Previo México-Holanda... ¡A seguir haciendo historia!

Un grupo de jóvenes ha escrito una de las historias más grandes en los archivos del futbol mexicano. El acceso a las semifinales de la Copa del Mundo Perú 2005 plagó de ilusión a un país...
Un grupo de jóvenes ha escrito una de las historias más grandes en los archivos del futbol mexicano. El acceso a las semifinales de la Copa del Mundo Perú 2005 plagó de ilusión a un país acostumbrado a querer al balompié, pero muy pocas veces a levantarse
 Un grupo de jóvenes ha escrito una de las historias más grandes en los archivos del futbol mexicano. El acceso a las semifinales de la Copa del Mundo Perú 2005 plagó de ilusión a un país acostumbrado a querer al balompié, pero muy pocas veces a levantarse

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Elías Aguirre. Chiclayo, Perú. Jueves 29 de septiembre de 2005 a las 16:00 hrs.

Un grupo de jóvenes ha escrito una de las historias más grandes en los archivos del futbol mexicano. El acceso a las semifinales de la Copa del Mundo Perú 2005 plagó de ilusión a un país acostumbrado a querer al balompié, pero muy pocas veces a levantarse con la gloria. En la tierra azteca no falta quien asegura que estamos negados para el deporte, que carecemos del talento necesario para brillar a nivel internacional. Los constantes fracasos en las instancias definitivas se encargaron de fortalecer dichos sentimientos. Pero siempre hay un puñado de escépticos, de locos, dirán algunos. Hombres que viven cobijados en el anonimato, en la modestia de un trabajo, el de construir nuevos valores. Jesús Ramírez, José Luis Arce, el cobardemente traicionado Alejandro Burillo y todos quienes de una u otra forma colaboraron en la elaboración del proyecto que hoy produce el éxito más grande en lo que a Selecciones Nacionales respecta merecen un amplio reconocimiento. Dentro de este círculo de triunfadores, lo serán pase lo que pase en el juego contra los holandeses, también debe ensalzarse el empuje y la fortaleza mental de las promesas que defienden la playera tricolor sobre el terreno de juego. Sin ellos nada habría sido posible.

México busca afanosamente el rompimiento de una vieja maldición. Los adolescentes que nos representan en suelo inca pretenden generar una atmósfera desconocida, en la que la cúspide está dentro de nuestras posibilidades. Que sea precisamente un conjunto de jóvenes inexpertos el que ha roto maldiciones añejas dista mucho de ser obra de la casualidad. Para erradicar enfermedades del pasado era necesario que surgiera la sangre nueva, la que ha labrado su camino sin soportar los tropiezos de generaciones anteriores. El equipo de Jesús Ramírez ha dado sus pasos iniciales con solvencia. En un futuro, será mucho más fácil ganar si en la mente se tienen momentos con desenlace similar.

El comando azteca posee un aparato ofensivo rico en variantes. Al diabólico regate de Giovanni Dos Santos se le suma la contundencia y olfato goleador de Carlos Vela. Cuando alguno de este par falla, emerge del banquillo Ever Guzmán para resolver el problema con dinamismo y alta precisión. Ante los holandeses, México tendrá que aprovechar todas las oportunidades que se presenten; de lo contrario, el juego por el tercer lugar, sin resultar del todo despreciable, aguardará a la representación verde.

Holanda es una potencia futbolística no compensada en cuanto a resultados.  Los tulipanes son permanentemente reconocidos por su verticalidad, por sus notables recursos técnicos; sin embargo, casi nunca logran coronarse. Ha sido un verdadero rey sin corona. Para ellos, el Mundial en Perú también podría ser un parteaguas.

El cuadro naranja nunca había accedido a las semifinales de un Mundial Sub 17. Guiados por Ruud Kaiser, los europeos se ubicaron entre los cuatro primeros al ganar su boleto a los cuartos de final como segundo lugar de grupo. Ya entre los ocho mejores, derrotó por dos goles a cero a Estados Unidos. Sus principales virtudes, para variar, son la velocidad y la fortaleza física.

Noventa minutos separan al tricolor del sueño de cualquier futbolista: jugar una final de Copa del Mundo. Dirán por ahí que sólo juegan quienes están sobre el terreno de juego; no obstante, es imposible mantenerse aislado de una emoción que embarga a quienes estamos ligados al balompié. ¡Vamos México! La historia está escrita por los triunfadores.

[mt][foto:EFE]

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