La diadema incómoda... sencillita y carismática

Se sabe importante. Desde que su intimidad fue violentada por la televisora del Ajusco los medios no dejan de acecharla. Por más que se esconde en los oídos de Víctor Manuel Aguado no le es...
 Se sabe importante. Desde que su intimidad fue violentada por la televisora del Ajusco los medios no dejan de acecharla. Por más que se esconde en los oídos de Víctor Manuel Aguado no le es posible pasar desapercibida. “Ya hasta patrocinio me pusieron. Yo

Edmundo Valdemarín | MEDIOTIEMPO21 de febrero de 2006

Se sabe importante. Desde que su intimidad fue violentada por la televisora del Ajusco los medios no dejan de acecharla. Por más que se esconde en los oídos de Víctor Manuel Aguado no le es posible pasar desapercibida. “Ya hasta patrocinio me pusieron. Yo estaba bien en el anonimato, aunque, pensándolo bien, la fama empieza a gustarme. Me conmuevo de tan sólo imaginar lo que pasaría si es que el América resulta campeón. Mi nombre entraría a los gloriosos archivos del futbol mexicano”, afirma con un amplio grado de egocentrismo. 

Reconoce que nunca pensó en la posibilidad de ser parte fundamental del cuerpo técnico americanista. Confiesa que si en alguna ocasión llegó a confiar en que sería parte del deporte más popular del planeta, lo hizo con la idea de ser utilizada por elementos de seguridad, mas no como un enlace entre Manuel Lapuente y su incondicional discípulo. “Cuando observé que me llevaban rumbo al estadio Azteca ya me había resignado a terminar cubriendo las orejas de algún miembro administrativo o de seguridad. Pensaba que la fama estaba negada para mí. Mi sorpresa fue mayúscula cuando se me trató con extremo cariño y se me dio la oportunidad de apreciar el partido en primera fila. Me convertí en la envidia de mi familia. Todos me hablaron al día siguiente para felicitarme por mi hazaña”, explica mientras esboza una pequeña sonrisa.

Su presencia ha marcado un antes y un después en el balompié nacional. La mayor parte de los analistas asegura que la utilización de la diadema será una práctica pasajera y poco efectiva. Sólo Cañedo y sus colaboradores cercanos se atreven a declarar que el sistema utilizado por el binomio Aguado-Lapuente se institucionalizará. El famoso artefacto no se amilana ante los malos presagios y lanza una fuerte aseveración: “Sí el América tiene éxito, no duden que otros traten de imitar lo realizado en Coapa. En caso de que las Águilas fracasen, no será mi culpa. A Víctor Manuel no lo bajaran de incompetente, mientras que yo volveré a estar fuera de los reflectores”.

Antes de ser guardada en la maleta de Aguado, nuestra singular entrevistada declara haber experimentado una sensación especial con el triunfo de último minuto ante el Atlas. “Fue un buen gol de Duilio. Tanto Manolo como Víctor Manuel estaban resignados al empate (lo dice con la confianza de haberlo escuchado todo). Lo único que lamenté de la victoria fue el grito desaforado que pegó Lapuente desde el palco. No sólo Aguado sufrió las consecuencias, yo también, pues tuve que esforzarme al máximo para transmitir el mensaje, y eso que soy de gran calidad, si no me creen pregúntenle a Nextel”, esbozó cuando el cierre de la maleta hacía obligado el adiós. [mt][Foto: Mexsport]

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