La calurosa tarde de un Pumas con efecto 'iceberg'

Siete minutos tuvo Tecos la preocupación  de cómo satisfacer la imperiosa necesidad de ganar un partido que había planteado defensivamente. Fue a los siete minutos cuando Samuel Ochoa remató de...
Siete minutos tuvo Tecos la preocupación  de cómo satisfacer la imperiosa necesidad de ganar un partido que había planteado defensivamente. Fue a los siete minutos cuando Samuel Ochoa remató de cabeza un centro de Casartelli y anotó un gol que m
 Siete minutos tuvo Tecos la preocupación  de cómo satisfacer la imperiosa necesidad de ganar un partido que había planteado defensivamente. Fue a los siete minutos cuando Samuel Ochoa remató de cabeza un centro de Casartelli y anotó un gol que m

Agustín Cuevas | MEDIOTIEMPOEstadio Olímpico de CU, 19 de Marzo de 2006

  • “Pikolín” reventó ante la presión

Siete minutos tuvo Tecos la preocupación  de cómo satisfacer la imperiosa necesidad de ganar un partido que había planteado defensivamente. Fue a los siete minutos cuando Samuel Ochoa remató de cabeza un centro de Casartelli y anotó un gol que marcó varias cosas, pues fue su primer tanto en la Primera División, fue el fin de la mala racha de 6 partidos perdidos al hilo de Tecos y significó también el primer gol que recibió Pumas en casa en este torneo.

El estadio Olímpico también tardó sólo siete minutos en comenzar a sufrir, en caer de nuevo en esa sensación de imposibilidad, de esterilidad, de efecto "iceberg" que genera el Puma de Miguel España. Siete minutos en los que muchos ni siquiera tenían aun su cerveza en la mano para tragarse el gol de Tecos, para digerir la píldora de una lucha estéril de 83 minutos del equipo universitario.

Curioso, pero Pumas hoy tuvo el partido como local, con más ocasiones de gol a su favor en lo que va del torneo. Curioso que los universitarios lo consiguieron con algo que fue muy criticado hace algunos meses y que en cierta medida parecía que Miguel España quería evitar: desbordes por las bandas y centros por lo alto buscando remates de cabeza, o que alguien le bajara la pelota a un jugador que llegara de frente.

Curioso el romance que tuvo hoy el equipo felino con los postes, Marioni, "Pikolín" y Pinheiro le pegaron a los palos, extraño fue el hecho de que Cesáreo Victorino fuera presa del pánico al quedar solo frente a Corona y decidiera tocarle la pelota a Marioni, deshaciéndose de la responsabilidad clara que tenía de disparar al arco. Pero hoy sin duda Pumas por momentos parecía jugar mejor, llegar más, incluso, los gritos de protesta de la gente tardaron más en aparecer, aunque sin duda a Cesáreo lo abuchearon desde que decidió amputarse la oportunidad de anotar su primer gol con Pumas.

El "Pikolín" luchaba como pocos, iba por arriba con todo el empuje y determinación que podía, luchaba contra los rivales y luchaba contra las obvias limitaciones que tiene un defensor nato, ubicado como delantero. El el gemelo Marco incluso llegó a tener más participación en el ataque puma que el propio Marioni, pero también Palacios tuvo que reventar ante la presión de no anotar y en el segundo tiempo soltó un manotazo en el rostro a Colotto y se fue expulsado inocente y tontamente. Es cierto, "Pikolín" se equivocó, pero esto fue producto de la impotencia que provoca la improvisación al plantear un partido con centros por arriba sin tener en el plantel un "9" especialista en el juego aéreo para resolver estos envíos como en algún momento lo fueron Diego Alonso, el "Kikín" o De Nigris.

Mientras tanto, Corona la llevaba tranquilo, su mejoría en las salidas por arriba le dejaba buenas cuentas, se tomaba las cosas con calma pero no dejaba de gritar a su defensa y de regañar a Andony que dejaba salir los centros. Incluso discutió un buen rato con el silbante Gabriel Gómez tras una jugada en la que al arquero tapó un tiro raso con las manos y en lugar de atrapar la pelota la rechazó a propósito hacia delante, esperando comerse unos segundos para darle un poco de aire al equipo. El juez central, de manera muy rara, le gritó desde la media luna "¡ya no la puedes agarrar!" y le señalaba el movimiento de los brazos que tuvo el portero. Todo el segundo tiempo estuvieron hablando de la jugada Corona y el juez, incluso al final del partido el portero recibió la explicación del silbante de que había empujado la pelota hacia delante y por ello no se consideraba como rechazo, si no como si la hubiera atrapado. Algo que no convenció mucho al portero, pero ya ante la victoria, todo quedó en sonrientes apretones de mano.

El calor era intenso pero Pumas procuró mantener un ritmo constante. El "Jerry" y Beltrán no permitían que sus compañeros se pararan a respirar, ¡Vamos "Pareja"!, ¡Carajo "Pareja"! ¡¡"Pareja"!! eran los gritos más recurrentes, ya que López quedaba un poco colgado en las jugadas, sin poder entrar al corazón del área para rematar. Ya al final los gritos de los líderes universitarios iban encaminados a que no se bajaran las manos ¡Sin hueva cabrones! ¡No lo sueltes carajo! ¡No aflojen!

Al final, nada, Pumas no encuentra una lógica, no puede mantener una cara combativa que lo haga ser considerado un candidato a algo en este torneo. Mientras tanto, en la tribuna siguen oyéndose cosas poco agradables como el "No ma… España", "Ya pongan huevos" y cosas por el estilo, mientras tanto, los rivales siguen reconquistando Ciudad Universitaria. Pero tal vez lo peor de todo es la indiferencia, el frío que deja este equipo, el hecho de que no se encuentre la manera de reflejar el intenso esfuerzo de los jugadores en la afición, de convencerlos pese a las derrotas, de volver a sentirse parte de algo.

[mt][foto: Agustín Cuevas]

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