Un dramático final para un Clásico involvidable

Indescriptible. El ambiente en el Estadio Tecnológico y la emoción que provocaron los dos equipos de la ciudad, superaron las expectativas ante una afición que se dejó llevar por la alegría, la...
 Indescriptible. El ambiente en el Estadio Tecnológico y la emoción que provocaron los dos equipos de la ciudad, superaron las expectativas ante una afición que se dejó llevar por la alegría, la tristeza y la nostalgia durante 96 minutos que para unos fuer

Dulce Moncada | MEDIOTIEMPO (corresponsal)Estadio Tecnológico. 10 de Diciembre de 2005

Indescriptible. El ambiente en el Estadio Tecnológico y la emoción que provocaron los dos equipos de la ciudad, superaron las expectativas ante una afición que se dejó llevar por la alegría, la tristeza y la nostalgia durante 96 minutos que para unos fueron largos y para otros fueron cortos.

Un aplauso a la afición regiomontana que, al igual que los jugadores, se dejaron llevar por el ritmo del partido; ambas vivieron momentos de tensión y de gloria, pero al final la de Rayados salió airosa.

Un aplauso para los Rayados que no se amedrentaron, que le fueron fiel a un sistema de juego que así como podía ayudarles a sacar el resultado también podía dejarlos fuera, optaron por lo primero y fue cuestión de tiempo para que el encuentro se definiera hacia su lado pero con la ausencia de uno de sus guerreros para el primer round de la Final: Walter Erviti.

"La grandeza de este equipo se refleja en su gente", rezaba el trapo de la Adicción, un trapo que hacía mucho tiempo no aparecía en las gradas de la herradura del Tecnológico y que resume la esencia del equipo que comanda Miguel Herrera.

El 90 por ciento del Estadio Tecnológico se inclinó por los albiazules, mientras la afición de Tigres se mezclaba entre el enemigo. No fue necesario que comenzara el partido para que los seguidores del Monterrey calentaran el ambiente. Iniciaron las porras en preferente... y le siguieron en numerado, y en general.

En la cancha aparecieron los dos equipos y ambos presentaron ajustes en sus cuadros. Miguel Herrera se la jugó con un Arellano que no entrenó durante dos días y cambió al impredecible Joel González por el cumplido Ricardo "Pepito" Martínez. Osvaldo Batocletti, que trabajó a puerta cerrada, mandó a la banca a Carlos Morales para enviar a Omar Briseño, cambio en el que demostró que cuidaría su ventaja al colocar una férrea línea defensiva. Al ataque, Andrés Silvera sustituyó a De Nigris.

Las cartas estaban sobre la mesa, Monterrey presentó su propuesta ofensiva y Tigres esperaría atrás, con Sixto, gaitán y "Cuqui" atentos al contragolpe. Los primeros 14 minutos fueron completamente para los de casa, que llegaron varias veces al arco de Edgar Hernández, y fue en ese instante cuando Tigres hilvanó su primera jugada desde su cancha, pero ni siquiera terminó en jugada a gol.

Álex Fernandes salió de cambio al 32´ por Carlos Casartelli al resentirse de su rodilla derecha, nada de qué preocuparse, pero la afición lo despidió entre aplausos y de pie. No pudo contener las lágrimas y fue consolado por el Preparador Físico, José Rangel.

Monterrey necesitaba anotar un gol y su gente lo animaba a irse al frente. Los jugadores se calentaban en las fuertes entradas que recibían por los contrarios gracias a la poca personalidad del silbante, Germán Arredondo. "Parece juego de barrio", decía un periodista regio al ver la gran cantidad de rebotes que se daban dentro del área de los Tigres y que no pudieron concluir.

Cerca del final del primer tiempo, Montano hizo suspirar a todos los presentes cuando disparó luego que Walter Gaitán cobró un tiro libre en corto. El esférico pegó en la barrera y salió cerca de la portería de Christian. Los de Tigres lo cantaron y suspiraron al ver que salió, mientras los Rayados suspiraron al sentir que la distancia en el marcador se haría más grande.

Llegó el medio tiempo y con él la urgente necesidad...  de hacer una pausa en todo y recargar baterías, pues lo que seguiría en el segundo tiempo sería completamente cardiaco. Un gol de cualquier equipo cambiaría el partido por completo. ¿Y una expulsión? ¡También! No estaba presupuestada, aunque en los Clásicos es normal que un equipo no termine el cotejo con sus 11 hombres en la cancha. Esta tarde no fue la excepción.

El Capitán Claudio Suárez vio la tarjeta roja al 54´ tras cometerle una falta a Franco dentro del área. Arredondo marcó penalti y el encargado de cobrarlo fue Luis Pérez. Con toda la madurez que posee y la experiencia en este tipo de cobros, "Lucho" tomó el balón y lo envió a la izquierda de Edgar para el 1-1 global.

El Tecnológico vibró. Pero no contaban con que Arredondo compensaría la expulsión de Claudio y seis minutos después en una jugada clara a gol, Gaitán fue tacleado por Erviti para que fuera pintado de rojo ante la desesperación de Herrera en la banca.

"Vamos Monterrey, queremos la Copa..." cantaba todo el Estadio en un mismo tono, mientras en la cancha Baloy cooperaba con la fuerza felina al perder un balón. El encuentro se tornó intenso, algo carente de futbol, pero con la garra que se necesita dejar en un Clásico Regiomontano.

Al ‘73, Silvera hizo de las suyas, y en un excelente pase a gol, sirvió para Gaitán quien cruzó de zurda y empató el marcador en el Tec. Momentáneamente los Tigres estaban en la Final. Herrera apretó, hizo ajustes y al 85´ Guillermo Franco logró el tan anhelado gol que Monterrey requería para jugar la Final.

El Tec enloqueció, mientras los hinchas felinos enmudecieron. Está de más decir que la celebración, cuando Arredondo dio el silbatazo final, se prolongó durante algunos minutos en el inmueble, y los abrazos de felicidad entre todos los integrantes del equipo albiazul no pararon.

Los Tigres se dirigieron hacia el vestidor visitante sin decir una sola palabra. Edgar Hernández iba inconsolable, con las lágrimas bañando su rostro. Monterrey tuvo que vivir un partido agónico, dramático, sufrido pero la recompensa fue mucho más grande. Miguel Herrera vivirá por segunda ocasión en tres temporadas que tiene con el Monterrey, una final en el Estadio Tecnológico.

[mt][foto: Mexsport]

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