguió con los Marinos de Yokohama del futbol japonés, equipo al que colocó en tercer lugar en la temporada 1997-1998, sin traicionar la idea de trabajar serio y como consecuencia buscar las victorias.

Hace 2 años, tal vez cansado, aceptó un cargo como Director de las escuelas del Real Madrid, un puesto ideal para vivir tranquilo mientras se llega a viejo; alguna vez participó en conferencias de futbol, pero nada cercano a las emociones de antes.

El vértigo del futbol, ese que se siente en el banquillo cada domingo, suele extrañarse cuando falta. Azkargorta no se resistió y ha aceptado la propuesta de Vergara, que lo hará ponerse a prueba con un equipo protagonista a cambio de un buen salario.

Las Chivas son el único equipo mexicano que no utiliza refuerzos extranjeros; es una de las razones de tener tantos hinchas, lo cual será un compromiso para el español, un entrenador con dotes de psicólogo, capaz de motivar cuando el viento está en contra.

Llega en un momento complicado para las Chivas, que rinden apenas para el 50 por ciento, con un triunfo, un empate y un revés en el Torneo Apertura; esos números serán un reto más para un hombre acostumbrado a sentir vértigo y a salir adelante con una filosofía simple basada en sembrar para luego a cosechar los frutos.

[EFE]

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