Los tachones de Marioni, acosados por el ojo arbitral

Su actividad fue escasa. Un cartón rojo con tintes de revancha les quitó el ritmo antes de entrar de lleno a la contienda. Fueron ocho minutos de poca acción y mucho escándalo, éste último ni...
Su actividad fue escasa. Un cartón rojo con tintes de revancha les quitó el ritmo antes de entrar de lleno a la contienda. Fueron ocho minutos de poca acción y mucho escándalo, éste último ni siquiera buscado por ellos, sino por un hombre decidido a limpi
 Su actividad fue escasa. Un cartón rojo con tintes de revancha les quitó el ritmo antes de entrar de lleno a la contienda. Fueron ocho minutos de poca acción y mucho escándalo, éste último ni siquiera buscado por ellos, sino por un hombre decidido a limpi

Edumundo Valdemarín | MEDIOTIEMPO28 de febrero de 2006

Su actividad fue escasa. Un cartón rojo con tintes de revancha les quitó el ritmo antes de entrar de lleno a la contienda. Fueron ocho minutos de poca acción y mucho escándalo, éste último ni siquiera buscado por ellos, sino por un hombre decidido a limpiar el honor de su colega mediante la adopción de una actitud dictatorial y vengativa. “No merecíamos la expulsión, se trata de una venganza vil de quienes se sintieron ofendidos con el perdón a quien tiene el honor de llevarnos en sus pies. De haber sido intencional, lo estaríamos gritando a los cuatro vientos, porque somos zapatos de barrio y no nos achicamos ante nuestros rivales, pero, en esta ocasión, lo que menos buscábamos era que nos enviaran a las regaderas”, señalan con frustración los tachones de Bruno Marioni.

Ellos saben que el arbitraje los tiene en la mira. Se sienten acosados por la fulminante mirada de los hombres de negro. Su único pecado, aseguran, consiste en haber salido airosos de una querella en la que la razón les asistía. “No fue nuestra culpa que la roja mostrada por Chacón (silbante del partido contra San Luis, en el que Bruno fue expulsado por darle un balonazo accidental al árbitro) quedara sin efecto. Si por nosotros fuera, Chacón no sólo se quedaría con el coraje de ver que invalidan una de sus decisiones, también estaría pitando en alguna liga amateur”, dicen mientras dibujan una sonrisa burlona con sus respectivas agujetas. “No se vale que ahora nos quieran chin…”, rematan con  picardía.

Pese a que suelen verse muy campantes sobre el terreno de juego, saben que Bruno y demás integrantes felinos atraviesan una situación complicada, un momento de transición que ha sido difícil de superar. “Las cosas no andan bien. Nosotros nos dejamos llevar por los deseos de Marioni, pero sí hemos llegado a notar desesperación y angustia en la forma en que nos trata. Antes nos sentíamos contentos de estar a los servicios de un excelente delantero; ahora, sufrimos con él y tratamos de ayudarlo; sin embargo, él no encuentra la calma que necesita para recordar sus mejores épocas en el futbol mexicano”, afirman mientras su color blanco se torna rojo por la tristeza que el presente les produce.

Son sinceros y no auguran grandes éxitos en próximas fechas, aunque, lo dicen porque saben: “el futbol no tiene lógica. Ni siquiera en la Copa Libertadores de América pueden darnos por muertos. Quienes hoy disfrutan con nuestro infortunio se llevarán decepciones en el futuro. Somos y seremos los zapatos de un goleador. El domingo nos mandaron a las regaderas con una espina clavada, pero pronto volveremos para dar una fuerte lección”, concluyeron mientras entrelazaban sus cuerpos con un nudo al más puro estilo de los niños exploradores

[mt][foto: Mexsport]

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