Dorados 0-0 y va a Primera 'A' en la noche triste del futbol sinaloense

Los Dorados de Sinaloa no pudieron sacudirse el fantasma del descenso y acabaron perdiendo la categoría gracias al triunfo de San Luis frente a los Zorros del Atlas. Pese a que el equipo del...
Los Dorados de Sinaloa no pudieron sacudirse el fantasma del descenso y acabaron perdiendo la categoría gracias al triunfo de San Luis frente a los Zorros del Atlas. Pese a que el equipo del Pacífico rescató la igualada, los Tuneros hicieron lo suyo y pul
 Los Dorados de Sinaloa no pudieron sacudirse el fantasma del descenso y acabaron perdiendo la categoría gracias al triunfo de San Luis frente a los Zorros del Atlas. Pese a que el equipo del Pacífico rescató la igualada, los Tuneros hicieron lo suyo y pul

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio BANORTE. Sábado 29 de abril de 2006

  • Dorados dominó pero no tuvo gol

Los Dorados de Sinaloa no pudieron sacudirse el fantasma del descenso y acabaron perdiendo la categoría gracias al triunfo de San Luis frente a los Zorros del Atlas. Pese a que el equipo del Pacífico rescató la igualada, los Tuneros hicieron lo suyo y pulverizaron el sueño sinaloense.

PRIMER TIEMPO

El estadio Banorte no podía más, necesitaba urgentemente que se diera el silbatazo inicial. Las tribunas pobladas, los corazones ansiosos, el espíritu sinaloense unido en torno a un mismo sueño, a una misma ilusión: la permanencia en el máximo circuito. La espera fue larga, aparentemente interminable, pero los héroes vestidos de blanco y azul saltaron a la cancha. El rival también hizo lo suyo, irrumpió en escena pensando en la liguilla y por qué no, en arruinar la fiesta…

Los nervios impedían la claridad. Cuando se siente presión y dramatismo hasta los huesos, las piernas no obedecen, la técnica se pierde, y es el corazón el que te saca adelante. Minutos de tensión se vieron sobre la cancha. Dorados despejaba como podía. La técnica era lo de menos. Cirilo no quería la pelota, ésta debía estar a metros de distancia, donde Bernal se mostraba impresionado por el coloso sinaloense, por un estadio que no puede calificarse más que de Primera División.

Las ocasiones de gol fueron escasas en la primera media hora de juego. Algunos disparos de media distancia y unos cuantos remates aislados de cabeza configuraron un duelo trabado, peleado hasta la muerte. Cuando fueron requeridos, Cirilo y Bernal cumplieron cabalmente, sin aspavientos, pero teniendo claro que los objetivos de sus escuadras estaban en sus manos.

Rebasado el minuto treinta, Dorados comenzó a empujar. El anuncio de la derrota parcial de San Luis pareció motivarlo, sirvió como impulso para que Abreu y compañía se pusieron a trabajar con la intención de cerrar el ataúd sinaloense. Pero la suerte de unos y la escasa contundencia de otros lo impidieron.. Pumas se fue vivo de milagro. Sobre el final de los cuarenta y cinco minutos iniciales, Abreu remató, esa pelota era de gol… pero Castro quiso ganarse la antipatía del público y rechazó como pudo, atentando contra  la lógica y contra cualquier concepto futbolístico. Se trató de una salvada providencial, probablemente como la que deseaban los Dorados al término del partido.

SEGUNDO TIEMPO

La reanudación trajo consigo emociones y sinsabores al por mayor. Dorados nunca imaginó un desenlace tan cruel, despiadado y traumático. Cuando no fue Abreu quien erraba frente al arco o se ayudaba con la mano, Patiño fallaba o Blanco cabeceaba demasiado cruzado. Ya en última instancia, Bernal asumía muy en serio su papel de villano y arruinaba la supuesta celebración sinaloense.

Mientras los minutos discurrían, los ojos y el corazón viajaban a kilómetros de distancia. Al cuadro de Juan Manuel Lillo le estaban haciendo la tarea. Atlas y Morelia surgían como cómplices del equipo marítimo, se imponían a San Luis y Veracruz, respectivamente. Pero en la vida nunca hay que depender de nadie. Los Tiburones igualaron para jamás volver a caer y los Tuneros, en una típica historia del cine americano, alcanzaron la salvación en los últimos cinco minutos de su partido. Eustaquio de Nicolás, propietario de los Dorados, fue categórico y aceptó su realidad con aplomo: “Seremos protagonistas en la Primera A y estaremos de regreso el próximo año”, afirmó al concluir la que, sin duda, ha sido la noche más triste y fatídica en la joven historia del balompié en Culiacán.

EL ARBITRAJE

Correcto de Manuel Glower. Anuló con acierto el gol de Sebastián Abreu. [mt/dorados][foto: Mexsport]

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