Incredulidad, gritos y golpes en Ciudad Universitaria

A la afición puma le costaba creerlo… Las muestras de enojo y sorpresa por la debilidad que está mostrando el equipo, invadieron el estadio Olímpico de Ciudad Universitaria de todas las formas...
A la afición puma le costaba creerlo… Las muestras de enojo y sorpresa por la debilidad que está mostrando el equipo, invadieron el estadio Olímpico de Ciudad Universitaria de todas las formas posibles, desde las más fieles hasta las más reprobables.
 A la afición puma le costaba creerlo… Las muestras de enojo y sorpresa por la debilidad que está mostrando el equipo, invadieron el estadio Olímpico de Ciudad Universitaria de todas las formas posibles, desde las más fieles hasta las más reprobables.

Walter González | MEDIOTIEMPOEstadio Olímpico de CU, 8 de Marzo de 2006

  • Un pequeño grupo, se golpeó fuerte y sin sentido
  • El “Fuera España” retumbó ya generalizado
  • La salida de Leandro, un detonador
  • Volvió el “Hugo-Hugo”

A la afición puma le costaba creerlo… Las muestras de enojo y sorpresa por la debilidad que está mostrando el equipo, invadieron el estadio Olímpico de Ciudad Universitaria de todas las formas posibles, desde las más fieles hasta las más reprobables.

Nadie creía que Pumas, que defendía su casa como pocos en los torneos internacionales sin importar si el equipo andaba bien o mal, ligaría dos derrotas como local en la Copa Libertadores. Eso nunca se había visto en el equipo universitario. Por ello, la entrada en CU fue realmente aceptable y la afición aguardaba expectante el momento de gritar una victoria.

Pumas no jugó tranquilamente el primer tiempo, el Internacional de Porto Alegre se le paró bien en el campo y lo apretó desde un inicio. Los brasileños, con un equipo de un promedio de estatura altísimo, achicaban bien, defendían con propiedad y cuando atacaban ponían incluso 8 hombres en territorio puma, separando bien cuatro marcadas líneas que se intercalaban entre los universitarios y que les daban buena recuperación de la pelota. Sin embargo, los felinos mantenían el juego parejo aunque su primera opción realmente clara con un disparo de Leandro al poste llegó al minuto 25’.

El Internacional también tenía acercamientos al área, pero afortunadamente andaban imprecisos, como que la cancha les quedaba un poco chica y por ende la pelota siempre un poco larga. Sin embargo, exigieron un paradón de Bernal. La gente, atenta al partido, mantenía tensión pero cobijaba esperanzas. El impresionante uniforme anaranjado de los visitantes hacía aun más notorios sus complejos movimientos y llenaba de nerviosismo a la afición. Pero pese a que el duelo parecía incluso cargarse para los brasileños, gracias a un regalo de la zaga rival al fin del primer tiempo, Pumas anotó el primero, por conducto del "Parejita", quien partiéndose el alma en la cancha ha conseguido los dos goles que ha marcado su equipo en sus últimos 3 juegos. La gente brincó, sonrió, dijo "¡vaya!, ya era hora" y los comentarios al medio tiempo fueron "bueno, ya con esto el equipo se suelta…".

El segundo tiempo llegó y Pumas no mejoró. La gente comenzó a desesperarse cuando el cántaro fue tanto al agua que acabó reventando pese a que Héctor Moreno y Beltrán mantenían pulcras coberturas sobre el gigante Fernandao que les sacaba un buen cacho. El empate llegó y también los corajes en la tribuna, la gente no lo creía, lo que pasaba no era lógico, no era digno de Pumas en un torneo internacional, no era propio de un equipo mexicano en Libertadores.

Las cosas se acercaron al límite cuando Miguel España decidió sacar a Leandro… "¡otra vez esos pinches cambios España!" y cuando un letal contragolpe exhibió la debilidad puma y significó el 2-1, la cosa se fue al extremo. En la tribuna, incluso algunos de los más pacientes y mejor portados reventaron y se unieron a coros claros, nítidos, primero buscando un culpable indirecto "Fuera Padilla-Fuera Padilla", pero ya encarrerados llegó lo que no había aparecido en tal volumen, "Fuera España-Fuera España", seguido de un "Miguel España la pu… que te parió" y algunos testiculares que ya están haciéndose costumbre, como "Ya pongan huevos la pu.. que los parió", "Pinches huevones", "Oee, oaa, aquí está la Rebel los Pumas dónde están".

Mientras tanto, en la cabecera del marcador electrónico se prendía una trifulca absurda entre unos 50 aficionados de Pumas y que por momentos tomaba tintes temibles, pues algunos rodaban por las gradas y la policía, por más que intentaba frenarlos, parecía encender más la ira de estos hombres que sólo ellos sabían porqué se pegaban.

Pumas caía en la cancha con un esfuerzo individual de los jugadores que era totalmente demeritado por un sistema que no los alcanza a proteger, que los exhibe y deja a la deriva. Pumas era un caos en el campo y regresó un grito que tenía tiempo sin oírse tan claramente: "Hugo-Hugo-Hugo"... El árbitro hacía oficial la tercera derrota al hilo de Pumas en Libertadores, mientras el pequeño grupo de aficionados seguía pegándose sin lógica en la grada.

Nadie se quedó a entrevistas en la cancha por parte de Pumas, incluso el desconsolado "Pikolín" Palacios, siempre el último jugador en dejar el campo, fue llamado por su técnico y acto seguido bajó al vestidor sin dar declaración, siendo que siempre accede amablemente a responder algunas preguntas.

Miguel España abandonó el campo por el túnel de acrílico que fue colocado para evitar que la afición le lanzara cosas al refuerzo incómodo Raúl Salinas y que hoy protegía a un desencajado técnico universitario de los vasos de cartón, manzanas mordidas, limones y cajas de pizza que los aficionados lanzaban sin dejar de pedir a gritos una solución, una decisión desesperada ante la vergüenza de ser, ahora sí, la triste excepción a la regla que dicta que los equipos mexicanos siempre llegan a la Copa Libertadores como rivales a vencer.

[mt][foto: Agustín Cuevas]

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