El brasileño Garrincha y su triste última morada

Una urna de granito renegrida y desvencijada por el tiempo cubre el túmulo de quien fue el mejor puntero derecho de todos los tiempos en Brasil, Manoel Francisco dos Santos, el célebre Garrincha.
Una urna de granito renegrida y desvencijada por el tiempo cubre el túmulo de quien fue el mejor puntero derecho de todos los tiempos en Brasil, Manoel Francisco dos Santos, el célebre Garrincha.
 Una urna de granito renegrida y desvencijada por el tiempo cubre el túmulo de quien fue el mejor puntero derecho de todos los tiempos en Brasil, Manoel Francisco dos Santos, el célebre Garrincha.

MEDIOTIEMPO | Agencias14 de Noviembre de 2005

Una urna de granito renegrida y desvencijada por el tiempo cubre el túmulo de quien fue el mejor puntero derecho de todos los tiempos en Brasil, Manoel Francisco dos Santos, el célebre Garrincha.

La morada triste de Garrincha, la última del hombre que en vida fue considerado la "alegría del pueblo", es una más, quizá de las peores, en un humilde camposanto plagado de mosquitos, abandonado a su suerte y desierto de visitantes.

Espacio indigno para la grandeza de un jugador que con los pies ayudó a Brasil a conquistar sus primeros 2 títulos mundiales, en Suecia 1958 y Chile 1962, y al Botafogo a hacerse con los campeonatos cariocas de 1957, 1961, y 1962.

E insólito pues, sin que ningún empleado del cementerio de Raíz da Serra pueda explicar por qué, la discretísima placa de piedra que anuncia el sitio donde Garrincha "descansa en paz" reposa junto a otra lápida a nombre de un tal Jorge Rogoniski.

El misterio persiste. No se sabe si se trata de otro difunto que comparte el sepulcro, o de algún vivo que quiso perpetuarse al lado del "ángel de las piernas torcidas".

De esto fue testigo Ulf Lindberg Henrik, el hijo sueco de Mané.

"Muchas cosas pasaron por mi cabeza. Conmoción, tristeza, furia, decepción. Ni en Suecia, España o Argentina se trata a un héroe así", dijo Ulf tras visitar el cementerio de Raíz da Serra.

Garrincha murió en la miseria por una cirrosis, el 20 de Enero de 1983, y fue sepultado en el municipio vecino de su Pau Grande natal, 70 kilómetros al noreste de Río de Janeiro.

"El que daba alegría a los brasileños, ¿Qué recibe desde entonces? Nada. Mi sentimiento es de rabia, de furia porque aquí no hay nada", reiteró Ulf, quien llegó a Brasil el lunes pasado en compañía de uno de sus 4 hijos, Martín, de 16 años, para seguir las huellas del padre que no conoció pero que trató a través de algunas cartas.

El único hijo varón vivo de los 4 que tuvo Mané viajará el jueves con la idea de volver para mejorar la sepultura de su padre.

"No sé exactamente qué hacer. Pero algo inventaré", apostilló.

Ulf es fruto de una de las muchas aventuras amorosas que tuvo en su agitada vida Manoel Francisco dos Santos. Esta fue durante una excursión del Botafogo por Suecia en Mayo de 1959.

Nació el 10 de Febrero de 1960 en Halmstad y su madre, al parecer llamada Bloon (flor en sueco), lo abandonó en un orfanato, donde una pareja lo adoptó.

Moreno, nariz y labios gruesos, de 1.72 centímetros de estatura y piernas torcidas, atributos que lo hacen una "copia viva" de Garrincha, según quienes conocieron a uno y a otro, el sueco se diferencia del brasileño por tener poca intimidad con el balón.

"Ulf es todo él. Su rostro, su boca, la nariz. Es como mi padre en vida", dijo Rosángela, una de las 12 hijas de Garrincha, que con sus jugadas llevó al infierno a los defensas rivales.

El sábado, tras visitar el sepulcro, Ulf, su hijo Martín, un equipo de la televisión sueca que prepara un documental y un puñado de periodistas siguieron en romería hasta Pau Grande.

Es un pequeño pueblo cercado de cerros en cuyas laderas se amontonan casas modestas con otras menos pobres y donde muchos pasan el día viendo pasar "montones" de ríos y cascadas, como decía Garrincha.

La tierra donde -según repetía- aprendió a "ser humilde, coser y jugar al futbol. En ese mismo orden".

Ni el viento que baja de los cerros ayudó a refrescar un ambiente caliente, húmedo, propicio para conservar nostalgias a fuego lento.

El hijo y el nieto caminaron entre la gente como si fueran de otro mundo y en el estadio con el nombre del astro fueron recibidos con gritos de niños a un hombre que parece aún vivo.

"Garrincha es todo aquí y no tiene comparación. Ni con Pelé. Pelé es un pollito al lado de nuestro gallo", dijo un hincha embriagado por la nostalgia y el efecto de cervezas mezcladas con cachaza, el combustible que empujó la vida del desaparecido jugador.

A Ulf le explicaron ese día que por las venas de su padre el futbol comenzó a correr a la misma edad infantil que aprendió a coser mangas a las camisas producidas por la "Companhia América Fabril", donde obtuvo su primer empleo el 19 de Noviembre de 1947.

El 12 de Noviembre, casi 23 años después de la muerte de su padre, los suecos jugaron sin descanso y Ulf recibió como nunca antes el cariño de algunas de las 10 hermanas que sobreviven.

De su madre, prefiere no hablar. "Es mucho dolor para ser removido", expresó. Tras sus huellas, dijo, no partirá.

[EFE][foto: EFE]

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