El paseo de La Máquina, visto desde la cancha

El ambiente previo al duelo fue normal, con la ansiedad que flota en el aire cuando un partido que se espera muy intenso y parejo, está por comenzar. Las porras, un tanto nerviosas, cantaban a la...
El ambiente previo al duelo fue normal, con la ansiedad que flota en el aire cuando un partido que se espera muy intenso y parejo, está por comenzar. Las porras, un tanto nerviosas, cantaban a la menor provocación y el estadio, a muy poco de un lleno
 El ambiente previo al duelo fue normal, con la ansiedad que flota en el aire cuando un partido que se espera muy intenso y parejo, está por comenzar. Las porras, un tanto nerviosas, cantaban a la menor provocación y el estadio, a muy poco de un lleno

Agustín Cuevas | MEDIOTIEMPOEstadio Olímpico de CU, 28 de Agosto de 2005

El ambiente previo al duelo fue normal, con la ansiedad que flota en el aire cuando un partido que se espera muy intenso y parejo, está por comenzar. Las porras, un tanto nerviosas, cantaban a la menor provocación y el estadio, a muy poco de un lleno, vibraba ya cuando faltaban 20 minutos para el partido.

Lo primero que se notó extraño fue ver a Gabriel Gómez muy nervioso, plantarse como árbitro central mientras Mauricio Morales le "ayudaba" como Cuarto Árbitro. Los papeles estaban invertidos y todos en la cancha lo sabían, incluyendo a los jueces. El manejo de Gómez antes de arrancar el partido evidenciaba que estaba sufriendo una presión enorme… el hombre no estaba preparado para un partido así y estaba conciente de ello. Pero bueno, al parecer la computadora de Yamasaki no es tan certera como él cree.

Al fin llegó la hora, Pumas salió mientras el visor de la FMF observaba nervioso su reloj para saber el momento exacto en que ¡clic!, la caja registradora cobraría multa por salir tarde al terreno. Incluso parecía desilusionado cuando no pudo registrar una sanción.

Cruz Azul fue un tanto irrespetuoso al salir en medio del himno de los Pumas. Los celestes se esperaron a que éste sonara para brincar al campo… se ve que la orden vino de arriba, porque muchos de los jugadores traían la cara de aquél bromista al que obligan a salir a escena en medio del aria de la soprano.

Todo el vibrar previo, el nervio y el acomodarse para disfrutar un gran partido, reventaron al minuto de juego, para unos alegremente y para otros como el comienzo de una tarde de resignación. Pereyra tomó frío a Bernal, le puso la pelota al rincón y marcó el primer tanto de la tarde. Gabriel festejaba con su máscara de luchador mientras todos preguntaban, ¿qué pasó? ¿quién lo metió? ¿ya empezó?...

El partido estaba a modo y los recursos celestes se aplicaban. Rogelio Chávez le quitó la pelota a Ailton, se dejó sentir en el cuerpo del rival y le espetó algo que hizo rabiar al brasileño, quien respondió con empujones, amarilla para los dos y Chávez cumplía con la instrucción del técnico: "trabajar a Ailton".

El calor caía a plomo sobre CU y Pumas comenzó a presionar a Cruz Azul, digamos que por unos 10 minutos, el local pudo jugar y lo hizo aceptablemente, con todo y que el "Chelito" abusó de Sergio Bernal, que no se acababa de parar bien en su área para el 0-2. Gómez no encontraba el silbato y 4 faltas seguidas en territorio celeste dejaron de marcarse… la computadora no contempló el nerviosismo de Gómez y los gritos en la cancha comenzaron a ser contínuos.

Ailton se fue de la cancha cuando el nervioso Gómez no tuvo piedad de lo que prometía ser un partidazo y echó al brasileño que se tiró un clavado feo en serio, pero que no pidió falta e incluso se paró para seguir corriendo. Gómez se refugió en el reglamento y echó a Ailton ante la incredulidad de todos. Ahí en la cancha había sorpresa, avalando o reprobando la actitud del juez, en general todos coincidían en que Gómez estaba temblando y que el partido estaba por terminar apenas a 18 minutos de su arranque.

Hugo no lo creía y al parecer el Cuarto Oficial Mauricio Morales tampoco, pues entablaron una charla de unos 5 minutos en la que ambos se veían muy extrañados. Los cementeros tampoco esperaban que las cosas se dieran tan fáciles, pero estaban preparados y su táctica fue muy acertada: salir tocando muy en corto para jalar al menos a 3 rivales y partir a Pumas, luego, con el espacio a su merced, poner la pelota en cualquier parte del medio campo para llegar de frente al arco bien encarreraditos.

Como se veía venir, el juego acabó mucho antes del silbatazo final, cuando Fonseca, con un remate de cabeza excepcional, hizo el 0-3 y mató a Pumas sin festejarlo. Una actitud respetuosa y digna de un crack como lo es el "Kikín". Cruz Azul jugaba por nota, abrumaba a un rival que había quedado revuelto, como las fichas de dominó cuando se hace "la sopa".

Lo demás fue trámite, unos minutos de desesperación de algunos pequeños sectores de la afición auriazul que se oían como aislados reclamos, pero muy pronto la gente se dio cuenta que todo estaba definido con autoridad, y durante el segundo tiempo los que se animaron a seguir gritando fue para caer apoyando, algo muy distinto a lo que se vivió con De Nigris ante el San Luis.

La Máquina fue una aplanadora, llegaba por todos lados e incluso acabó bajando mucho el ritmo aun antes del quinto gol. Digamos, estaban paseando tranquilamente en un bello día soleado. El "Conejo" ni siquiera probó si estaba en buena forma, jugó más con los pies que con las manos, y de vez en cuando movía su hombro operado para probar su resistencia.

Pumas luchó con todo, aunque hay quienes dicen lo contrario y hablan de la famosa pero indefinida "falta de actitud", la verdad es que el local sudó siempre y realmente lo que les provocó la goleada fue que cuando estaban 0-2 y se quedaron con 10, se enojaron tanto que se fueron como locos por el empate. Un coraje que les costó caro y marcó una diferencia abismal entre los dos equipos, dejando su esfuerzo desordenado y desperdigado en la cancha.

Así, lo que lucía como el mejor juego de la Jornada 6, tuvo sólo unos 30 minutos de duración y el resto fue un pasear semilento, con algunos arranques celestes, en una cancha del estadio Olímpico que estaba teniendo un día raro, un día extraño tanto para ganadores como para perdedores, por un juego que se fue por el camino corto.

[mt][foto: Mexsport]

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