Y sí... Uruguay bailó el 'jarabe tapatío'

Uruguay se quedó como un boxeador "groggy", nunca tuvo respuesta y les pusieron un baile. Se acercaba la hora del partido y poco a poco, lo que parecía una mala entrada para ver por última vez en...
Uruguay se quedó como un boxeador "groggy", nunca tuvo respuesta y les pusieron un baile. Se acercaba la hora del partido y poco a poco, lo que parecía una mala entrada para ver por última vez en el Jalisco, antes del Mundial, a la Selección Mexicana
 Uruguay se quedó como un boxeador "groggy", nunca tuvo respuesta y les pusieron un baile. Se acercaba la hora del partido y poco a poco, lo que parecía una mala entrada para ver por última vez en el Jalisco, antes del Mundial, a la Selección Mexicana

Alexander Jiménez | MEDIOTIEMPOEstadio Jalisco. 26 de octubre de 2005

Uruguay se quedó como un boxeador "groggy", nunca tuvo respuesta y les pusieron un baile. Se acercaba la hora del partido y poco a poco, lo que parecía una mala entrada para ver por última vez en el Jalisco, antes del Mundial, a la Selección Mexicana, tuvo un cambio importante a tal grado que de la mitad del estadio que esperaban los organizadores, a final de cuentas, se registraron poco más de 40 mil asistentes.

Antes de iniciar el cotejo, se cantaron los himnos nacionales, primero el de Uruguay y posteriormente el de México. Apenas terminaron y Oswaldo Sánchez volteaba a la zona de palcos VIP. Le hablaba a alguien, pero no le hacían caso, éste se molestaba y hacía muchos aspavientos con las manos hasta que por fin volteó la persona que él quería y la verdad que si era importante.

Al ver que tenía la atención de quien el quería, se persignó, mientras en la zona de los VIP, su madre, padre, hijas y esposa, le daban su bendición. Recién la recibió, pegó tremenda carrera hacía su puerta reportándose listo para iniciar el cotejo.

Todo el mundo estaba listo en el graderío, la gente estaba impaciente mientras los medios de comunicación mexicanos y extranjeros que acudieron a cubrir el cotejo, hacían el repaso de las alineaciones de cada uno de los equipos, pues cosa rara, ahora se retrasaron y no llegaron a tiempo. Dijo la persona encargada de llevarlas que "la maldita copiadora se descompuso y tuve que ir a sacarlas aquí cerca".

Cuando todos pensaban que el árbitro daría el silbatazo inicial, se escuchó por el sonido local, "aficionados, les pedimos un minuto de silencio por la muerte de la madre de Oscar Pérez el "Conejo". La carretada de aplausos no se hizo esperar y ahora sí, inicio el partido.

Hubo de todo. Carlos Salcido sacó potente disparo y anotó soberbio gol, mismo que sin euforia fue a festejar con la banca mexicana, cuando se dirigía hacía sus compañeros, solamente llevaba el puño cerrado y la mirada clavada al césped.

Mientras celebraba con todo el equipo azteca la anotación, Uruguay madrugó, y para cuando los dirigidos por La Volpe se dieron cuenta, ya estaba Sebastián Abreu enfrentando a Oswaldo, a quien fusiló y emparejo el partido.

La afición estaba incrédula de lo que vio, bueno, los que alcanzaron, porque hubo quien festejó de más el gol de Salcido y por exagerado, se perdió toda la acción. Aquel dicho de "un ojo al gato y otro al garabato", no funcionó para la mayoría de aficionados.

De inmediato el "ulero, ulero, ulero", apareció en el Estadio Jalisco y el primer tiempo se fue. En los baños, en los pasillos, a los vendedores de cerveza, a los cronistas y hasta a los camarógrafos que estaban en la planta alta, les preguntaban si era válido el gol de Uruguay.

La parte complementaria fue muy diferente, si bien es cierto que México dominó a placer en el primer tiempo, los segundos 45 minutos se vio a un equipo azteca más agresivo y decisivo.

Cayó el segundo por conducto de Diego Martínez por la vía penal. El tercero fue un excelente disparo de tiro libre de Luis Pérez en el que nada pudo hacer el arquero Sergio Navarro y sólo vio como ingresó el baló a su marco, claro, se lanzó para ver si alcanzaba a sacar el disparo, situación que hizo más espectacular el tercer y definitivo gol.

Uruguay pegó, pegó y pegó. México jugó, tocó y ganó. Al final, la Selección Uruguaya se regresará a su país y podrá decir que ya aprendió a bailar el "Jarabe Tapatío".

[mt][foto: Mexsport]

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