Nunca falta en las finales: estalla la reventa

 
  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MEDIOTIEMPO | Redacción 5 de diciembre de 2005

Las finales del futbol mexicano y de la Copa Sudamericana no sólo traen grandes ingresos a equipos y medios de comunicación involucrados, sino también a quienes aprovechan los sueños de los aficionados comunes y corrientes para cobrar cantidades exorbitantes y aprovecharse de una de las pasiones más puras de los seres humanos.

Da igual donde esté por disputarse el partido, en el Distrito Federal o en Monterrey. Los revendedores aparecen donde quiera que exista la posibilidad de hacer un buen negocio. Medio Tiempo, como miles de fanáticos deseosos de contar con una entrada para el juego de los Pumas y/o  de Tigres y Monterrey, consultó diferentes páginas de subastas en Internet para conseguir los anhelados boletos. He aquí los resultados:

Pumas-Boca Juniors

Los precios oscilan entre los cuatrocientos cincuenta y los mil cien pesos. Al ponernos en contacto vía telefónica con uno de los subastadores, un joven identificado como Miguel Alejandro nos indicó que podía vendernos hasta ocho boletos de la zona alta a un precio de quinientos pesos, pues por la mañana se le habían vendido alrededor de veinticinco. Amablemente, como alguien que desea ayudar al prójimo, ofreció descontarle doscientos pesos al total de los ocho boletos. Una vez que fingimos llegar a un acuerdo económico, nos pidió que nos trasladáramos a Ciudad Universitaria para cerrar el negocio. No se equivocaron: es un ilustre estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Tigres-Monterrey

Los revendedores norteños fueron un poco más recatados. Ninguno de ellos había dejado su número telefónico, por lo que la única forma de contactarlos era a través de las páginas de subastas, donde anunciaban precios que iban entre los mil cien y los mil ochocientos pesos. Dada la fidelidad de la afición regiomontana, no dudamos que los bolsillos sufran un adelgazamiento de mayúsculas proporciones con tal de vivir uno de los clásicos más esperados de los últimos tiempo.

Es la historia de siempre. El futbol sirve como negocio para todos, menos para los aficionados, cuyo único pecado es llevar tatuados en la piel los colores de su escuadra, sin importar el precio que haya que pagar por eso.

[mt]

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