Real Madrid forma a los Galácticos del futuro en Tokio

Cuatro entrenadores vinculados al cuerpo técnico del Real Madrid han visto en Japón madera para "algún galáctico" tras pasar el verano en Tokio enseñando a niños japoneses, aspirantes a...
 Cuatro entrenadores vinculados al cuerpo técnico del Real Madrid han visto en Japón madera para "algún galáctico" tras pasar el verano en Tokio enseñando a niños japoneses, aspirantes a convertirse en el Raúl asiático del futuro.

MEDIOTIEMPO | Agencias25 de Agosto de 2005

Cuatro entrenadores vinculados al cuerpo técnico del Real Madrid han visto en Japón madera para "algún galáctico" tras pasar el verano en Tokio enseñando a niños japoneses, aspirantes a convertirse en el Raúl asiático del futuro.

Los entrenamientos correspondientes al campus de futbol infantil del club español tienen lugar en un recinto deportivo, frente al Estadio Ajinomoto, feudo del Tokio Verdy, en el barrio de Chofu, al oeste de la capital nipona.

Una voz española grita "pasu!, pasu!" (pase, pase) y el niño que lleva la pelota, Tomoya, dispara con gran seguridad creando una oportunidad de gol que uno de sus compañeros aprovecha de inmediato tras esquivar con gran velocidad a 2 contrincantes.

El gol hubiera podido ser calificado de espectacular si el portero de la reducida cancha no fuera uno de los entrenadores madridistas que, en parte para motivarlos y en parte para divertirlos, ejecuta una teatral estirada.

Además de la fisonomía occidental de los 4 entrenadores, José Manuel Gil, Sebastián Parrilla, Jorge Varea y Raúl Fernández, llamaban la atención los uniformes en miniatura del Manchester United, Arsenal o incluso del Barcelona, clubes rivales del Madrid que los jóvenes alumnos visten con devoción de profesionales.

La presencia de un atento equipo de intérpretes latinoamericanos de origen japonés y maestras que enseñan a los niños un vocabulario simple en español denota que todo ha sido pensado cuidadosamente para crear una experiencia futbolística auténtica.

El selecto grupo de chicos ha pagado más de 1000 euros cada uno para entrenar 5 días con los métodos que han producido futbolistas de la talla de Raúl al que, por otra parte, pueden admirar en el libro de José María Plaza, "Quiero ser Raúl" traducido este verano al japonés.

El día normal incluye estiramientos, carreras y partidos "pero lo más importante es que los niños no se despeguen en ningún momento del balón" asegura José Manuel Gil.

Las temperaturas, que este verano en Tokio han llegado a rondar los 36 grados, con una la humedad de un 70 por ciento, se encargaron de hacer que todos sin excepción sudaran a chorros.

La presencia de un escuadrón de solícitos ayudantes en los laterales armados con botellines de agua, ni impidió que la deshidratación les pasara factura a los entrenadores y perdieran varios kilos.

Para ambientarse, alquilaron el vídeo de "Lost in translation", la experiencia de Bill Murray perdido Tokio, y se sintieron identificados cuando al otro día entraron a un costoso restaurante de carne donde, por la ignorancia del idioma, "tardamos más tiempo en pedir que en comer".

Pero al contrario de Murray, que se marcha sin aventurarse en el idioma nipón, los entrenadores manejan con soltura un vocabulario que incluye "ue" (arriba) "shita" (abajo) y "sugi" (siguiente), además de los adverbios "tottemo ii" (muy bien) que repiten sin pausa para incentivar a los pequeños.

Sebastián Parrilla, madrileño de origen argentino, asegura que los estereotipos del Japón que traían de antemano, como el amor por lo programado, sólo se sintió cuando quisieron mezclar edades porque la estatura de algunos de los niños sugería que podrían jugar juntos, pero los organizadores, de la empresa Platia, se opusieron.

"Sin embargo al final cedieron. Y por lo demás, nos tratan como reyes", añade.

La calidad del juego de los pequeños japoneses y la seriedad que le imprimen invita a preguntar por el futuro.

Sebastián asegura que en 15 o 20 años Japón tendrá jugadores de nivel mundial e "incluso algún Galáctico", añadió Raúl Fernández.

Taku, de 6 años, el más joven del cursillo, corre tras el balón y hace un pase demasiado largo y algo tardío que, sin embargo, es premiado por una voz recia que con fuerte acento madrileño grita: "Taku, totemo ii, totemo ii".  [EFE][foto: EFE]

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