El 'Volcán' sufrió, vibró y gritó el triunfo felino

"El Rey" de José Alfredo Jiménez volvió a escucharse en el Estadio Universitario. Y cómo no, si los Tigres lograron darle la vuelta al marcador y quedarse con los tres puntos en el Clásico...
"El Rey" de José Alfredo Jiménez volvió a escucharse en el Estadio Universitario. Y cómo no, si los Tigres lograron darle la vuelta al marcador y quedarse con los tres puntos en el Clásico Regio 81 ante el Monterrey.
 "El Rey" de José Alfredo Jiménez volvió a escucharse en el Estadio Universitario. Y cómo no, si los Tigres lograron darle la vuelta al marcador y quedarse con los tres puntos en el Clásico Regio 81 ante el Monterrey.

Dulce Moncada | MEDIOTIEMPO (corresponsal)Estadio Universitario, 12 de Marzo de 2006

  • Un desconocido para la afición felina, dio el triunfo

"El Rey" de José Alfredo Jiménez volvió a escucharse en el Estadio Universitario. Y cómo no, si los Tigres lograron darle la vuelta al marcador y quedarse con los tres puntos en el Clásico Regio 81 ante el Monterrey.

Un tal Carlos Ramírez, un total desconocido para la afición, entró de cambio en el segundo tiempo y enloqueció a un público que estaba deseoso de una alegría de tal magnitud, una alegría que invadió a Ricardo "Tuca" Ferretti para que les diera el mejor mensaje a sus jugadores: "Felicidades, disfrútenlo con sus familias", decía dentro del vestidor.

La fiesta inició desde la mañana afuera del Universitario, cuando cientos de puesteros se apresuraban a acomodar todos sus artículos. Incluso los revendedores no se hicieron esperar y trabajaron desde temprano.

Avanzó el reloj, y cerca de las 16:00 horas en la Avenida Universidad la barra rayada "La Adicción", se dirigía al inmueble felino con cánticos y papeles azul y blanco que quedaban tirados en las calles como fieles testigos de su paso.

En el camino se toparon con algunos aficionados de la barra felina, "Libres y Lokos", y las pedradas iniciaron. El saldo fue de 15 detenidos. Mientras tanto, dentro del "Volcán" los equipos juveniles se medían en un duelo que fue para los cachorros, 2-1.

El calentamiento en la cancha incitó a que la afición local trabajara la garganta pues aprovechó para lanzar tremendo abucheo al Monterrey de Arellano, Navia y Erviti. En tanto, en las gradas los aficionados eran víctimas de los más de 36 grados que registraba el termómetro y recurrieron a la compra de cervezas, refrescos y botellas de agua.

Saltaron los equipos a la cancha y los nervios recorrían los cuerpos de todos los presentes, pues la edición 81 del Clásico estaba a punto de ser historia.

Después de varias llegadas a ambos arcos, fue Reinaldo Navia el encargado de enfriar el ánimo de los felinos al anotar el primer tanto del partido y de su historial en duelos regiomontanos. El chileno festejó en grande con la banca, principalemente con el colombiano, Hugo Rodallega.

Los cánticos hacia Tigres bajaron en intensidad, al momento en que el equipo no se cansaba de llegar. Para el medio tiempo el marcador se quedó con la ventaja para el Monterrey.

La esperanza resurgió en la parte complementaria para los de casa con los ajustes de Ferretti. Y fue al ´55 cuando Walter Gaitán, en una polémica jugada en la que aparentemente fue trabado por el arquero Cristian Martínez dentro del área, levantó al 90 por ciento de la afición que llenó el Universitario.

El mismo argentino, ante la algarabía en la tribuna, cobró el tiro de castigo pero en esta ocasión el guardameta hizo una gran atajada para que el 1-0 siguiera con los albiazules. El estadio enmudeció por unos instantes, unos minutos.

Al ´61 Jaime Lozano emparejó los cartones con un tiro libre que nadie alcanzó a tocar. El "Volcán" vibró por primera vez en la tarde. "Tigres, Tigres" se escuchaba en todo lo alto mientras la delantera ponía en aprietos a los Rayados del "Piojo".

Un extraño movimiento en el terreno de juego era abucheado por la hinchada felina, y es que Ferretti sacó de la cancha a De Nigris -quien había entrado al ´46 y se lastimó- para darle la oportunidad a Carlos Ramírez. Era un extraño, un desconocido, un singular delantero de Tigres el que entró a la cancha. Y es que su llegada al seno auriazul era un misterio para muchos, pero Ramírez llegó del Atlante días antes de que iniciara esta temporada.

Fue ese jugador desconocido quien al ´86 contraremató a Martínez para enloquecer a la afición. Mientras Carlos festejaba feliz, incrédulo, con sus compañeros y con la afición, Christian permanecía inmóvil, sentado, frente a la portería y con los ojos llorosos. El Universitario volvió a vibrar y a rezar a todo pulmón: "El que no salte es rayado maricón".

El árbitro central, Roberto García Orozco, silbó el final del partido. Tuca hizo un gesto de alegría, un movimiento tosco con las manos que mostraba su inmensa satisfacción por el resultado, por ganarle al acérrimo rival. Todos los jugadores felinos se avalanzaron sobre Carlos Ramírez para después dirigirse hacia su fiel afición y obsequiarle sus playeras de juego.

Tigres volvió a ganar, y no sólo tres puntos, sino el orgullo que invade el ser mejor que el de enfrente.

[mt][foto: Mexsport]

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