La maldad de los Diablos acabó con la inocencia celeste

Cruz Azul murió de nada. Cuando un equipo se empeña en mandar centros a la olla, falla una pena máxima y es incapaz de mantener la calma para vencer a un cuadro inteligente y ordenado, simplemente...
Cruz Azul murió de nada. Cuando un equipo se empeña en mandar centros a la olla, falla una pena máxima y es incapaz de mantener la calma para vencer a un cuadro inteligente y ordenado, simplemente no puede aspirar a la corona del futbol mexicano. La histo
 Cruz Azul murió de nada. Cuando un equipo se empeña en mandar centros a la olla, falla una pena máxima y es incapaz de mantener la calma para vencer a un cuadro inteligente y ordenado, simplemente no puede aspirar a la corona del futbol mexicano. La histo

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Azul. Sábado 6 de mayo de 2006

  • La afición celeste ya lo presentía

Cruz Azul murió de nada. Cuando un equipo se empeña en mandar centros a la olla, falla una pena máxima y es incapaz de mantener la calma para vencer a un cuadro inteligente y ordenado, simplemente no puede aspirar a la corona del futbol mexicano. La historia fue la de siempre, igual de dolorosa para sus aficionados. La Máquina pasó de las promesas al fracaso, de la ilusión al sinsabor. Cada uno de los asistentes al estadio Azul, jugadores incluidos, presentían que la catástrofe del año anterior acabaría repitiéndose. De cualquier forma, con un alto grado de valentía, los cementeros buscaron que el desenlace les favoreciera, pero no… esta vez tampoco fue posible doblegar a los fríos y calculadores Diablos Rojos del Toluca.

Los célebres forasteros que llegaron del infierno supieron adaptarse con perfección a las circunstancias. Si en la ida fueron consentidores y permitieron que el rival se ilusionara, en la vuelta se mostraron contundentes e implacables. Era necesario aniquilar al rival desde los minutos iniciales, así lo entendieron y tomaron cartas en el asunto por medio de Ismael Valadez, quien remató para propiciar un desafortunado desvío de Adrián Sánchez. El panorama se aclaró aún más… La parcialidad celeste reforzó esa sensación de tristeza, sabía de antemano, aunque todavía se niega a reconocerlo, que su escuadra estaba a punto de ser eliminada.

El cuadro de casa pecó de ingenuo. Como si no hubiera recibido lecciones al respecto, dejó que todo el peso a la ofensiva recayera en César Delgado. El gambetero argentino recurrió, fiel a la rutina, a los constantes servicios desde el costado derecho. La zaga enemiga se sabía de memoria ese malgastado recurso y resolvía con sus hombres bien colocados en zona de seguridad. Al atacante pampero no hay mucho que decirle; talvez se volvió predecible, pero cuando menos se atrevió a tener la pelota y a buscar gallardamente la meta rival.

La confirmación de la frágil estructura cruzazulina se produjo en cuanto se anunció el ingreso de César Villaluz. Su acceso al terreno de juego no tuvo nada de malo; de hecho,  siempre se  aplaudirá que los jóvenes Campeones del Mundo Sub 17 reciban su oportunidad; sin embargo, resultó irresponsable apostar por un novato en Primera División como el hombre llamado a ser el héroe en una serie de cuartos de final. Cruz Azul, en pocas palabras, labraba gran parte de sus posibilidades de seguir con vida en un sudamericano que no encontraba compañía en el área y en un joven, casi niño, que no por virtuoso mereció estar descobijado y echado a su suerte. El final de la historia ya se respiraba… La Máquina estaba por desbocarse.

El complemento fue una copia casi fiel de lo que sucedió a lo largo de la primera mitad. Los de azul no podían con Cristante y compañía; con frecuencia se les veía desesperados y sin rumbo, dubitativos, con sanas intenciones pero sin ideas. A los cincuenta y dos minutos, quizás como parte de un maquiavélico plan elaborado por los Diablos, Armando Archundia juzgó que Edgar Dueñas tocó intencionalmente el balón con las manos. Todos al manchón penal. Se trataba de la oportunidad soñada, de la acción imperdible para los celestes. Restrepo se perfiló, hizo como que se sentía seguro y se alistó para entrar en contacto con la de gajos. Nadie esperaba que lo fallara; “no podemos tener mala suerte”, aseguraban los fanáticos azules antes del cobro… La sorpresa sinónimo de desazón fue mayúscula: el colombiano erró el disparo, lo quiso orillar tanto que acabó impactando el esférico en el poste izquierdo de Cristante. A lo lejos, en el banquillo rojo, Américo Gallego sonreía con malicia, se sabía clasificado a las semifinales del futbol mexicano.

Toluca estuvo cerca de matar la contienda. Vicente Sánchez y compañía poco a poco fueron aprovechando los huecos dejados por la zaga capitalina. No obstante, permitieron que la presa siguiera viva, jugaron con ella y hasta le dieron unos cuantos minutos más de vida. Así es el mal, permite sentir que la hazaña es posible para sorprender con un golpe fulminante, que te deja noqueado, sin oportunidad de reacción.

El ferrocarril de Isaac Mizrahi ya se había dado por vencido. La falla desde los once pasos mermó seriamente el estado anímico del equipo local. El tiempo se extinguía,  cada uno preparaba sus declaraciones a los medios, cuando se prendió una luz de esperanza en el túnel azul: Miguel Sabah aprovechaba un centro de Villaluz para acercar a los suyos. El dramatismo surgió, Cruz Azul, pobre iluso, pensó que el milagro era posible, que la próxima parada eran las semifinales del Clausura 2006…

Fueron minutos de nerviosismo extremo. El grito de “Azul, azul” retumbaba en el hogar celeste. El “Conejo” Pérez se animaba a ir al frente para buscar el tanto de la hombrada, Mizrahi manoteaba, rogaba por evitar lo que era ya inevitable. Archundia, entretanto, extendió la agonía con cuatro minutos de compensación que no le sirvieron a la Máquina. Con silbato en boca, el árbitro finalizó el partido y dio el carpetazo final a una historia en la que el mal se impuso. ¡Bendito sea el futbol! Porque es de las pocas actividades en las que el Diablo también termina celebrando triunfos y alegrías. [mt]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×