Culiacán vibra minutos antes del partido

Mauricio Cabrera MEDIOTIEMPO

Mauricio Cabrera MEDIOTIEMPOEstadio Banorte. 2 de febrero de 2006

Sinaloa vive al ritmo del balón. A falta de poco más de una hora para que se lleve a cabo la confrontación entre los Dorados de Sinaloa y las Águilas del América, el tránsito vehicular está colapsado, la afición grita y sueña con un partido que siempre está marcado en el calendario.

Al filo de las dieciocho horas con veinte minutos, los jugadores del cuadro del Pacífico fueron saliendo a uno a uno del hotel de concentración para abordar el autobús que los transportaría al Carlos González y González. La gente se arremolinó a las afueras del San Marcos para aplaudir a sus ídolos. Todos se unieron en una sola voz, en un solo sentimiento.

Una vez que se puso en marcha la caravana sinaloense, los automovilistas se hicieron sentir de diferentes maneras. Mientras que unos bajaban el cristal de sus ventanillas para apoyar con la fortaleza de su voz, otros tocaban el claxon en señal de lealtad hacia un equipo que ya forma parte de un estado anteriormente beisbolero.

Así  se gestó la llegada de Dorados al estadio. El incondicional impulso de la fanaticada queda para el recuerdo. En unas cuantos minutos, los Dorados tendrán que hacer vibrar a todo Culiacán sobre el terreno de juego. [mt]

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