Aunque duela, Boca es el Campeón de la Sudamericana

Argentina puede seguir presumiendo que nos gana los partidos que no debe perder. La historia es semejante a muchas otras: nos quedamos a once pasos de la gloria, a un disparo de distancia. Gerardo...
Argentina puede seguir presumiendo que nos gana los partidos que no debe perder. La historia es semejante a muchas otras: nos quedamos a once pasos de la gloria, a un disparo de distancia. Gerardo Galindo se perfiló, sabía perfectamente que toda la respon
 Argentina puede seguir presumiendo que nos gana los partidos que no debe perder. La historia es semejante a muchas otras: nos quedamos a once pasos de la gloria, a un disparo de distancia. Gerardo Galindo se perfiló, sabía perfectamente que toda la respon

Martín Maret | MEDIOTIEMPO18 de diciembre de 2005

Argentina puede seguir presumiendo que nos gana los partidos que no debe perder. La historia es semejante a muchas otras: nos quedamos a once pasos de la gloria, a un disparo de distancia. Gerardo Galindo se perfiló, sabía perfectamente que toda la responsabilidad recaía sobre su figura, se sintió capaz y comenzó el inexorable viaje a la desilusión. En cuanto la de gajos impactó con el poste derecho de Roberto Abbondanzieri, los universitarios entendieron que uno de tantos "tropiezos" honrosos estaba por producirse. El propio golero boquense, sobreviviente al final de la batalla gracias a la tibieza del árbitro, se encargó de ponerle punto final a la historia. De nuevo, como en la serie entre Boca y Cruz Azul, La Bombonera no paró de cantar, ni de gritarnos que Boca es el Campeón de América. Nosotros, en cambio, volveremos a repetirnos que el manchón penal está maldito para nuestras piernas. Otra vez, aunque duela decirlo, el futbol mexicano murió ahogado en el intento.

Pumas no estuvo solo en su aventura contra la escuadra xeneize. La mayor parte del medio futbolístico en México se unió en torno a una cuenta pendiente: la consecución de un certamen a nivel continental. El reciente campeonato obtenido en la Copa del Mundo Sub-17 nos orilló a pensar que la maldición había desaparecido, incluso auguramos tiempos de gloria. Los del Pedregal viajaron con esa responsabilidad sobre los hombros. Iban por la proeza, y se quedaron muy cerca, tan cerca como muchos otros que murieron en el intento y que no tienen más que el limitado consuelo de haber caído como los grandes.

Rápidamente, el balón nos da la oportunidad de buscar pretextos y de señalar culpables: Abbondanzieri no debía estar ahí, ni siquiera debió acabar el partido. Él estaba consciente de ello, incluso se permitió bromear con Sergio Bernal. De antemano se sabía que el arbitraje estaría a favor de los bosteros. El "Pato" es un héroe impuro, un tramposo involuntario (la culpa es de Carlos Amarilla), pero héroe al fin. En los reflectores que ofrecen los medios de comunicación, el guardavallas bonaerense quedará como el estandarte de la nueva hazaña del Boca Juniors. Nadie, salvo los heridos fanáticos y especialistas mexicanos, recordarán la injusticia cometida al no mostrarle el cartón preventivo. Quienes apoyamos la causa del futbol mexicano en general, y de los Pumas en particular, hablaremos de favoritismos y juegos sucios; en el otro lado, engrandecerán la historia de una institución grande y nos obsequiaran el despreciable calificativo de nobles y decentes perdedores.

Los medios argentinos comprendieron que los Pumas no se trasladaron a Buenos Aires para ser unos nobles "gatitos". En su memoria quedará la tensión sufrida cuando Marioni marcó el de la igualada; las magníficas atajadas de Bernal. Pero también permanecerá la acostumbrada soberbia argentina. Por hoy, para bien o para mal, la prensa especializada tendrá derecho a concluir que Boca es el Campeón de América.

Ya será para la próxima, nos decimos con lágrimas en los  ojos.

[mt][foto: Mexsport]

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